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EEUU acaba con las reglas que protegían el acceso a internet en igualdad de condiciones

Los votos republicanos entierran la neutralidad de la red y abren una nueva era en la gestión de internet

Ricardo Mir de Francia / Washington

Un joven, navegando por internet.

Un joven, navegando por internet. / DAVID CASTRO

Estados Unidos ha revocado la neutralidad de la red, el armazón regulatorio aprobado por la Administración Obama para proteger el libre acceso a internet de compañías y usuarios en igualdad de condiciones. La decisión, aprobada por la Comisión Federal de Telecomunicaciones (FCC) con los votos de la mayoría republicana, permitirá a los proveedores bloquear ciertas páginas, ofrecer a las webs diferentes velocidades y cobrar a los usuarios tarifas dispares en función de los servicios que utilicen al navegar por la red. El nuevo marco abre un futuro lleno de incógnitas que podría alterar significativamente el modo en que los estadounidenses han concebido hasta ahora internet, y supone un triunfo mayúsculo para los grandes proveedores y los partidarios de la desregulación. 

Es pronto para saber en qué se materializará este vuelco radical en la gestión de internet, pero legalmente sus proveedores de banda ancha (compañías como AT&T, Verizon o Comcast) podrán conceder un tratamiento preferencial a ciertas páginas y contenidos, como aquellos de su propiedad, a la vez que ralentizan el tráfico de sus competidores o de las compañías que no pueden o no están dispuestas a pagar las tarifas demandas. Ese tratamiento dispar estaba hasta ahora vetado, pero con los cambios aprobados este martes, “el Gobierno dejará de microgestionar internet”, según explicó hace unos días el presidente de la FCC y arquitecto de la desregulación, Ajit Pai. “La FCC simplemente requerirá a los proveedores de internet que sean transparentes para explicar sus prácticas”.

Facebook y Google, en contra

La industria de los proveedores ha asegurado que nada cambiará para los usuarios, pero esas mismas compañías se han gastado millones de dólares en lobi para enterrar la neutralidad de la red. Tanto los demócratas como numerosos grupos de la sociedad civil, así como los grandes gigantes de Silicon Valley, desde Facebook a Google, se habían opuesto vigorosamente a la restructuración apoyada por la Administración Trump, que ha hecho de la desregulación en todos los ámbitos de la economía uno de sus caballos de batalla.

Esa coalición argumenta que, entre otras cosas, los cambios se cebarán con la innovación, impulsada a menudo por pequeñas start-ups sin el músculo financiero para competir con los grandes titanes de la industria. También temen que el posible aumento de los costes para las webs y servicios que operan en la red acabe trasladándose a los consumidores. Según una encuesta reciente, el 83% de los estadounidenses era partidario de mantener la neutralidad de la red, un sentimiento que trascendía las líneas partidistas, como demuestra el apoyo del 75% de los votantes republicanos. 

Las claves de la decisión de la Administración Trump

¿Qué es la neutralidad de la red?

Es el principio que obligaba a los proveedores de internet a garantizar un acceso a la red en igualdad de condiciones, tanto para los usuarios como las empresas. Esas reglas les impedían ralentizar el tráfico o acelerarlo en función del tipo de páginas visitadas o de la tarifa que paga el usuario. Todos sus actores operaban en principio según las mismas reglas del juego y sin que se permitiese un trato preferencial para ciertas webs.

¿Qué ha pasado en la FCC?

Fue la Administración Obama la que impulsó la neutralidad de la red, que sirvió para regular internet como un servicio público con un tratamiento semejante a la telefonía. En 2015, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) aprobó una serie de normas para blindarla, pero al poco de llegar al poder, Donald Trump cambió a su presidente y escogió a un detractor del principio de equidad en la red, Ajit Pai. Su voto ha servido para acabar por tres a dos con el marco actual.

¿Cómo cambiarán las cosas?

Es aventurado predecir el futuro, pero con el nuevo escenario se amplía enormemente el margen de maniobra de las pocas compañías que dominan el mercado para imponer sus propias reglas. Legalmente tendrán derecho a priorizar ciertos contenidos o a establecer varias velocidades en función de lo que pagan usuarios y compañías. Argumentan que tendrán más margen para innovar y mejorar sus servicios y prometen que el usuario no notará ningún cambio.  

¿Y ya está?

No exactamente. Algunos grupos de la sociedad civil y políticos demócratas como el fiscal general de Nueva York, Eric Schneiderman, han anunciado que pretenden impugnar los cambios aprobados por la FCC en los tribunales. Entre sus aliados, tienen a los grandes titanes de Silicon Valley, como Facebook y Google. Es previsible, por tanto, que la decisión de este jueves no sea la última palabra.  

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