29 oct 2020

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JORDI BAROJA BENLLIURE

«La principal fuente de información sexual de los jóvenes es la pornografía»

Àngels
GALLARDO

-Un lunes por la mañana llega a este centro una joven de 17 años que teme estar embarazada. ¿Qué hacen?

-La atendemos, aunque venga sin cita previa. Abrimos ficha con sus datos, pero solo le pedimos la fecha de nacimiento y  un nombre. El que ella quiera. Si sospecha un embarazo, le hacemos aquí mismo la prueba que le permitirá salir de dudas. Antes, le preguntamos qué haría en caso de que el resultado sea positivo.

-Está embarazada. ¿Entonces?

-Le ofrecemos las opciones de que dispone. Si vemos que no tiene clara la decisión, la psicóloga y la trabajadora social hablan con ella tanto como necesite. Si tiene clara su decisión de mantener la gestación, le explicamos las ayudas sociales a que puede acceder. Si quiere interrumpir, le decimos cómo y dónde.

-¿Qué decide la mayoría?

-El 90% de las que atendemos abortan. El 4% siguen el embarazo y otro 5% no sabemos qué deciden. Se van para reflexionar, y no vuelven.

-¿A cuántas atendieron en el 2014?

-En persona, a 1.841, que hicieron 3.424 consultas durante el año. Y otras 2.300 por teléfono. El 71% eran chicas, de una media de edad de 18 años. De ellas, 636 solicitaron la prueba del embarazo, que resultó ser positivo para 188.

-La mayoría, mujeres.

-Sí. Pero ese 29% de chicos es muy importante. Prácticamente no hay centros que los atiendan, como si el tema de la reproducción y la sexualidad fuera solo cosa de mujeres.

-¿Las chicas vienen solas?

-Hay de todo. Si vienen acompañadas, suele ser su pareja o una amiga. Muy pocas llegan con un familiar.

-¿Los padres están informados?

-No siempre. Nuestro principal objetivo es resolver el problema de la joven que nos pide ayuda. En algunos casos, ya sea por la edad o por lo que sea, nos sentimos en el compromiso ético de intentar incorporar a los padres en el proceso, si el chico o la chica están de acuerdo. A veces, esa intervención es imprescindible.

-¿El día de mayor demanda?

-El lunes por la mañana es el día en que más solicitan la píldora del día siguiente. En el 2014, dispensamos 738. En esos casos, el tiempo -las horas transcurridas desde la relación que sospechan puede haber sido de riesgo- es muy importante.

-¿Aumenta esta cifra de peticiones?

-No. Es más o menos similar cada año. El miedo social, más moral que real, que decía que las chicas abusarían de esta píldora, que se la tomarían como si fueran pastillas de menta y que sería un anticonceptivo más no se ha cumplido.

-No hay demanda irresponsable.

-No. Creo que la chica que pasa por el trance de venir aquí a solicitar una píldora poscoital no se puede decir que sea una irresponsable. No es un plato que guste a nadie. Y tampoco son muchas las que repiten de forma sistemática la solicitud. Esas son muy pocas, y trabajamos con ellas para que aprendan a negociar la relación sexual con su pareja.

-¿Esa información es bien recibida?

-Sin duda. Nosotros siempre aprovechamos que la chica ha venido para preguntarle qué ha pasado, si ha fallado algo. Consideramos que lo importante no es si la cifra de solicitudes sube o baja, sino cómo se trata a los jóvenes que ejercen el derecho de solicitar ayuda para evitar un embarazo que no desean. Me consta que hay servicios donde la dispensación de la píldora poscoital, que se vende en la farmacia, va acompañada de un discurso en el que subyace el mensaje 'te has portado mal'.

-¿Qué método anticonceptivo utilizan con más frecuencia las chicas?

-El 80%, el preservativo. El 10% recurre al método de la marcha atrás y el 8% toma hormonas. Un sector de chicos usa incorrectamente el preservativo, es decir, se lo colocan solo en el último momento, con lo que el líquido preseminal y el riesgo de sufrir una enfermedad de transmisión sexual no se evitan. Nos llegan bastantes casos por este motivo.

-¿Las chicas que atienden tienen el apoyo de su pareja en este tema?

-Hay de todo. Creo que se está volviendo a un cierto machismo. Lo notamos en la forma como explican su forma de vivir la sexualidad y de qué referentes parten los chicos para abordar el asunto. La principal fuente de información sexual de los jóvenes es la pornografía que encuentran en internet. De ahí extraen su patrón sobre lo que es el placer.

-¿Las webs sanitarias sobre sexualidad no tienen éxito?

-Se centran en cómo evitar el riesgo de enfermedades, al VIH y demás, pero sobre la gestión de las emociones, qué es el placer o qué esperan de esas primeras veces no ofrecen un discurso que contrarreste o equilibre el peso de la pornografía, que no es ni buena ni mala, sino simplemente ficción. Ficción con un componente machista muy importante.

-¿A qué los conduce?

-A mucha frustración, porque no son acróbatas, pero intentan alcanzar expectativas que no son reales, y en las que la mujer es un objeto, no un sujeto activo. Su imaginario sobre lo que son las relaciones sexuales está muy distorsionado. La publicidad y los medios audiovisuales no ayudan a ir hacia adelante en este tema. Están llenos de anuncios y discursos machistas.

-¿Qué dicen las chicas de todo esto?

-Es que ellas no son ajenas a ese discurso, estén o no de acuerdo. Algunas son conscientes, pero muchas son partícipes. En nuestros talleres de terapia sale todo esto, e intentamos que reflexionen sobre si lo que van a hacer es realmente lo que quieren hacer. Intentamos que, a pesar de esa presión social, sean capaces de sostener su criterio, y tengan herramientas para mantener unas relaciones sexuales como quieren.

-¿Qué propondría usted?

-Cambiar la situación desde la base: ofrecer en la escuela educación sexual completa y transversal. Todos los jóvenes de Catalunya pasan por el sistema educativo, y no se aprovecha esa oportunidad para trabajar con ellos sobre estos temas.  Cada cual a su nivel, según la edad: abordar la autoestima, la relación con los demás, la afectividad, el cuerpo, el embarazo... todo eso forma parte de nuestra idea de sexualidad. De momento, siguen haciendo una sesión aislada sobre el sexo en la enseñanza secundaria. Contrariamente a lo que se dice, creo que esa formación ayudaría a retrasar la edad de inicio de las relaciones sexuales.

-¿Sí?

-Está demostrado en muchos países. Una buena educación sexual hace que los jóvenes se sientan más preparados para decidir cómo hacerlo.

-¿Qué criterio aplica este centro?

-Nos apoyamos en la idea de que el joven es un sujeto de pleno derecho, reconocido por la ley del 2010, que debe acceder a información y a los métodos anticonceptivos. Y como tal sujeto de derecho, ha de ser atendido. Los jóvenes que vienen aquí son personas generalmente sanas, nada que ver con esa idea de que son irresponsables, negativos o impulsivos. Si esos jóvenes no consultan con sus padres el motivo por el que nos consultan, pienso que sus motivos tendrán. Respetamos su espacio.

-¿La reforma de la ley del aborto que tramita el Gobierno del PP qué cambios impondrá en la práctica?

-Perjudicará a las chicas de 16 a 18 años que decidan no proseguir un embarazo y no se sientan en situación de informar de ello a sus padres. La mayoría ya lo comunicaban, no hacía falta un cambio legal. Afectará a menores en desamparo que saben que no pueden comentar el problema con sus padres porque su decisión no será respetada. A algunas, las obligarán a proseguir la gestación -lo que entendemos es una vulneración de derechos gravísima- o les impondrán un severo castigo.

-¿Qué cree que motiva el cambio?

-Es una concesión del Gobierno para acallar a sectores muy conservadores del país, muy vinculados a la Iglesia, que tenían altas expectativas en relación al frustrado proyecto de ley del aborto de Gallardón. Esta reforma legal castiga, y expone a un mayor riesgo o al aborto clandestino, al sector social más desprotegido. Aumentará la desigualdad.