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El descontrol normativo confunde a los usuarios del patinete

El retraso en la aprobación de la regulación estatal debida a la falta de Gobierno provoca vacíos legales

El real decreto prohibirá circular por la acera, superar los 25 km/h y transportar a más de una persona

Manuel Vilaseró

Patinetes eléctricos con pasajero por la acera en la Gran Vía de Madrid.

Patinetes eléctricos con pasajero por la acera en la Gran Vía de Madrid. / JOSÉ LUIS ROCA

La falta de una regulación estatal y las numerosos trabas que han impuesto los municipios a los patinetes eléctricos han sumido en la confusión a muchos de los usuarios de un medio de transporte limpio cuya expansión se ha frenado en los últimos meses en la mayoría de las ciudades. El real decreto que debe establecer por donde y en que condiciones pueden circular sigue congelado en un cajón de la Dirección General de Tráfico (DGT) hasta que se  constituya el nuevo Ejecutivo, algo que podría ocurrir en septiembre o demorarse unos meses más si se convocan nuevas elecciones. Mientras, cada ayuntamiento ha ido aprobando su propia legislación con normas a veces muy restrictivas e incluso contradictorias que de todos modos apenas se cumplen.

La DGT ya anunció hace muchos meses cuales serían las líneas básicas de su regulación. España iba a ser un país pionero en Europa a la hora de establecer límites a un nuevo ingenio que parecía destinado a invadir las ciudades, con los consiguientes problemas de seguridad, sobre todo para los peatones. El primer pilar es que iba a quedar terminante prohibida la circulación de los patinetes por las aceras y las vías interurbanas. También se iba a limitar técnicamente los aparatos para que no sobrepasaran los 25 km/h, hacer controles de alcohol y drogas y prohibir el uso de auriculares o el móvil. Tampoco se permitiría transportar a más de una persona.     

Municipios sin ley

Los propios municipios solicitaron a la DGT que aprobara una normativa estatal que ofreciera cobertura jurídica y uniformizara en cierta medida sus regulaciones locales, pero la farragosa tramitación a que esta sometido un real decreto impidió que estuviera listo antes de las anteriores elecciones y al fracasar la primera investidura, la aprobación se ha retrasado aún más.

La gran mayoría de ciudades han aprobado sus normas. Todas tienen en común que se impide circular por la aceras, pero en muchos municipios de tamaño medio o más pequeños no se ha tomado ninguna medida. Los patinetes pueden circular libremente y a la velocidad que quieran por la aceras. Donde se ha prohibido en las aceras también se ha vetado en la calzada, con lo que solo le queda al patinete circular por el carril bici y cuando este apenas existe no queda espacio el nuevo método de transporte. Algunos lo han prohobido a los menores de edad, otras no.  

Barcelona es la ciudad que más ha trabajado y difundido su normativa, aunque basta darse una vuelta por la ciudad para percatarse de que su nivel de cumplimiento es escaso. Muchos siguen circulando con impunidad por la aceras. Peor aún, a pocos kilómetros de la ciudad, hay municipios del área metropolitana, como San Joan Despí o Sant Adrià, donde aún no hay norma a la que atenerse.

Caída de ventas

"El limbo legal y las trabas han hecho que mucha gente se desanime. El año pasado vivimos un boom, en todas las tiendas vendíamos algún patinete cada semana, pero este año ha habido un desplome. Ahora puede pasar un mes sin que salga ninguno", explica Raquel Álvarez, administradora de Cityboard, una de la empresas punteras del sector.

Su sensación es que el patinete ha sido "una moda que está pasando". "Ahora lo que triunfa y a lo que nos dedicamos cada vez más es a la bicicleta eléctrica plegable. Por algo más de dinero, tiene muchas más prestaciones, si se acaba la batería no te quedas colgado y puede ir por todas partes", explica. Si un patinete eléctrico bien equipado puede salir por unos 500 euros, por 200 más se puede adquirir una  bici eléctrica plegable, cuenta Raquel.

La mayoría de países europeos, algunos de los cuáles habían pedido información a España sobre sus trabajos, ya han tomado la delantera y están aprobando normativas bastante avanzadas. Francia vetará en septiembre la circulación por la aceras y a más de 25 km/h mientras que en Alemania, desde el pasado julio está prohibido que circulen a más de 20 km/h y se impide que lo conduzcan los menores de 14 años. También se exige el mismo seguro del que allí deben disponer los ciclomotores y las bicicletas eléctricas de alta velocidad (45 km/h).

Seguro y casco

La DGT plantea dar más adelante una nueva vuelta de tuerca a la regulación y exigir  seguro, chaleco reflectante y casco. La decisión no está tomada sino en fase de reflexión. Lo que descarta por completo es la creación de un carnet como en Israel. Desde el pasado enero para ir en patinete eléctrico y bicicleta es obligatorio en este país haber obtenido una nueva licencia de conducir, denominada A3, disponible a partir de los 15 años y medio, tras haber seguido un cursillo en la escuela.

La parte menos visible de la normativa estatal pendiente, la de las exigencias técnicas del vehículo, no deja de ser importante. Un vez se apruebe el real decreto, la DGT tiene previsto publicar en unos dos meses el denominado manual de especificaciones técnicas que entre otras cosas establecerá la obligatoridad de llevar luces delanteras, traseras y de frenado, intermitentes, frenos de disco, velocímetro, manillares de ancho homologado y una placa identificativa con código QR. Mientras esto no exista, cada fabricante ofrece los elementos que se le antoja como puede verse en los aparatos que circulan por la calles.