El sistema sanitario de Catalunya

Radiografía de una "tormenta perfecta": la sanidad pública catalana afronta sin médicos su futuro

Atención a un paciente con covid en la UCI del Hospital de Mar

Atención a un paciente con covid en la UCI del Hospital de Mar / Ferran Nadeu

La infrafinanción crónica, sumada a la próxima jubilación de toda una generación de sanitarios, dejan desnudo al sistema catalán, que debe abordar dos retos más: reforzar la atención primaria y potenciar la salud mental

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Beatriz Pérez
Beatriz Pérez

Periodista

Especialista en sanidad, temas de salud

Escribe desde Barcelona, Catalunya, España

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La sanidad pública catalana tiene un problema de fondo en el que, a la hora de diagnosticarlo, coinciden tanto sindicatos como colegios médicos: la infrafinanciación crónica. La Conselleria de Salut ha llevado a cabo medidas para potenciar, por ejemplo, la atención primaria. Pero es difícil levantar algo partiendo de una base con un presupuesto más bien escaso.

A esta falta de presupuesto se añaden otras dificultades no menos importantes, como la crisis demográfica: hay toda una generación de sanitarios que se jubilarán próximamente y para quienes no hay sustitutos porque buena parte de los formados en Catalunya deciden irse al extranjero.

Afrontar el problema demográfico, fortalecer la atención primaria, dotar de recursos al sistema y darle a la salud mental el espacio y la inversión que merece son los grandes retos de la sanidad pública.

Dos sanitarios atienden a un ingresado en la UCI del Hospital Clínic (22 de julio 2022)

/ FERRAN NADEU


CRISIS DEMOGRÁFICA

Para algunos, el sistema se encuentra ante la "tormenta perfecta". Tras dos años en que la pandemia ha "precarizado" aún más una situación "ya de por sí precaria", la profesión médica afronta ahora un problema demográfico. "Hace una década que los colegios y sindicatos lo advertimos. En los próximos cinco años, se jubilará el 20% de la profesión y la Administración no ha hecho nada", apunta el secretario general de Metges de Catalunya (MC), Xavier Lleonart. "Esto, en una situación donde ya hay falta de profesionales, es una debacle".

Formar a un especialista en el sistema sanitario lleva unos 10 años. Lo que, según Lleonart, tenía que haberse hecho tiempo atrás, es "planificar muy bien" estas jubilaciones, formar al número suficiente de médicos y, sobre todo, ofrecer "unas condiciones laborales y retributivas que los retuviese". "A las puertas de esta jubilación masiva, hay un 60% de la plantilla del Institut Català de la Salut (ICS) que está en interinidad", advierte.

"Estamos importando médicos de países más pobres y consolidando la precariedad en el sector"

Jaume Padrós

Presidente del Col.legi Oficial de Metges de Barcelona

"Estamos importando médicos de países más pobres y consolidando la precariedad en el sector", apunta por su parte Jaume Padrós, presidente del Col.legi Oficial de Metges de Barcelona (COMB). Catalunya no tiene todos los médicos que necesita, según Padrós, y por eso en los últimos 15 años "el colectivo más importado es el de médicos formados en países extracomunitarios".

Además, pese a que la formación en Catalunya es "muy buena", muchos graduados en Medicina deciden irse al acabar la carrera. "Sabemos que la mitad de los alumnos de Medicina de la Universitat de Lleida y de la Rovira i Virgili no se quedarán en Catalunya, que se irán a Aragón o València", dice Padrós. Padrós pide un "pacto nacional y de Estado" con mirada a largo plazo.

Además, también apuesta por tomar acciones a corto plazo. "Ahora hay muchos médicos a punto de jubilarse a los 65 años que seguirían trabajando dos o tres años más si estuvieran bien incentivados".

Traslado de un paciente afectado por un golpe de calor en el hospital del Mar. Barcelona

/ ÀNGEL GARCÍA/BLOOMBERG

INFRAFINANCIACIÓN CRÓNICA

Economistas como Guillem López Casasnovas cifran en 15.000 los millones que necesitaría la sanidad pública catalana. Este 2022, la 'conselleria' dirigida por Josep Maria Argimon se llevó 11.200 millones, de los que hay que restar 1.500 porque irán destinados a pagar la factura del covid-19, como advierte el sindicato Metges de Catalunya. Así, Salut se queda con un presupuesto de 9.700 millones, un nivel no mucho mayor que el de 2008, 14 años atrás, cuando el presupuesto fue de 9.096 millones.

La falta de inversión en la sanidad es un problema general de España. Se vio con la pandemia del coronavirus. Todas las autonomías afrontaron la crisis con un sistema público debilitado tras una década de recortes. Quedó al descubierto la escasez de material y la descomunal falta de personal. Catalunya tuvo que reclutar a sanitarios jubilados y a estudiantes de Medicina y Enfermería.

Sin embargo, según Lleonart, desde Metges de Catalunya, hay comunidades, como València, Aragón y Euskadi, que están "mejor que Catalunya", ya que hay "menos presión" y las condiciones son "mejores". "Son comunidades que destinan más inversión per cápita al año", dice. Coincide con él el presidente del COMB, Jaume Padrós: "Se ha de poner más dinero", insiste.

La falta de financiación de la sanidad pública, que Catalunya arrastra desde hace años, está enviando pacientes a las mutuas privadas

Además, el debilitamiento de la sanidad pública es paralelo al enriquecimiento de la privada y, en concreto, de las mutuas. Desde el inicio de los recortes en 2010, los seguros de salud privados en Catalunya han ido recibiendo las altas de ciudadanos cansados de las listas de espera y de la lentitud de la pública. Las mutuas continuaron ganando clientes (aquellos que pueden pagárselo) durante la crisis del covid-19, pues en los peores momentos de la pandemia la atención primaria estuvo absorbida por el virus y dejó de atender otras patologías.

En 2020, año en que estalló la pandemia, las mutuas privadas de Catalunya ganaron cerca de 49.882 clientes más, según datos de la Unión Española de Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras (Unespa). Según Unespa, un 31,82% de los catalanes (un total de 2.436.133 personas) tenían en 2020 (último año del ofrece cifras) un seguro privado. Se trata de un crecimiento moderado pero constante año a año.

ATENCIÓN PRIMARIA

El covid-19 puso de manifiesto la importancia de reforzar la atención primaria. Los centros de atención primaria (CAP), sobre todo después de la primera ola, lideraron la gestión de la la pandemia. "Nos hemos dado cuenta de que una respuesta eficiente pasaba por capitalizar los CAP no solo como estructuras capilares, sino también desde un punto de vista humano", apunta el presidente de la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària (Camfic), Antoni Sisó. Los médicos y enfermeras de familia han atendido y cuidado pacientes, han estado en los geriátricos, en los 'hoteles Salut' y han vacunado contra el covid-19.

Desde septiembre de 2020, Salut invirtió en la atención primaria 127 millones anuales más. Es el plan de refuerzo de la atención primaria, que culmina este año y mediante el cual se han contratado 3.811 profesionales más. El problema es que, de estos, solo hay 306 médicos y 220 enfermeras (los demás son asistentes clínicos, trabajadores sociales, psicólogos y nutricionistas), una cifra que las entidades consideran insuficiente.

La primaria reclama más médicos de familia y exige a Sanidad la creación de más plazas MIR

Según cifras de la Camfic, en Catalunya hay una ratio de 7,5 médicos de primaria por cada 10.000 habitantes. La media de la UE es de 9,5 por cada 10.000 habitantes. En Catalunya, faltarían entre 800 y mil médicos de familia. En cuanto a las enfermeras, según el sindicato de enfermería Satse, en Catalunya hacen falta unas 24.000. La ratio de enfermeras en el territorio (igual que en España) es de cinco enfermeras por mil habitantes, mientras que la media europea es de ocho por cada mil habitantes.

La Camfic pide una ley de atención primaria que garantice la universalidad y un financiamiento. También critica que en 1996 la medicina familiar y comunitaria tenía el 43% de todas las plazas MIR de España, mientras que ahora solo tiene el 28%. "Hacen falta recursos humanos y eso se consigue con plazas MIR. El ministerio debe aumentar estas plazas", dice Sisó.

Junto a la atención primaria, la pandemia también reforzó la figura de la enfermera. "Cada vez más la enfermera atiende al paciente crónico. La cronicidad acabará cayendo en ella", advierte Raul Porras, miembro de la Associació d'Infermeria Familiar i Comunitària (Aificc). "Tenemos los mismos recursos que antes, pero el esfuerzo es mayor, porque por ejemplo ahora también vacunamos", dice Porras. Concluye que, "a nivel humano", hay "mucho desánimo y sufrimiento emocional".

SALUD MENTAL

Además de visibilizar la importancia de la atención primaria y del papel de las enfermeras, la pandemia ha puesto el foco en las problemáticas de salud mental, sobre las que siempre recayó un gran estigma. Ha ayudado a que haya más conciencia ciudadana pero, sobre todo, la salud mental ha entrado en la agenda política. La Conselleria de Salut ha incorporado 150 psicólogos a la primaria (si bien la Camfic denuncia que no son psicólogos clínicos) y está reforzando la salud mental infanto-juvenil.

"Se ha puesto en marcha una comisión de estudio en el Parlament y el Congreso ha tramitado ya una ley específica de salud mental. Pero nosotros estamos a la expectativa", dicen las entidades

"Hay elementos que nos hacen pensar que ahora es el momento de la salud mental. Se ha puesto en marcha una comisión de estudio en el Parlament y el Congreso ha tramitado ya una ley específica de salud mental", valora Marta Poll, directora de Salut Mental Catalunya, que aglutina a diferentes asociaciones. "Pero nosotros estamos a la expectativa", precisa.

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Las entidades de salud mental valoran positivamente el contexto de "oportunidad" que se vive, pero no acabarán de creérselo hasta que no vean "resultados concretos": políticas públicas implantadas y presupuestos orientados a estas necesidades. En Catalunya, Salut ha aumentado en 80 millones más su presupuesto para la salud mental.

Aun así, Poll advierte de que los centros de salud mental de adultos (CSMA) y los centros de salud mental infanto-juvenil (CSMIJ) están "colapsados y por eso "hay que revisar la dotación de profesionales". Siguen faltando recursos humanos, como advierten las entidades. Salut Mental Catalunya también reclama "acompañamiento social" para las personas con trastornos mentales y "mejorar" las herramientas de los docentes en el ámbito educativo.