22 sep 2020

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RUGBY INCLUSIVO

Placaje a la exclusión social en Sabadell

El proyecto 'Placant Barreres' organiza talleres de introducción al rugby para jóvenes en riesgo de exclusión de Sabadell

Elisabet está a cargo de los talleres para mostrar que las mujeres "también pueden jugar a rugby" y así "romper estigmas"

Àlex Rebollo

Miriam, una de las becadas del proyecto de inclusión social ’Placant Barreres’ de Sabadell.

Miriam, una de las becadas del proyecto de inclusión social ’Placant Barreres’ de Sabadell. / ROBERT RAMOS

Cada vez que inicia un sprint, Miriam pone sus manos firmes, en punta, la espalda recta y clava la mirada en su objetivo mientras mueve piernas y brazos tan rápido como puede. “Es Flash”, comentan sus compañeras del Sabadell Rugby Club (SRC) cuando enceta la carrera. Esta es su primera temporada como jugadora de rugby, deporte que descubrió gracias al proyecto de inclusión social para jóvenes ‘Placant Barreres’.

Miriam aterrizó en el proyecto en febrero de 2019, cuando los miembros de ‘Placant Barreres’ se habían trasladado al barrio de Can Puiggener, aconsejada por uno de sus profesores y se enganchó desde el primer minuto. En la primera sesión, “lo que más me gustó fue el placaje y coger la pelota y embestirme contra el otro equipo”, explica Miriam. No obstante, lo que terminó de convencerla fue la melé –jugada donde componentes de los dos equipos se disputan el balón agachados y agarrados-: “Está compuesta por varias personas, en ese momento formas un grupo, te unes más a tu equipo”, explica Miriam.

‘Placant Barreres’, que está a punto de cumplir su primer año, es el fruto del Trabajo de Fin de Grado (TFG) en Integración Social de Francisco Javier Benito, también jugador del Sabadell. La iniciativa está dividida en dos gran fases: los talleres de introducción e iniciación al rugby y una beca para que los participantes que sigan interesados puedan seguir jugando en el RCS. “No importa que jueguen mejor o peor, lo importante es que tengan ganas y sean aplicados”, explica Francisco.

Antes de establecerse el sistema actual, el proyecto tuvo que reinventarse. En un inicio plantearon los talleres de introducción en el campo del Sabadell, pero no funcionó. “Está aislado y a algunos jóvenes les costaba llegar hasta ahí”, comenta Francisco, así que, para contrarrestar los problemas de movilidad, la iniciativa pasó a ser itinerante. Ahora, desde ‘Placant Barreres’ se coordinan con los Servicios Sociales y el área de Juventud del Ayuntamiento de Sabadell para buscar espacios donde instalarse y que se encuentren en zonas con un mayor número de jóvenes en riesgo de exclusión.

Miriam en un entreno con el Sabadell Rugby Club antes de las fiestas navideñas. / ROBERT RAMOS

Además, desde los Servicios Sociales municipales también derivan a jóvenes. Así es como llegó Nil a ‘Placant Barreres’, uno de los tres jóvenes que han sido becados esta temporada. “Cuando llegó en enero, tenía algunos problemas en la escuela y con la familia. No encontraba su sitio”, explica Francisco. “Su evolución ha sido muy buena, también gracias al apoyo de Servicios Sociales y de su familia, que se ha implicado mucho. Eso ayuda a que el joven se sienta apoyado”, añade.

Nil había practicado atletismo, un deporte más solitario: “Me tenía que forzar a mí mismo y soy vago”, admite. “En un equipo tienes mucha más responsabilidad porque, si fallas, fallas al grupo”, explica Nil, quién también afirma estar “más centrado” y que, desde que adquirió el compromiso de ir a entrenar, ya no pasa tanto tiempo en la calle como antes.

Romper estigmas y prejuicios

Desde ‘Placant Barreres’ quieren ir más allá de la integración y, por ello, no es casual que la responsable de los talleres sea una mujer. Elisabet Grané se sumó a la iniciativa de Francisco en cuanto se la presentó. Además de integradora social, también es entrenadora, circunstancia que aprovecharon para mostrar que las mujeres “también pueden jugar a rugby” y así “romper estigmas”.

"Desde que está aquí, está bien", comenta el padre de Miriam

Elisabet describe la experiencia de este primer año de talleres como “muy enriquecedora”. No obstante, aunque destaca que nunca la han rechazado, sí que “a veces hay alguna resistencia”, pero sabe cómo romperlas. “Primero, las cosas se hablan y se dejan claras y, si hay algún cometario lo corto rápido, por ejemplo, si dicen no tienes fuerza les digo que me hagan un placaje y entonces ven que no pueden”, comenta Elisabet. Explica también que el rugby necesita de físicos muy diferentes y que eso ayuda a las mujeres a “ser conscientes del propio cuerpo” y a “subir el autoestima”, algo que Miriam tiene claro: “Da igual ser gorda, flaca, pequeña, fuerte… porque hay posiciones para todas. Puedes ser muy fuerte, que te sirve para aguantar los golpes, o hay chicas más delgadas, que corren un montón”.

Cuando Miriam empezó a entrenar con el Sabadell dudaba sobre cómo encajaría en el equipo. Tanto desde ‘Placant Barreres’ como desde su familia explican que meses atrás era mucho más tímida y reservada. “Antes era más cerrada, incluso con las amigas, ahora es más abierta. Ha sido un cambio positivo, desde que está aquí, está bien”, comenta Bienvenido, su padre.

También Bienvenido ha cambiado en los pocos meses que Miriam es oficialmente jugadora de rugby. Aunque al principio no le gustaba la idea de que su hija practicase un deporte con tanto contacto, ahora asiste junto a su mujer a cada partido para animarla e incluso la acompaña a ver partidos de la sección masculina del Sabadell Rugby Club. Más allá de su visión sobre el deporte, Bienvenido admite un cambio también “en lo social”: "Nos hemos empezado a relacionar con los padres y vamos a apoyarlas. Cuando hacen el ‘tercer tiempo’ nos juntamos y hablamos, se hace mucho más grupo. Esto no lo había visto en otros deportes”, destaca Bienvenido.

Complicaciones por la falta de equipamientos

Aunque por los talleres han pasado docenas de jóvenes, finalmente sólo tres han sido becados esta temporada. Francisco expone la falta de instalaciones y los problemas de movilidad de algunos jóvenes como principales motivos para que muchos de los participantes terminen alejándose. “En Sabadell tenemos un problema con las instalaciones deportivas. En algunos barrios no hay campos libres y no hemos podido ni realizar los talleres”, lamenta Francisco.

Además, para el Sabadell Rugby Club también es difícil acoger a los jóvenes porque no tienen espacio para categorías de formación. Miriam puede jugar en el club porque en categoría femenina sénior se permite que participen menores de edad, pero no ocurre lo mismo con Nil y Musta, los otros dos jóvenes becados. Por ello, desde ‘Placant Barreres’ tuvieron que llegar a un acuerdo con el Sant Cugat, que sí está dotado de categorías de formación.

Las jugadoras del Sabadell Rugby Club en un entreno previo a las fiestas navideñas. / ROBERT RAMOS

Musta no pasó por los talleres, su llegada al proyecto fue distinta. Jugaba a rugby en Sant Quirze hasta que por edad tuvo que salir del club y lo derivaron a Sabadell, donde, como Nil, empezó a entrenar con el sénior. “Desde el principio me sentí muy bien con ellos, como si los conociera desde hace mucho tiempo”, explica. No obstante, tampoco podía jugar en el Sabadell Rugby Club porque es menor de edad, así que ‘Placant Barreres’ le buscó un puesto en el equipo de Sant Cugat.

"La adaptación está funcionando perfectamente",  afirma Francisco

Él quería seguir jugando a rugby porque “la gente no protesta tanto, aunque se haga daño, y siempre hay muy buen ambiente”. Musta explica que desplazarse hasta los entrenos y partidos no le supone un problema porque va en tren o en coche, con el padre de algún compañero, pero la distancia y los horarios –los entrenamientos suelen terminar de noche- son un hándicap para muchas familias, que las lleva alejar a sus hijos del proyecto.

Francisco afirma que, aunque no hayan seguido con el rugby, otros participantes de los talleres se han apuntado a otros deportes, algo que para él no es un fracaso, ya que “lo importante es que estos jóvenes no pasen tanto tiempo en la calle” y que “encuentren alternativas, aunque sea en el futbol o el atletismo”.

Aunque Miriam, Nil y Musta ya tienen sus equipos, tampoco se han desvinculado del todo del proyecto. Desde ‘Placant Barreres’ siguen pendientes de su evolución y hablan con ellos, con entrenadores y con los clubs: “En todos los casos, la adaptación está funcionando perfectamente”, señala Francisco. Por su parte, Miriam, que insiste en entrenar y jugar partidos aun estando lesionada, está a la espera de que los talleres de ‘Placant Barreres’ regresen en 2020 para echar una mano, está vez para ayudar a Elisabet a enseñar a los recién llegados.

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