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MEJORA EN LA ENSEÑANZA

En busca de los niños perdidos

Educació amplía los planes educativos de entorno para que ningún menor de 0 a 20 años "se quede por el camino" en su formación

Ripoll se une a la prueba piloto y el alcalde se muestra convencido de que la educación es "clave" para evitar la radicalización

Carlos Márquez Daniel

Inicio del curso 2018-2018 en Ripoll, poco después de los atentados de la Rambla. 

Inicio del curso 2018-2018 en Ripoll, poco después de los atentados de la Rambla.  / GLÒRIA SÁNCHEZ / ICONNA

En materia educativa siempre ha sido complicado mirar a largo plazo. No porque no sea lo más recomendable, que sin duda lo es, sino porque la enseñanza es un barco que ha ido cambiando de rumbo en función de quién estuviera al timón. Por eso herramientas como los planes educativos de entorno (PEE), puestos en marcha en el 2005, tienen tanto mérito. Por su inmortalidad en un terreno minado y por su eficacia probada que se sigue llevando a cabo en 160 municipios de toda Catalunya. El Govern quiere ahora muscular esta iniciativa y ampliar su radio de acción, que hasta la fecha iba de los 3 a los 16 años. "No queremos que se nos escape nadie entre los 0 y los 20 años", ha avanzando este viernes el 'conseller' Josep Bargalló.

La Fundació Bofill ya advirtió en el 2014 de los riesgos de dejar de lado el programa. Esta entidad avisaba entonces que los recortes en educación aplicados a partir del 2011 dejaban de lado tanto el entorno social como las medidas de corresponsabilidad con las familias. El Govern de Artur Mas, con Irene Rigau liderando la cartera de Ensenyament, se centró en la lucha contra el fracaso escolar. Pero siempre con la atención puesta dentro del aula. También se mantuvo la sexta hora en colegios con entornos socioeconómicos complicados. Pero aun así, las escuelas en zonas vulnerables fueron las que más padecieron las estrecheces presupuestarias. "Las experiencias más exitosas a escala internacional -rezaba ese informe- destacan la importancia de una intervención individualizada que tiene en cuenta todo el entorno familiar y social del alumno". 

Justos de dinero

Un lustro después del redactado de ese estudio, ese es precisamente el ideario que blande ahora el Govern para dar un mayor impulso a los PEE, que no es que hayan dejado de funcionar, puesto que hay 200 iniciativas en marcha en más de 150 localidades, pero sí sucede que el liderazgo es más municipal que otra cosa (también a nivel de inversión) y ahora, más allá de alargar el espectro generacional, se trabaja con la voluntad de que "en esta legislatura se llegue a todos los ámbitos comunitarios". Una manera de decir que se intentará que la iniciativa se implemente, tarde o temprano, en todas partes. Problema: la Generalitat atraviesa por una prórroga presupuestaria que no permite inversión nueva que no esté contemplada en las cuentas del año anterior. Por eso la 'conselleria' rasca solo 1,3 millones de euros (dan para desplegar una decena de especialistas) para realizar una prueba piloto de los planes educativos de entorno 2.0 en cinco municipios durante dos años: Ripoll, Sant Vicenç dels Horts, L'Hospitalet de Llobregat, Tàrrega y Esplugues de Llobregat. En todos se trabajará tanto en la orientación como en el acompañamiento, teniendo en cuenta las peculiaridades de cada zona. 

"Este es el 'departament' del 0-20. Somos responsables de la formación, pero también de muchas cosas más, porque lo que buscamos junto a los ayuntamientos y las entidades es el éxito personal, social y educativo". Eso pasa, según ha detallado Bargalló, por "conseguir que nadie se quede por el camino". Es así, ha proseguido el 'conseller', como también se lucha contra la segregación y el abandono escolar. En resumen, se trata de acompañar de una manera más intensa e individualizada para que cualquier ser humano que llega a los 20 años en Catalunya pueda entrar en el mundo laboral con garantías, si es que no ha hecho antes a través, por ejemplo, de la formación profesional

Las lecciones del atentado

La elección de Ripoll no ha sido para nada gratuita. Tras los atentados de la Rambla, los 1.700 vecinos de esta pequeña ciudad vieron cómo su estructura social se hacía añicos tras saberse que unos chavales criados aquí estaban involucrados en la terrible matanza de agosto del 2017. El alcalde, Jordi Munell, presente en el acto, ha recordado aquello días: "En teoría no teníamos problemas vecinales ni sociales destacables, pero en solo tres horas nos vimos inmersos en un terremoto increíble". "En el futuro no podemos caer en lo mismo", ha instado el edil, que ha asegurado que la educación es la clave para evitarlo. "Lo que pase en Ripoll se sigue desde muchas otras ciudades de aquí y de todo el mundo que han pasado por lo mismo o que temen que la radicalización les pueda sorprender".