Desaparecidos, un drama oculto para la sociedad

Los familiares reclaman apoyo de la Administración y protocolos para localizar a ancianos y enfermos

Joaquim Teixidor, junto a su hijo, muestra una foto de su madre, Maria Poch, desaparecida en el 2004.

Joaquim Teixidor, junto a su hijo, muestra una foto de su madre, Maria Poch, desaparecida en el 2004. / JORDI RIBOT (ICONNA)

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ANTONIO BAQUERO / Barcelona

El 24 de mayo de 1987,Angustias Roldán, de 14 años, había quedado con una prima para salir. Se despidió de su madre, que le insistió en que regresara a las nueve de la noche. Fue la última vez que madre e hija hablaron. La chica no llegó a las nueve ni a las diez. De aquella noche ni de la siguiente. Nunca más se la vio. Tras 25 años buscándola sin descanso,Angustias Fernández, la madre, falleció meses atrás. Sus últimas palabras fueron: "¿Y mi hija?"

Flor Bellver, presidenta deInter-SOS, asociación que agrupa a 60 familias dedesaparecidosenEspaña, relata decenas de casos como el de Angustias e insiste en que el de estas personas "es un drama oculto para la sociedad".Bellverdenuncia que, a diferencia de las víctimas de violencia machista o de accidentes de tráfico, "las familias de desaparecidos viven sin ningún tipo de apoyo de las autoridades".

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Por eso, Inter-SOS ha iniciado una estrategia para que lasadministracionesdoten de más medios a los cuerpos policiales para investigar las desapariciones. Además, reclama que se creenprotocolos de actuación, que hasta el momento solo existen para los menores, para que todo el mundo sepa cómo actuar ante la desaparición de una persona anciana o con problemas mentales.

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