23 feb 2020

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AUDIENCIA DE BARCELONA

55 años de prisión para un empleado de un geriátrico por violar y golpear a ancianas

El condenado se aprovechó del estado de sus nueve víctimas para abusar de ellas y lesionarlas

Los jueces le imponen también la pena de inhabilitación para ejercer en el ámbito sanitario

J. G. Albalat

Fachada de la Audiencia de Barcelona.

Fachada de la Audiencia de Barcelona. / Álvaro Monge

La Audiencia de Barcelona ha condenado a un total de 55 años y siete meses de de prisión a José Manuel Reyes Gómez, un empleado de un geriátrico de Arenys de Mar, por diversas agresiones sexuales y lesiones a nueves mujeres que estaban ingresadas en el centro. El tribunal también le condena a inhabilitación especial para cualquier profesión relacionada con el ámbito sanitario en un plazo de 15 añós y la prohibición de acercarse o comunicarse con las víctimas. La compañía de seguros de la residencia deberá pagar una indemnización de 100.000 euros a las afectadas, aunque la Generalitat ha sido condenada como responsable civil subsidiaria. La sentencia, que puede ser recurrida, fija el tiempo máximo de prisión en 20 años.

La sentencia de la Sección Tercera de la Audiencia sostiene que el 24 de agosto del 2015 el acusado acudió a la residencia de ancianos donde trabajaba tras haber ingerido una "cantidad no determinada" de alcohol, cocaína y anfetaminas, cuya infulencia supuso "una leve afectacióm de sus facultades coginitivas y volitivas". De ahí que se le aplique la atenuante de intoxicación etílica y droga 

Durante la noche

En tal estado y durante la noche, Reyes Gómez, incice la resolución, golpeó a varias mujeres de edad avanzada, una de ellas de 104 años, cuando estaban en su habitación. Todas ellas estaban delicadas de salud y algunas necesitaban ayuda de terceras personas para realizar las tareas básicas de su vida diaria. A dos de las víctimas, además, las violó, con otras intentó mantener relaciones sexuales y a varias les realizó tocamientos.

En uno de los casos se atribuye al imputado un delito de homicidio con imprudencia, ya que una de las mujeres violadas, que tenía 84 años, falleció meses después de los golpes que le propinó el acusado al resistirse. La causa directa de la muerte fue un infartor de micocardio, pero, según los jueces, "existe una relación indicecta con el traumatismo craneal y su consiguiente hematoma intercraneal que "favoreció el desquilibrio de sus sistemas orgánicos, ya precarios". Las lesiones le provocaron la alteracion de la función cardiorespiratoria y desencadenó el infarto".