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MOVILIDAD URBANA

El adelanto electoral aparca la nueva regulación sobre los patinetes eléctricos

El Gobierno de Pedro Sánchez tampoco podrá regular esta legislatura la bajada de la velocidad en las zonas urbanas

El Periódico

Una familia circula con patinetes eléctricos.

Una familia circula con patinetes eléctricos. / EFE / Quique García

Los patinetes eléctricos seguirán circulando por las calles a expensas solo de lo que dicten las diferentes normativas municipales y una sucinta y poco clarificadora instrucción de la Dirección General de Tráfico (DGT) del año 2016. El adelanto electoral imposibilitará que el Gobierno de Pedro Sánchez tenga preparado a tiempo el decreto con el que quería poner orden ante la fuerte eclosión de los llamados vehículos de movilidad personal. También quedará en el alero la propuesta de la DGT de bajar el límite de velocidad de 50 a 30 kilómetros por hora en las calles de un único carril o  de un carril por sentido de circulación.

Según fuentes de la DGT, el real decreto con el que se pretendían regular estos aspectos ya está "listo", pero en estos momentos se encuentra en una fase de consulta, sobre la mesa de algunos órganos como el Consejo de Estado. Debido a este periodo de análisis, resulta imposible que el texto sea aprobado definitivamente antes de los comicios al Congreso del 28 de abril. 

A 25 kilómetros por hora

Una de las características del nonato decreto ley es que establece una velocidad máxima de 25 kilómetros por hora para los patinetes eléctricos de uso más común y de hasta 45 kilómetros por hora para aquellos que son de mayores dimensiones (con ruedas muy gruesas e incluso sillín en algún caso) y de potencia mucho más elevada que los anteriores. En ambos casos se preveía requerir una certificación expedida por un laboratorio oficial y, en los ciclos de mayor volumen, incluso una homologación y matriculación como en el caso de los ciclomotores. También quedaba vetada la circulación por las aceras.

En cuanto a la velocidad en las vías urbanas, el real decreto quería modificar el Reglamento General de Circulaciónyendo más allá de los actuales y únicos 50 kilómetros por hora y fijando tres límites genéricos: 20 kilómetros por hora para las calles de plataforma única de calzada y acera, 30 kilómetros por hora para las de un único carril por sentido de circulación y 50 kilómetros por hora para las de dos o más carriles por sentido (en este último caso, 40 kilómetros por hora para los vehículos con mercancías peligrosas) y para las travesías. Los carriles bus o reservados para taxis u otros usuarios no cuentan en estas limitaciones genéricas.

Petición de los ayuntamientos

No obstante, el real decreto recalcaba que los ayuntamientos pudieran rebajar esos límites genéricos y subir el de 30 a 50 kilómetros por hora, para lo cual deben instalar la señalización correspondiente en el plazo máximo de seis meses tras la entrada en vigor del real decreto.

Tráfico recibió meses atrás cartas de los ayuntamientos de Barcelona, Bilbao, Madrid, Málaga, València y Zaragoza pidiendo bajar el límite a 30 kilómetros por hora en las calles de sentido único o un carril por sentido, y que muchos de ellos han puesto en marcha esa medida. El real decreto supondría que incumplir los nuevos límites será considerado como infracción grave o muy grave e implicará una sanción de una multa de 100 a 600 euros y la pérdida de hasta seis puntos en el carné, según la velocidad.

Lo más significativo es que los conductores pierden ahora puntos al circular a partir de 71 kilómetros por hora en las calles de un único carril o de un carril por sentido, ya que el límite actual es de 50, pero con el real decreto lo harían ya con 51 kilómetros por hora. Así, circular por una calle con un carril por sentido supondría perder dos puntos si se va a entre 51 y 60 kilómetros por hora, cuatro si se hace entre 61 y 70 kilómetros por hora, y seis a partir de 71 kilómetros por hora.

Ocho horas en la autoescuela

En declaraciones a Servimedia, fuentes de la DGT también han subrayado que tampoco llegará al Consejo de Ministros antes de las elecciones generales una reforma puntual del Reglamento General de Conductores para que las personas que quieran obtener cualquier permiso de conducir tengan que estar obligadas a recibir ocho horas presenciales de formación en la autoescuela, algo que Tráfico quería impulsar para evitar que los futuros conductores se saquen el carné haciendo test en casa o mediante cursos 'on line'.