Día internacional

La gran familia de la enfermería del Clínic: hermanos, novios, padres e hijos

De izquierda a derecha, Ana y José Modrego (hermanos), Pedro Cartaxo y Sara de Vicente (pareja), y Carlos e Iván García (padre e hijo).

De izquierda a derecha, Ana y José Modrego (hermanos), Pedro Cartaxo y Sara de Vicente (pareja), y Carlos e Iván García (padre e hijo). / Ferran Nadeu

  • Tres dúos con raíces explican qué supone formar parte del colectivo sanitario más numeroso

  • "Pasamos más tiempo en el hospital que en casa. Creamos vínculos trabajando"

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Beatriz Pérez
Beatriz Pérez

Periodista

Especialista en sanidad, temas de salud

Escribe desde Barcelona, Catalunya, España

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"El Clínic es una familia de verdad. Pasamos más tiempo aquí que en nuestra casa", explica Pedro Cartaxo, enfermero en este hospital barcelonés. "Y entonces creas vínculos trabajando", puntualiza junto a él Sara de Vicente, también enfermera que, además, es su novia. Entre las 1.946 enfermeras que trabajan en este hospital hay, casualmente, varias parejas familiares: hermanos, padres e hijos y matrimonios.

"De puertas para dentro es un trabajador más. De puertas para fuera, mi hijo", dice Carlos García, enfermero supervisor del Clínic, sobre su hijo Iván, que trabaja como enfermero oncológico en el centro. Y algo parecido les sucede a los hermanos Ana y José Modrego. "Cuando acabé el Bachillerato iba perdido y ella, que había estudiado Enfermería, fue mi referente", explica José.

Las enfermeras son el colectivo sanitario más numeroso: hay 48.346 colegiadas en Catalunya. Además es una profesión eminentemente femenina: el 80% son mujeres. Su papel se ha puesto en valor, especialmente, a lo largo del último año a raíz de la pandemia de coronavirus. Este miércoles 12 de mayo se conmemora el Día Internacional de la Enfermera y EL PERIÓDICO habla con algunas de ellas.

"Estamos saliendo del armario como padre e hijo"

Carlos (derecha) e Iván García, padre e hijo que trabajan como enfermeros en el Clínic.

/ Ferran Nadeu

Carlos García, de 55 años y enfermero supervisor en el turno de tarde de todo el Clínic, siempre explica que su hijo Iván, de 22 años, es "hijo de este hospital". "Mi mujer [también enfermera, pero en el Moisès Broggi], al embarazarse en 1995, desarrolló un tumor que le afectó al útero. La idea era quitarle este órgano, pero el servicio de Oncología del Clínic logró salvárselo. Hizo un tratamiento intensivo y tuvimos una niña y, después, a Iván".

La casualidad quiso que Iván, 25 años después de aquel mal trago, trabaje también en el Clínic como enfermero. Comenzó a hacerlo al estallar la pandemia en un Hotel Salut, cuando la 'conselleria', con los hospitales y CAP desbordados, contrató a estudiantes de último año de Enfermería y Medicina. "En junio nos ofrecieron un año más de contrato y pasamos aquí, al hospital. Para mí primer año me ha ido muy bien para el rodaje", explica Iván.

Carlos explica que muy poca gente en el hospital sabe que son padre e hijo. "Estamos saliendo del armario como padre e hijo", comenta este veterano enfermero que asegura que el covid-19 ha puesto luz en la importancia de la enfermería. "Esta pandemia ha puesto de manifiesto que esto va de cuidar, porque no hay cura para el covid-19. Enfermería ha reivindicado su posición", asegura. "Ahora que ha pasado todo esto, mis amigos saben que enfermería no es solo pinchar, sino cuidar y acompañar el paciente", añade Iván.

"Nos conocimos tras 7 horas en una uci"

Pedro Cartaxo y Sara de Vicente, que son pareja, trabajan como enfermeros en el Clínic.

/ Ferran Nadeu

Pedro Cartaxo y Sara de Vicente, de 25 años, comenzaron su relación hace cuatro años. "Un día coincidimos en una uci, trabajamos juntos las siete horas y, a partir de ahí, nos conocimos", relata Pedro. La enfermería les unió. "No es difícil trabajar con la pareja. Cuando te metes en una uci, cambias el chip y, en vez de ser tu novio, es tu compañero de trabajo. Pero, al revés, es todo muchísimo más fácil", relata Sara.

Pedro destaca que, al salir del hospital, tiene a alguien que "entiende exactamente" lo que él ha vivido. "Ambos sabemos lo que es estar aquí. Y la otra parte: tenemos el mismo turno, los mismos horarios, los mismos días de fiesta y las mismas vacaciones", valora.

Ninguno de los dos olvidará nunca lo vivido "el último año". Sara lleva "casi tres meses" trabajando en una uci covid". "El equipo ha sido fundamental en todo esto. Nos hemos tenido que adaptar muchísimo", precisa Pedro. "Hay muchos sanitarios tocados. Cada día más compañeros necesitan bajas", cuentan antes. La parte positiva: "A nivel social y hospitalario se ha valorado más esta profesión".

"Hablábamos en las comidas las cosas del hospital"

Ana (izquierda) y José Modrego, hermanos que trabajan como enfermeros en el Clínic.

/ Ferran Nadeu

A los hermanos Modrego les separan tres años de edad: ella tiene 37 y él, 33. Él no sabía qué carrera estudiar y ver a su hermana estudiar Enfermería ("y que había trabajo asegurado") le persuadió. Ambos trabajan ahora en el Clínic, "una casualidad", define José. Ella trabaja en el turno de noche de cirugía digestiva; él, en la uci. "Nunca coincidimos", relatan.

Ambos recuerdan los tiempos en que vivían juntos en casa de los padres y, en las comidas, hablaban sobre su trabajo. "Lo recuerdo como una época muy bonita, el poner la profesión en común con mi hermana cuando vivíamos juntos a la hora de la comida. Sacábamos temas de conversación del hospital", cuenta él.

También recuerdan, y cómo olvidarlo, lo vivido el año pasado. Aunque Ana, al embarazarse, solo trabajó durante la primera oleada. "Recuerdo la incertidumbre, no sabíamos ni por dónde venían los contagios. Y me contagié de covid-19", relata.

Aunque "ahora se valora más el papel de la sanidad", según Ana, José sigue encontrando inconcebible que las condiciones laborales en enfermería sean "tan precarias", con "contratos al día".

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Según el Col.legi Oficial d'Infermeres i Infermers de Barcelona (COIB), unas 139 enfermeras de Barcelona migraron al extranjero el año pasado, en plena pandemia de covid-19, en busca de mejores condiciones laborales, según datos del Col.legi Oficial d'Infermeres i Infermers de Barcelona (COIB), que asegura que la cifra "es un poco más alta que el año anterior".

"En Catalunya y, especialmente en Barcelona, trabajan con unas condiciones precarias y una gran dificultad para conciliar. Y sin poder promocionarse laboralmente a lo largo de los años. El sueldo es especialmente mejorable en residencias y centros sociosanitarios", explicó ayer Galbany. Una cifra: el porcentaje de eventualidad entre las enfermeras es del 16%, el doble que entre el colectivo médico.