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EL CASO

Las claves del asesinato de Susqueda

El asesino se preocupó de ocultar el coche en un punto poco transitado del pantano, a 11 kilómetros de los cadáveres

El Periódico

Hallazgo de los cuerpos de los jóvenes, el pasado 26 de septiembre.

Hallazgo de los cuerpos de los jóvenes, el pasado 26 de septiembre. / DAVID BORRAT (EFE)

Tamariu, Montseny y Susqueda, el destino previsto

Marc H. L. y Paula M. P., de Arenys de Munt y Cabrils, y de 23 y 21 años, respectivamente, iniciaron en agosto pasado un pequeño viaje. Según anunciaron a sus allegados, se iban unos días de vacaciones. Además del pantano en el que fueron encontrados, tenían intención de visitar Tamariu, en Palafrugell, así como el Montseny. Desaparecieron sin dejar rastro después de dirigirse a la zona del embalse de Susqueda para practicar con el kayak que llevaban. Circulaban en un Opel Zafira habilitado para poder pernoctar en su interior. Fueron vistos por última vez en un restaurante, a 10 kilómetros del pantano. Todo apunta a que el 24 de agosto, día en que desaparecieron, fueron asesinados. Los cuerpos, que habían sido arrojados al agua lastrados con piedras, fueron encontrados un mes después.

Muertos por arma de fuego, sin que se sepa cuál

Se desconoce con qué arma se acabó con la vida de Marc y Paula, aunque sí se sabe que murieron por disparos. El detenido y presunto asesino es aficionado a la caza y la pesca, que solía practicar en la zona en la que tuvieron lugar los hechos. Este no es un detalle menor. Los investigadores concluyeron que el responsable de las dos muertes tenía que conocer la zona al dedillo. Este lunes se supo que Jordi Magentí tenía antecedentes, que había pasado 12 años en la cárcel por el asesinato de  su primera esposa. A ella la mató con una escopeta para la que contaba con un permiso como cazador. La esperó dentro de un coche y le pegó cuatro tiros, el último de ellos cuando la víctima ya estaba en el suelo. Murió camino del hospital. Magentí no disponía en la actualidad de la licencia necesaria para portar armas, por sus antecedentes.

La hipótesis de un móvil vinculado con la marihuana

Se desconoce cuál es el móvil que se encuentra detrás del presunto asesinato de la pareja por parte de Jordi Magenti, aunque al conocerse su identidad y su antecedente como asesino de su primera mujer la sorpresa menguó. Del momento del asesinato existe un presunto testigo, un vecino de la zona que aseguró haber escuchado disparos y gritos en el entorno de una cantera cercana a la presa. Todavía no se conoce en qué grado, pero lo sucedido puede tener relación con plantaciones ilegales de marihuana. De hecho, el hijo de Magentí ha sido detenido por tráfico de drogas. Ya le habían encontrado una plantación ilegal. Una de las hipótesis -no confirmada oficialmente- es que las víctimas se toparan con otra de esas plantaciones y descubrieran con las manos en la masa a Magentí.

11 kilómetros entre el coche y los cuerpos

MagentÍ reúne las características que los investigadores manejaban: conoce perfectamente la zona, algo que quedó claro a la vista de los emplazamientos que eligió para intentar eliminar pruebas. Del punto en el que presuntamente hundió el coche de la pareja hasta la zona en la que se encontraron los cuerpos hay 11 kilómetros de distancia. Por agua, la distancia es más corta: tres kilómetros. Pero los investigadores descartan que los cadáveres se desplazaran desde donde estaba el vehículo hasta el lugar en el que fueron encontrados. Hay tres hipótesis posibles: o bien Magentí se desplazó a hundir el coche y regresó a pie hasta donde aparcara el suyo, o bien se fue con el kayak, encontrado en un tercer emplazamiento, o bien contó con la  ayuda de un cómplice que le fue a buscar en otro coche después de que él hundiera el de los jóvenes.

Disparos a quemarropa y un tiro en la frente

La versión del testigo que escuchó disparos y gritos de desesperación concuerda con la posibilidad de que el asesino se topara por sorpresa con la pareja. De entrada, siempre según esta hipótesis, Magentí actuó en solitario y disparó varios tiros a quemarropa que acabaron con la vida de Marc H. L. Paula M. P. recibió un tiro en la cabeza, prácticamente una ejecución que tuvo lugar cuando su compañero ya había sido asesinado. El testigo afirmó que había escuchado los tiros y los gritos cerca de una cantera, que se encuentra relativamente próxima a la zona en la que se acabaron encontrando los cadáveres de los dos jóvenes. También supuestamente, Magentí se hizo con los teléfonos móviles de los dos jovenes asesinados, que nunca fueron encontrados entre las pertenencias que aparecieron con sus cuerpos.