Día Mundial del Orgullo Autista

¿Qué es el trastorno del espectro autista? Tratamientos, claves y desafíos

Imagen de archivo de un niño en una escuela.

Imagen de archivo de un niño en una escuela. / El Periódico

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Beatriz Pérez
Beatriz Pérez

Periodista

Especialista en sanidad, temas de salud

Escribe desde Barcelona, Catalunya, España

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Este domingo 18 de junio se celebra el Día Mundial del Orgullo Autista, que se propone acabar con el estigma y visibilizar la discriminación que sufre este colectivo.

A diferencia de lo que se suele pensar, el trastorno del espectro autista (tea) no es una enfermedad mental, sino que es una condición o trastorno neurobiológico del desarrollo. Estas son algunas de las claves.

¿Qué es el autismo?

El trastorno del espectro autista (TEA) es una alteración neurobiológica del desarrollo que se manifiesta en los tres primeros años de vida y que perdura durante todo el ciclo vital. Algunas personas autistas presentan una dificultad intelectual, pero otras no: la capacidad intelectual no está relacionada con el diagnóstico del autismo. Las manifestaciones principales de esta condición están relacionadas con dificultades a la hora de interactuar con los demás, además de patrones repetitivos de comportamiento, intereses o actividades. Por ejemplo, un niño que se obsesiona con los dinosaurios, que sabe absolutamente todo de estos animales y que en cada situación de comunicación quiere hablar sobre este tema en concreto y nada más. Sin embargo, estas no son las únicas manifestaciones, y por eso a veces es difícil diagnosticarlo y hay que hacer una evaluación en conjunto.

¿Cuál es la prevalencia?

Su prevalencia es mayor de lo que se piensa: una de cada 100 personas tiene TEA. Según la Federació Catalana d'Autisme, en Catalunya hay cerca de 75.000 personas con esta condición. En el 70% de los casos, existe una discapacidad intelectual asociada, de grado diverso. Según los criterios diagnósticos actuales, la prevalencia en hombres es mayor que en mujeres: cada cuatro chicos hay una chica autista, aunque este hecho también está en revisión.

¿Cuántos grados de autismo hay?

Aunque el autismo es todo un espectro con muchos grados y diferencias entre sí (y por eso no existen dos personas iguales), actualmente existen tres niveles de necesidades de apoyo entre la población autista. El nivel uno de TE es lo que antaño se conocía como asperger, que son aquellas personas a las que les cuesta la interacción social, desarrollan una resistencia para aceptar el cambio y muestran una cierta inflexibilidad de pensamiento. No implica una discapacidad intelectual (en algunos casos son personas brillantes con carreras universitarias), pero sí necesitan cierta ayuda para relacionarse, estructurar su jornada y gestionar los estímulos sensoriales en algunos casos, así como las emociones y relaciones.

Las personas con TEA de grado dos necesitan una ayuda notable, pues tienen más dificultades comunicativas (tanto a nivel verbal como gestual). Su comportamiento es inflexible, manifiestan ansiedad ante los cambios y sus conductas son restrictivas y repetitivas.

Por último, las personas con TEA de grado tres necesitan mucha ayuda, pues muestran dificultades comunicativas significativas (en ocasiones no hablan), tanto a desde un punto de vista verbal como gestual. Su comportamiento es inflexible, manifiestan ansiedad ante los cambios y sus conductas son restrictivas y repetitivas. Necesitan apoyo y acompañamiento constantes para llevar a cabo las actividades diarias.

¿Por qué hay un sesgo de género en el diagnóstico?

Un 70% de las mujeres con trastorno del espectro autista (TEA) permanecen sin diagnosticar. Se trata de adultas a las que no se les detectó de niñas porque existe un importante sesgo de género en este tipo de diagnósticos médicos, aún muy centrados en las principales manifestaciones de niños varones. Este infradiagnóstico se registra fundamentalmente en mujeres que no tienen una discapacidad intelectual y en las que las señales del trastorno, de niñas, pasaron inadvertidas.

Según los especialistas, las niñas con autismo "enmascaran sus diferencias". "Los niños tienen intereses 'especiales', como por ejemplo los trenes, los dinosaurios, las caravanas de cámping... Pero ellas eligen temas que están más socialmente aceptados para una niña/mujer, como la música, la moda, las 'barbies'... Sin embargo, si te fijas un poco más en cómo hablan de esos intereses, si hablas con la familia, se observa el impacto que este enmascaramiento puede tener en su calidad de vida", señala Marta Campo, directora gerente de la Federació Catalana d'Autisme.

¿Qué riesgo tiene el infradiagnóstico?

Según los psicólogos y psiquiatras, el riesgo de tener problemas de salud mental se incrementa en las mujeres con autismo, e incluso sufrenn más intentos de suicidio que los hombres con esta discapacidad. Hay estudios que demuestran que aquellas personas que no han sido diagnosticadas de autismo tempranamente registran más diagnósticos emocionales en la edad adulta.

Las mujeres que no han sido diagnosticadas tienen dificultades de sociabilidad. A menudo se confunde con el trastorno límite de personalidad porque son muy emocionales, advierten los médicos. Son mujeres que pueden entender los contextos sociales de manera diversa, o que pueden no entender plenamente una situación. También pueden ser muy inocentes (algo, esto último, que las diferencia del trastorno límite de personalidad) y, por tanto, más vulnerables en cuanto a los matices e insinuaciones se refiere. Y tienen más riesgo de sufrir psicosis cuando reciben diagnósticos inadecuados y, por tanto, se quedan sin acceso un tratamiento precoz y adecuado. A menudo, por tanto, también reciben una medicación que no es la correcta.

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