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día mundial del donante

Los trasplantes de órganos suben un 8,6% en Catalunya, que mantiene la tasa más alta del mundo

Salut llama a "no bajar la guardia", pues aún hay 1.219 personas en lista de espera

El 81% de las familias catalanas dicen 'sí' a la donación de órganos de sus difuntos

Beatriz Pérez

Un transplante de órgano.

Un transplante de órgano. / JONATHAN GREVSEN

Entre enero y mayo de este año se han hecho en Catalunya un total de 468 trasplantes, lo que supone un aumento del 8,6% con respecto del mismo periodo del 2017. Son cifras hechas públicas este miércoles en la Conselleria de Salut por la Organització Catalana de Trasplantaments (OCATT) con motivo del Día Mundial del Donante de Órganos. Del total de trasplantes, 315 han sido renales, 72 hepáticos, 29 cardíacos, 48 pulmonares y 4 pancreáticos.

Como ha explicado el director de la OCATT, Jaume Tort, Catalunya tiene actualmente la tasa más alta de trasplantes del mundo con 146 por millón de habitantes. Y, en paralelo, una de las más altas en donación: 44 donantes por millón de habitantes, número muy superior al de países como Francia, Alemania, Gran Bretaña y Estados Unidos. 

"La tendencia sigue siendo excelente, como en el 2017, que fue un año récord en el que se superaron los 1.100 trasplantes", ha confirmado Tort. Pero, aun así, ha llamado a "no bajar la guardia", pues actualmente en Catalunya hay 1.219 personas que esperan para ser trasplantadas. 1.023 esperan un riñón, 107 un hígado, 32 un corazón, 28 un pulmón y 29 un páncreas. El tiempo medio de esta lista de espera son 20 meses (transcurridos desde que se le hace al paciente la última diálisis hasta que el trasplante), una media "excelente", en palabras de Tort.

Tendencias

Según la OCATT, durante estos primeros cinco meses del 2018, el número de órganos cadáver en Catalunya ha aumentado ligeramente, un 2,1%, respecto del año pasado, pasando de los 141 a los 144. Las donaciones por muerte en asistolia (con el corazón parado) han subido un 5,8%, mientras que las donaciones por muerte encefálica (muerte cerebral) igualan a las del año pasado (89 donantes).

Paralelamente, la donación de donante vivo sigue con una tendencia a la baja (ha disminuido un 21,1%), con 45 donantes vivos en estos primeros meses de año. "Esto se debe a los buenos resultados de las donaciones cadáver, pero no debemos olvidar que el trasplante renal de donante vivo es el mejor tratamiento posible para personas jóvenes con insuficiencia renal crónica", ha advertido el director de la OCATT.

Alrededor del 81% de las familias catalanes dicen 'sí' a la donación de órganos de sus familiares, resultado inferior al año 2017 (86%). La respuesta más frecuente de las negativas son que, en momentos así, las familias no son capaces de responder a esta pregunta. "Sabemos que, cuando un alguien muere, no es el mejor momento para preguntar a los familiares si desean donar, pero es el único momento en que podemos hacerlo", ha dicho por su parte Mariona Badia, coordinadora de trasplantes del Hospital Arnau de Vilanova (Lleida).

Según esta médica, el perfil del donante catalán es el de un hombre de 60 años. El 54% de los donantes murieron por un accidente cerebro-vascular y únicamente un 4% falleció por traumatismo craneoencefálico a consecuencia de un accidente de tráfico.

Testimonios

La celebración del Día del Donante en el departamento de Salut ha contado con dos emotivos testimonios: el de una mujer trasplantada de hígado y el de la madre de un donante. Olga recibió un trasplante hepático con prioridad nacional en el 2012 pocas semanas después de dar a luz. La causa: una hepatitis fulminante de origen desconocido y con una esperanza de vida de pocas horas. "Recuerdo la noche en la que una enfermera me despertó para decirme que tenían un hígado compatible para mí. El donante y su familia han hecho posible que yo tuviera una segunda oportunidad", ha explicado esta mujer.

Montse, por su parte, perdió a su hijo y, aunque al principio dudó ante la pregunta que los médicos del Hospital de Sant Pau le formularon acerca de donar sus órganos, finalmente accedió. "Dije que sí porque no quería que otros padres pasaran por lo mismo que yo. Decidir donar los órganos de mi hijo Pau no me lo devolverá, pero saber que su muerte sirvió para que otros puedan seguir viviendo es el empuje que me anima a seguir luchando cada día", ha relatado esta madre.  

Temas: Trasplantes

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