ESTRENO EL VIERNES, 3

'La casa de papel': comienza el fin

La quinta y última temporada de serie de Netflix, que con la intervención del ejército se convierte en un drama bélico, será una gran despedida con carga emocional

En los últimos capítulos de la ficción, que se dividirán en dos partes, se incorporan Patrick Criado, en el papel de hijo de Berlín, y Miguel Ángel Silvestre, como el novio de Tokio

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A1-114448830.jpg / Netflix (Netflix)

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Inés Álvarez
Inés Álvarez

Periodista

Especialista en programas de televisión y series

Escribe desde Barcelona

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La quinta temporada de ‘La Casa de Papel’ tendrá aire de despedida. Para empezar, desde el punto de vista de la acción, ya que a las 100 horas de encierro de los atracadores en el Banco de España solo se le puede dar fin como si una ocupación territorial se tratara, es decir, enviando al ejército. Con lo que el atraco ha subido un escalón más para convertirse en una auténtica guerra. Pero también desde el plano emocional, pues la serie emprenderá el mayor y más intenso viaje casi de introspección por los sentimientos de sus personajes. Que es, precisamente, una de las claves del éxito de la ficción.

Y es que pese a ser un fenómeno global, un éxito mundial (aunque en un principio no alcanzara un éxito rotundo en España), algún día había que pararlo. Son más de 2.000 minutos de ficción, que han ocupado dos atracos, la Casa de la Moneda y el Banco de España, y como sostiene Álex Pina, su creador (el mismo de ese otro posible nuevo fenómeno: 'Sky Rojo') , “hay que irse antes que más tarde”. Ahora es el momento, cuando aún ocupa el trono de la serie de habla no inglesa más vista de Netflix, plataforma que la viene produciendo y emitiendo desde la tercera temporada (antes lo hacía Atresmedia). Y disfruta de un éxito de audiencia que viene aderezado, y eso ya nadie se lo quita, con un Emmy Internacional en la categoría de drama, algo inédito en la historia de la televisión española.

Esta quinta temporada se divide en dos entregas (volúmenes lo llaman): la que se estrena este viernes, 3 y la que lo hará justo dos meses después, el 3 de diciembre. En los primero cincos capítulos, el espectador experimentará un alto grado de sufrimiento, causado tanto por las grandes dosis de violencia como por ver a sus ‘queridos’ atracadores al límite. Hasta que se llega a una resolución. "En los cinco siguientes nos meteremos más en la emocionalidad de los personajes, conoceremos más detalladamente su pasado, lo que nos ayudará a comprender cuál ha sido el viaje y el porqué de ese viaje", explica Álvaro Morte, que da vida a El Profesor.  

Mujeres al ‘mando’

Recordemos que dejamos la cuarta temporada con la entrañable Nairobi (Alba Flores) brutalmente asesinada a manos del sádico Gandía (José Manuel Poga), que aún asoma su ensangrentada nariz por esta temporada; a Lisboa (Itziar Ituño) dentro del Banco de España, algo inédito hasta el momento, ya que parecía ser una ‘atracadora consorte’ (dejó la policía por amor a El Profesor, el cerebro de la banda), y a El Profesor (Álvaro Morte), cazado por la despiadada y embarazadísima inspectora Sierra (Nawja Nimri), que había decidido dejarse de tonterías y tomarse la justicia por su mano… y a su manera.

El primer capítulo ya sitúa a los atracadores en medio de esa contienda: por un lado la bélica, la que pone ante las cuerdas más que nunca a los atracadores con nombre de ciudad y, por otro, la que mantienen dos hachas de la estrategia como son El Profesor y la inspectora Sierra. Asimismo, comienza la temporada dándole a las mujeres un mayor protagonismo, lo que se hace evidente cuando son ellas las que tienen que negociar con las fuerzas policiales, si sin tener ningún as en la manga. Y con un ejército poco profesional, un poco estilo Torrente, compuesto por militares corruptos deseosos de comérselos crudos que están capitaneados por un comandante, Sagasta (José Manuel Seda), para quien unos rehenes muertos no son más que daños colaterales.  

Los nuevos personajes

En este capítulo ya se presesntará a la nueva incorporación a la serie, Rafael, el hijo de Berlín, a quien da vida un siempre acertado Patrick Criado, que, como se muestra en un ‘flashback’, nada tiene que ver con su progenitor: se ha licenciado en ingenería, es tímido, introspectivo, inteligente, con pinta de sabio despistado y no quiere oír hablar de cometer un atraco. Su padre, tan perturbado como seductor, empleará su poder casi hipnótico para lograrlo convencer.   

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Otro de los personajes es René, a quien interpreta Miguel Ángel Silvestre, que aparecerá en los recuerdos de Tokio como ese primer gran amor que tanto la hizo vibrar: el que le hacía el amor apasionadamente, resacosos aún del chute de adrenalina que les había dado cometer un atraco juntos. El resto -- Tokio (Úrsula Corberó), Denver (Jaime Lorente), Bogotá (Hovik Keuchkerian), Estocolmo (Esther Acebo)...--, aún tocados emocionalmente por la muerte de Nairobi, el ser más noble de todos, empieza a acusar el agotamiento y a tomar decisiones desesperadas. Un descontrol motivado, en parte, por la ausencia de El Profesor, que tan bien siempre ha sabido dirigirlos y apaciguar sus carácteres impulsivos y violentos.

Volverá a tener el protagonismo que siempre ha reclamado Arturo Román (Enrique Arce), un rehén ya vocacional, porque tras serlo involuntariamente en el primer atraco, se introdujo en el segundo llevado por su personalidad narcisista y su obsesión por convertirse en el héroe. Y se presentará de nuevo a una policía a la desesperada, encabezada por el enrabiado comandante Tamayo (Fernando Cayo), al que intenta frenar el subinspector Ángel (Fernando Soto). Un cuerpo policial torpe como el Coyote al que siempre acaba ganando un Correcaminos vestido de rojo y con careta de Dalí. Esos atracadores listillos y tremendamente carismáticos, de los que siempre se pone de parte el espectador. Veremos cómo acaban…