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¿Por qué se quema el Amazonas?

La deforestación, que se ha disparado con el Gobierno del ultraderechista Bolsonaro, es la principal causa de esa oleada de incendios

El Periódico / Barcelona

Imagen de un incendio en el Amazonas.

Imagen de un incendio en el Amazonas. / REUTERS / Bruno Kelly

La Amazonia sufre una oleada de incendios nunca visto. De los 72.843 focos de incendio que sufrió Brasil desde principios de año, más de la mitad de los cuales han afectado a la Amazonía, la mayor selva tropical del mundo, según datos oficiales divulgados este martes.

El número de focos de fuego en lo que va de este año es en un 83 % superior al del mismo período de 2018. ¿Cuáles son las razones de esta situación? Intentamos explicarlo en estas claves.

Imagen de la NASA que muestra la multiplicación de incendios en el Amazonas /NASA

¿Cuál es la causa principal?

La proliferación de los incendios tiene su origen en la deforestación. En lugar de selva, el poderoso sector agropecuario brasileño, que siente que tiene carta blanca con la llegada a la presidencia de Jair Bolsonaro, quiere grandes áreas de pastoreo o sembrado. La deforestación ha cobrado un fuerte impulso con la llegada del ultraderechista y se ha incrementado un 273%. Con Bolsonaro ha aumentado la ocupación ilegal de tierras de la selva y su deforestación permite especular y venderlas.

Los datos recabados por la agencia espacial de Brasil señalan una deforestación de 4.565 kilómetros cuadrados, lo que supone crecimiento en la desaparición de su superfície de un 15% respecto al año anterior. La información recogida por los satélites es clara: Cada minuto desaparece una superficie de selva similar a un campo de fútbol. 

¿Cuál es el origen de los fuegos?

 “Los incendios tienen siempre un origen humano. El fuego es utilizado para limpiar zonas que ya han sido deforestadas, para abrir pistas o para preparar tierras para la agricultura”, explica Paulo Moutinho, investigador en el Instituto de Investigación Medioambiental sobre la Amazonia (IPAM).“Muchas veces, la falta de prevención hace que esos incendios se propaguen a zonas que no estaba previsto quemar y el fuego solo se frena por la lluvia o por encontrar barreras de vegetación más densas y más húmedas”, añade.

¿Ha influido la sequía?

El ministro brasileño de Medio Ambiente, Ricardo Salles, atribuyó el alza en el número de incendios a la sequía. Sin embargo, los expertos rechazan esa explicación. “En el 2019 no ha habido una sequía tan severa como en años anteriores y sin embargo hay muchos más incendios”, explica Moutinho.

Barrera entre el territorio deforestado de la Amazonia brasileña y la selva tropical / BRUNO KELLY (REUTERS)

¿Qué ocurre en las zonas quemadas?

En el Amazonas, las llamas actúan a nivel del suelo pero eso basta para matar a árboles muy grandes. Los árboles muertos pierden sus hojas, lo que hace que entre más la luz del sol en la selva, lo que hace que la vegetación se vuelva más inflamable. En el mejor de los casos, es decir, si no hay más incendios, se tardan varias décadas en recuperar la misma densidad de vegetación. En algunas zonas quemadas, el espacio es invadido por especies vegetales de zonas más secas e impide que regrese la vegetación que había antes.

¿Qué impacto tiene esa devastación?

"Con un 5% adicional de destrucción adicional de la Amazonia podremos provocar cambios irreversibles que afecten el régimen de lluvias en el resto del país. Las inundaciones, la desertificación, los riesgos para la agricultura, los vientos extremos, la invasión de las zonas costeras por el mar y las olas de calor constituyen un drama anticipado", ha alertado el especialista Alfredo Sirkis, informa Abel Gilbert.