La precarización del sector

Una médica extranjera: "Nos tratan como a sanitarios de tercera. Solo importamos en crisis como la del covid"

La venezolana Maigualida Rodríguez llegó a Barcelona en 2018. La compleja burocracia impide que su especialidad (medicina de familia) sea homologada y reconocida por el sistema español. Tras años encadenando contratos de meses e incluso días en el Institut Català de la Salut (ICS) mientras enviaba dinero a su familia, ha decidido buscar trabajo en otro país.

Maigualida Rodríguez, médica venezolana que vive en Barcelona.

Maigualida Rodríguez, médica venezolana que vive en Barcelona. / Joan Mateu

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Beatriz Pérez
Beatriz Pérez

Periodista

Especialista en sanidad, temas de salud

Escribe desde Barcelona, Catalunya, España

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Un 80% de los médicos extracomunitarios en Catalunya, tanto del sistema público como del privado, no han hecho el examen MIR (médico interno residente), según el Col.legi Oficial de Metges de Barcelona (COMB). Eso no necesariamente indica que carecen de una especialidad médica: aunque algunos no la tienen, hay otros muchos que sí. Pero el problema es que este título no siempre es homologable con el sistema español. Así, estos médicos, en su mayoría latinoamericanos y a quienes no se les reconoce titulación especializada alguna, son considerados, denuncian ellos, "doctores de tercera". En todo el Institut Català de la Salut (ICS) hay entre un 9% y un 11% de médicos sin especialidad médica MIR, sin distinguir entre extranjeros y nacidos en Catalunya, según cifras del propio organismo.

Muchos médicos extranjeros, agotados tras años de lo que consideran un "maltrato" en sus condiciones laborales por parte de la Administración, deciden abandonar Catalunya y España. Es el caso de Maigualida Rodríguez, venezolana de 51 años que llegó a Barcelona en 2018 acompañada de sus dos hijos. "Estuve cuatro años haciendo suplencias, guardias y con contratos como máximo de seis meses en el Institut Català de la Salut (ICS)", denuncia.

El sueño de "una vida mejor"

Maigualida salió de Venezuela en 2013 "por la precariedad económica y la vulneración de derechos humanos". Estuvo residiendo en Brasil, donde obtuvo la especialidad de médico de familia. En 2018 se trasladó a España, con un título de especialista y "creyendo", por fin, que tendría "una vida mejor, una estabilidad laboral". Pero no ha sido así.

"Cuando trato de homologar mi especialidad médica, me dicen que es mejor hacer el MIR porque el otro proceso puede durar hasta seis años", dice. Sin embargo, entre que se establecía en la ciudad y obtenía su permiso de residencia, Maigualida decide no hacerlo por el momento. "A partir de ahí, empiezo el periplo de buscar trabajo, de intentar hacerme un nombre profesional en un continente donde no conozco a nadie", relata esta médica.

Maigualida cree que detrás de toda esta "falta de respeto" se encuentra el hecho de que no tiene el MIR

La homologación del título de Medicina corresponde al Ministerio de Educación y el de especialidades, al de Sanidad, señalan fuentes de la Conselleria de Salut. Dado que para los profesionales no formados en España la convalidación de la especialidad es un proceso burocrático más complejo que el del título, es habitual que los diferentes sistemas de salud autonómicos opten por la incorporación de estos sanitarios mientras tramitan la homologación. Catalunya y otras autonomías han pedido a Sanidad que convoque un examen MIR extraordinario para estas personas y que haga un grupo de trabajo para paliar la falta de profesionales, señalan fuentes de Salut.

Destino: "Donde haya trabajo"

Maigualida comenzó así a hacer suplencias en el ICS y en el sistema privado. "Yo viajaba a donde hubiera trabajo. Iba a Ripollet, hacía guardias de hasta 24 horas, aceptaba contratos de un día y así sucesivamente", cuenta. Tras dos años (2018 y 2019) "dando saltos", en marzo de 2020 estalla la pandemia de covid. Fue el momento en que se destapó la falta de recursos del sistema sanitario tras años de recortes y en que la Conselleria de Salut comenzó a llamar a médicos jubilados y estudiantes en prácticas para trabajar porque faltaban manos.

También el ICS llamó a Maigualida: necesitaban médicos para la Atenció Continuada Domiciliària (ACD). Ella aceptó y comenzó a firmar contratos de un solo día, algo que se prolongó a lo largo de todo 2020, una vez había pasado la primera oleada. "En noviembre de 2020 me hicieron mi primer contrato de un mes", cuenta la médica.

"Yo viajaba a donde hubiera trabajo. Iba a Ripollet, hacía guardias de hasta 24 horas, aceptaba contratos de un día y así sucesivamente"

Ella cree que detrás de toda esta "falta de respeto" se encuentra el hecho de que no tiene el MIR y el sistema la considera una "médica de tercera categoría". Asegura que no es la única que se encuentra en esta situación, sino que hay "muchísimos médicos sudamericanos que se quejan de lo mismo que ella": de "contratos precarios", de la falta de "estabilidad", de que no tener el MIR es una "pesadilla". Sin el MIR, por ejemplo, nunca podrán postular a un puesto interino. "Si realmente cuentan contigo es porque hay una crisis como el covid", denuncia Maigualida.

Contratos de seis meses

Por fin, en 2021, tras algún contrato de tres meses, la ACD, que depende del ICS, le hace un contrato de seis meses. "Aunque no pueden hacerme interina porque no tengo el MIR, me prometen darme una continuidad laboral cada seis meses e incluso piensan, porque así me lo dijeron, en hacerme un contrato de un año". Con dos contratos de seis meses estuvo Maigualida todo 2021, pero cuando llegó 2022 no le hicieron el contrato de un año como al resto de sus compañeros, sino de seis meses.

"No te quedan ganas de quedarte. Vienes, haces un esfuerzo, te juegas la salud y no hay forma de que te traten con respeto"

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Ella cree que ese agravio comparativo fue una especie de castigo, pues ocurrió una noche tras tener una desencuentro con un conductor con el que trabajaba y que le abrió una incidencia. Su relación con el ICS comenzó a ser aún peor a partir de ahí. Se contagió de covid-19, desarrolló covid persistente... El último contrato que le ofrecieron a Maigualida fue el junio pasado, de tres meses, es decir, peor incluso de los que ya le habían ofertado. Ella lo rechazó y, desde el día 30 del pasado mes, no tiene ya vínculo con el ICS.

Ahora trabaja para algún hospital haciendo guardias ("lo que salga", dice) y en el Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM). Aun así, sus ingresos han disminuido mucho y asegura que no sabe en qué condiciones vivirá, pues a veces tiene que enviar dinero a sus hermanos y padre en Venezuela. ¿Y cuál es el siguiente paso que dará Maigualida? "Irme de aquí, no de Catalunya, sino de España. No te quedan ganas de quedarte. Vienes, haces un esfuerzo, te juegas la salud y no hay forma de que te traten con respeto", concluye.