30 mar 2020

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medio ambiente

Bruselas urge de nuevo a España a aumentar la fiscalidad verde

Mejorar la gestión del agua, de los residuos urbanos y la calidad del aire, asignaturas pendientes según la Comisión Europea

SILVIA MARTINEZ / BRUSELAS

Un empleado trabaja con residuos en las instalaciones de la planta de tratamiento y selección de envases de Gavà, para su posterior reciclaje.

Un empleado trabaja con residuos en las instalaciones de la planta de tratamiento y selección de envases de Gavà, para su posterior reciclaje. / JOAN PUIG

España sigue siendo uno de los países de la Unión Europea con los impuestos medioambientales más bajos -1,85% del PIB en el 2014 frente al 2,46% de la UE- y, aunque en los últimos años se han adoptado medidas en el ámbito de la energía, los avances en materia de fiscalidad medioambiental siguen siendo “muy limitados”. Esta reiterada advertencia figura de nuevo en la primera revisión de la política medioambiental de la UE presentada este mediodía por la Comisión Europea. Entre las asignaturas pendientes de España identificadas en la evaluación: la gestión del agua, los residuos urbanos y la calidad del aire.

“España debe afrontar el desafío de desplazar la fiscalidad que grava el trabajo a otros impuestos menos perjudiciales para el crecimiento, además de reducir las subvenciones perjudiciales para el medio ambiente”, reclama la Comisión Europea sobre los impuestos verdes criticando a la vez la existencia de “una cierta dispersión normativa” y un enfoque “heterogéneo” a nivel regional y local. Y es que, según Bruselas, la descentralización en España, donde la mayoría de las competencias de aplicación de las políticas medioambientales están en manos de las comunidades autónomas, plantea un reto.

“Existe margen para mejorar y reforzar la cooperación”, advierte el Ejecutivo, que alerta también de que, en caso de inacción por parte de las administraciones públicas, los ciudadanos podrían tener problemas para denunciar la situación y hacer frente a procesos que suelen resultar muy costoso. La evaluación responde al compromiso asumido por Bruselas el año pasado para mejorar la aplicación de la legislación medioambiental en la UE y que podría impulsar la creación de empleo y la economía europea. Solo aplicando plenamente la política de residuos estiman que la UE podría crear de aquí al 2020 unos 400.000 empleos y obtener unos beneficios de 2.800 millones aplicando la legislación sobre el agua.

GESTIÓN DE RESIDUOS

Se trata de dos de las asignaturas pendientes en el Estado español. Aunque en los últimos años se ha reducido la cantidad de residuos municipales, España sigue lejos del objetivo previsto para 2020. El 55% de los residuos municipales (2014) terminan en vertederos –la media en la UE es del 28%-, mientras que solo el 33% de los mismos es reciclado, muy lejos del objetivo del 50% establecido para el 2020 y casi la mitad del porcentaje que registran los países más avanzados en este terreno como son AlemaniaSuecia o Austria, con porcentajes superiores al 50 e incluso 60%.

Aunque España dispone de un plan estatal marco de gestión de residuos para el periodo 2016-2022, todavía carece de una estrategia nacional específica y exhaustiva sobre la economía circular y que, según Bruselas, sería útil para aprovechar con mayor eficiencia los recursos, la innovación, la tecnología o el desarrollo sostenible.

TRATAMIENTO DE AGUAS

Aunque el objetivo del informe no es avergonzar a ningún Estado miembro en particular, España también recibe un tirón de orejas a cuenta de la gestión del agua y el tratamiento de aguas residuales urbanas. Por ejemplo, advierten de que persisten lagunas en la aplicación de la directiva sobre nitratos así como la de tratamiento de aguas residuales urbanas, y que no han resuelto el problema de disociar el crecimiento económico del uso del agua.

“Sectores como la agricultura, el turismo y la energía dependen enormemente del suministro de agua. Una política de tarificación del agua adecuada para recuperar el coste de los servicios hídricos, combinada con el fomento de la reutilización de las aguas residuales, una mayor transparencia de los precios y las subvenciones, la modernización de los sistemas de regadío, así como un mejor control de las extracciones de aguas subterráneas podría permitir aprovechar el potencial de ahorro del agua”, advierte la comisión, que recomienda también a España revisar el uso de las infraestructuras de suministro de agua para prevenir, por ejemplo, inundaciones y reducir la factura de sus consecuencias.

CALIDAD DEL AIRE

En 23 de los 28 Estados miembros, la calidad del aire siguen dejando mucho que desear y superando los niveles considerados adecuados y uno de ellos es España. “La calidad del aire en España sigue siendo preocupante” porque “los niveles superan los límites de calidad en determinadas zonas”, advierten sin precisar de qué puntos se trata, aunque apuntando al problema del transporte en las grandes áreas urbanas. En este capítulo, Bruselas también reclama a España medidas para combatir el ruido ambiental, el segundo problema de medio ambiente con consecuencias sanitarias en Europa.