Día Mundial del Alzhéimer

Mercè Boada, neuróloga: "Los gobiernos deben decidir entre tener alzhéimer o reducir la polución"

La directora médica de Ace Alzheimer Center Barcelona llama a la población a hacerse pruebas de memoria igual que se vigila "el azúcar o el colesterol"

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Barcelona 18.09.2023 Sociedad La neuróloga Mercè Boada, cofundadora y directora médica de ACE, Ace Alzheimer Centrer, investigadora del amiloide que a partir de una prueba de voz se podría conseguir una detección precoz de la enfermedad. Fotografía de Jordi Cotrina

Barcelona 18.09.2023 Sociedad La neuróloga Mercè Boada, cofundadora y directora médica de ACE, Ace Alzheimer Centrer, investigadora del amiloide que a partir de una prueba de voz se podría conseguir una detección precoz de la enfermedad. Fotografía de Jordi Cotrina / Jordi Cotrina

Beatriz Pérez

Beatriz Pérez

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La neuróloga Mercè Boada (Barcelona, 1948) quiso especializarse en alzhéimer porque, en aquella época, nadie más le prestaba atención. Sin embargo, en una sociedad cada vez más envejecida, este tipo de demencia (la más común, de hecho), que afecta a unos 800.000 españoles, ya es la segunda enfermedad que más preocupa a los ciudadanos, solo por detrás del cáncer. Boada, Creu de Sant Jordi de la Generalitat en 2016, es la cofundadora y directora médica de la Fundación Ace Alzheimer Center Barcelona, dedicada al diagnóstico, tratamiento e investigación de una enfermedad que celebra este jueves 21 de septiembre su Día Mundial.

Farmacológicamente, el alzhéimer ha avanzado muy poco. ¿Por qué? Porque es una enfermedad extremadamente compleja. El alzhéimer se sitúa en un lugar determinado del cerebro y en este órgano hay circuitos que trabajan en conexión, no aisladamente. Estos circuitos están formados por neutransmisores que conectan las neuronas... A menudo cuando comienza a fallar un área [del cerebro] no lo vemos porque hay otras que funcionan bien y que son, digamos, compensatorias. Así, muchas veces, cuando nos damos cuenta de lo que hay, ya no lo podemos arreglar. Esta es la gran complejidad de esta enfermedad.

¿Hay genes que indican que hay alzhéimer? No tenemos un solo gen que nos indique la enfermedad, que hay que mirar los diferentes genes implicados. Hay uno, el APOE, que es un factor de riesgo. Lo heredamos del padre o de la madre. Pero hay más factores implicados: el metabolismo, el estrés oxidativo, el depósito de proteínas. Desde los años 70 sabemos que el alzhéimer está ligado a la proteína beta amiloide, que se encuentra en el cerebro. Se descubrió que había una vacuna que iba contra esta proteína, se probó en un modelo animal y el alzhéimer desapareció. Pensamos que teníamos un tratamiento, pero vimos que, aunque efectivamente desaparecía esta beta amiloide, [la vacuna] provocaba encefalitis y se tuvo que parar. Estas son las complejidades que hay.

¿Y no aparecieron fármacos? A raíz de esta vacuna, empezó una amplísima investigación de anticuerpos monoclonales en la beta amiloide. Hubo mucha inversión, pero fallaron. Unos no mejoraban los síntomas, otros directamente los empeoraban… Hasta que en 2021 apareció un fármaco aprobado solo en EEUU, el aducanumab, que tuvo mucha controversia porque no ofrece demasiado clínicamente. Además, provoca reacciones adversas, pero la FDA [la autoridad sanitaria de EEUU] lo aprobó.

"No hay un fármaco que evite o cure el alzhéimer, pero es evidente que ser saludable te protege de esta y otras muchas enfermedades"

Y el año pasado apareció el lecanemab, que sí se aprobará en Europa. Sí. El lecanemab ha mejorado el resultado clínico del anterior fármaco, controla mejor las reacciones adversas y ralentiza el deterioro cognitivo -el declive de un enfermo de alzhéimer- en un 27%. Esperamos que llegue a España en verano del año que viene.

¿El alzhéimer se puede prevenir? Sí y no. No hay un fármaco que lo evite o lo cure, pero es evidente que si yo soy saludable a los 50 años, me protejo no solo de esta, sino también de otras enfermedades. Si no fumo, si hago dieta, si no bebo alcohol, si el mundo, además, no tuviese polución, que es algo que nos matará…

¿La contaminación está relacionada con el alzhéimer? El informe de The Lancet Commission 2020 señala que, si controlásemos todos los factores que nos hacen saludables, posiblemente la demencia disminuiría un 40%. Uno de estos factores es la polución. Los gobiernos deben decidir entre tener alzhéimer o reducir la polución. Otro factor es la escolarización: las mujeres escolarizadas tienen menos riesgo de sufrir alzhéimer porque su cerebro está funcionando muy bien y tiene recursos, resiliencia, plasticidad.

Hay cosas entonces que se pueden hacer desde niños. Exacto. El alzhéimer es, históricamente, una patología de viejos. Antes, a los 70 años ya se era muy viejo: no te llevaban al médico ni te hacían pruebas. Y con esta etiqueta de viejos, el mundo científico te dejaba en un baúl aparte. "¿Por qué invertir aquí?", pensaban. El problema es que ahora, a los 70 años, no eres viejo. A los 80, tampoco demasiado. La media de edad de la gente que viene a mirarse la memoria a Ace Alzheimer Center tiene entre 72 y 75 años. Cada año atendemos a 2.000 enfermos nuevos, y hacemos seguimiento de unos 6.800. Mira cuánta gente dirige el mundo con más de 70 años: desde el Papa hasta Joe Biden en EEUU. ¿Qué hacemos con esta gente? ¿La echamos? ¿Les decimos que son viejos?

"Antes, el alzhéimer era una patología de viejos, pero ahora con 70 años no eres viejo. (...) El mundo debe entender el valor de tener mayores sanos"

En parte es un cambio cultural. Sí. El mundo debe entender el valor de tener mayores sanos. Es un reto brutal. Actualmente no hay un pueblo en España que no tenga un centro de día para que la gente socialice y haga actividades. Ahora detectamos más casos de alzhéimer que antes. Hay que invertir para que el cerebro sea joven. En Europa, el último fármaco aprobado para el alzhéimer es de 2003.

Aún falta el fármaco que cure. Lo que necesitamos es tratar el cerebro cuando hay muchas neuronas que funcionan. Este es el cambio de la investigación. La demencia avanzada o moderada se ha empezado a tratar, pero hay que ahondar, aún más, en el tratamiento de la demencia muy inicial: el llamado deterioro cognitivo leve. En 1996, cuando fundamos Ace, a mucha gente no la podíamos explorar porque venían en silla de ruedas y no podían hablar. ¿Qué ha cambiado? Que ahora la gente viene conduciendo. El mundo se ha dado cuenta de que el cerebro es importantísimo. Igual que te miras el azúcar y el colesterol, tienes que mirarte la memoria.

¿Cuándo podrá hacer detección precoz la atención primaria? La investigación está buscando un marcador que determine que el cerebro no funciona bien. Hay unos biomarcadores que están entrando en el mercado: uno es una prueba de sangre; otro, una prueba del habla espontánea que estamos desarrollando en Ace. Podríamos tenerlos en los próximos años, pero aún falta comprobar sus respuestas.

¿Por qué se interesó usted en el alzhéimer? Me gustó el reto de la patología crónica que a mucha gente no interesaba. Me interesa trabajar en eso que a los demás no les gusta. Lo que me llamó la atención de esta demencia es su sentido humanístico: que la gente no le hacía caso, ni la sociedad, ni la sanidad. Había muy poca investigación. Vi que conociendo bien a las personas se puede hacer un buen diagnóstico.