Ha sido uno de los temas abordados en el 47º Congreso Nacional de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) celebrada el pasado mes de junio en Barcelona. “La sociedad debe saber que el trasplante capilar no es un acto rutinario, ni está exento de riesgo, ni tiene un éxito cien por cien asegurado”, afirma la doctora Cristina Serrano, coordinadora del Grupo Español de Tricología de la AEDV.

Serrano advierte sobre la banalización que está sufriendo el trasplante capilar, que no deja de ser una técnica quirúrgica que debe ser realizada por un profesional especializado en tricología (una subespecialición de la dermatología que estudia el pelo y las uñas): “Si no se comprende esto, los pacientes corren el riesgo de sufrir complicaciones y se exponen también a decepciones importantes”, señala la doctora.  Así que, si estás pensando en someterte a esta intervención, no prestes atención solo al precio y toma nota de algunas claves también muy a tener en cuenta.

 

Diagnóstico  y planificación

Para recomendar uno u otro tipo de tratamiento contra la escasez de cabello, es necesario conocer el tipo de alopecia del paciente, porque no todas son candidatas a trasplante. Para ello hay que utilizar algunas técnicas de diagnóstico no invasivo, como la tricoscopía digital. “Recibimos a personas que se han hecho un trasplante con un diagnóstico erróneo. Lo más frecuente es que haya sido sometido a un trasplante creyendo que su alopecia es androgenética (la conocida como calvicie común) cuando en realidad se trata de una alopecia fibrosante o alopecia liquen plano pilar. En estos casos, el pelo trasplantado se perdería en un porcentaje elevado, con síntomas como picor e inflamación local. El resultado suele ser un fracaso, con lo que se habrá producido una pérdida de tiempo y de dinero, así como un sufrimiento inútil”, señala la doctora Serrano. 

Además de diagnosticar el tipo de alopecia, en la primer consulta de valoración también hay que comprobar el estado de salud general del paciente, y que existe una proporción adecuada entre la zona donante y la zona receptora. 

Desde Clínica Opción Médica, nos explican que, en el caso de los tratamientos que se realizan en Turquía, el diagnóstico suele hacerse a través de una fotografía o, en el mejor de los casos, vía skype: “Así no puede determinarse médicamente cuál es la mejor solución para cada paciente, y esa falta de observación adecuada puede comportar una indicación errónea de procedimiento”.

La planificación también es importante ya que, a la hora de hacer un trasplante, no solo hay que tener en cuenta las zonas que están despobladas en el momento presente, sino también las que tenderán a despoblarse más deprisa con el paso de los años: “Es fundamental distribuir adecuadamente las unidades foliculares en la zona receptora porque si pones muchas en la parte delantera, pasados unos años, cuando la persona pierda algo de pelo (el no trasplantado) va a tener un aspecto muy artificial. El dermatólogo debe hacer un esfuerzo para pensar a 30 años vista”, afirma el doctor Sergio Vañó, dermatólogo experto en este área y miembro del Grupo de Tricología de la AEDV, que añade que “esto no ocurre en muchas clínicas low cost y, con el paso del tiempo, el paciente se siente muy decepcionado”.

 

Profesionales cualificados, anestesista adecuada y un entorno seguro

La AEDV insiste en la importancia de transmitir que el trasplante capilar es una intervención médico-quirúrgica que debe realizarse en un entorno seguro y estando a cargo profesionales adecuados: “Claro que se puede abaratar el coste, pero bajo condiciones no seguras”, afirma el doctor López-Bran, dermatólogo de la AEDV, que advierte que los centros deben asegurar que el trasplante se va a llevar a cabo “con la presencia de un anestesista de principio a fin, con la tecnología robótica más avanzada, realizada por un dermatólogo, en un quirófano, con un equipo experimentado y con un adecuado seguimiento posterior”, enumera el doctor.

En los viajes a Turquía para realizarse un trasplante, lo más habitual es que no se conozca al cirujano que va a practicar la intervención hastamuy poco antes de que esta se produzca. En algunos casos, estas acaban siendo realizadas por "técnicos que carecen de la formación adecuada, porque tendrán experiencia, pero no son cirujanos plásticos cualificados”, advierten desde Clínica Opción Médica. Además, según los expertos consultados, el paciente no puede elegir médico en Turquía: “Los centros son predeterminados y debes conformarte con el que te asignan, cuando en la práctica algunos son bastante mejores que otros”. 

 

Seguimiento y cuidado posterior (incluso del pelo no trasplantado)

“El trasplante de pelo no es un tratamiento curativo, porque si lo fuera el paciente ya no se tendría que preocupar más de su cabello, y esto no es así. Una vez realizado el trasplante, hay que mantener el pelo que está alrededor de la zona trasplantada con el adecuado tratamiento médico”, afirma el doctor Vañó, que explica que en todo el cuero cabelludo hay unos 100.000 folículos. De ese total, 50.000 están en la zona superior de la cabeza. Sin embargo, en un trasplante capilar, se implantan en torno a 8 o 9.000 folículos, es decir, el resto hay que cuidarlo con tratamientos médicos para que no desaparezca totalmente y queden sólo los 9.000 trasplantados.

Estos tratamientos son complementarios al trasplante en un 99% de los casos: “El pelo hay que mantenerlo y eso se logra con tratamientos a base de minoxidil, antiandrógenos o plasma rico en plaquetas. Al igual que nosotros pensamos en una cirugía para 30 años, los pacientes también deberían pensar en unos cuidados a largo plazo”, afirma el doctor Vañó.

Sobre el pelo trasplantado también hay que hacer un seguimiento porque, aunque los folículos permanecen vivos para siempre, una vez implantados es normal que el pelo se pierda y vuelva a nacer a los tres o cuatro meses en el caso de los hombres. El resultado definitivo se obtiene entre los 12 y 18 meses después de la intervención. “Un asesoramiento adecuado durante ese periodo, por parte de un dermatólogo, es fundamental para la tranquilidad del paciente, para evitar complicaciones o poder detectarlas a tiempo, y para lograr el mejor resultado posible”, recomienda el doctor López-Bran que asegura que ellos incluyen ese seguimiento en el coste del tratamiento, y afirma que esto “no lo ofrecen las clínicas low cost, ni de fuera de España ni de aquí, por eso nos llegan muchos pacientes con miedos y problemas reales porque no saben qué les pasa”. 

Y es que quienes viajan fuera de España para realizarse esta cirugía, lo hacen por lo general acogiéndose a unos paquetes de viajes más intervención de bajo costo en los que la estancia es relativamente corta. Normalmente el día posterior o como máximo dos días después de la cirugía emprenden el camino de vuelta en avión, que no es lo más recomendable después de realizarse una cirugía, según explican desde Clínica Opción Médica, ya que los cambios de presión y el trasiego no es lo más adecuado en un postoperatorio. Y si surge cualquier complicación, el especialista que ha realizado la intervención no está precisamente a mano para responder.

 

El precio no lo es todo

El bajo coste del trasplante capilar en Turquía esta principal razón por la que cada año a miles de españoles a operarse allí. Puede resultar tentador ya que hay packs entre 1.500 € y 3.000 €  que incluyen el billete de avión, el hotel y el propio trasplante, afirman desde Clínica Opción Médica, que tras advertir de los riesgos que comporta, recuerdan que en España disponemos de una oferta amplia y variada, y de profesionales muy cualificados. Por ello, animan a ahorrar y apostar por la confianza en la clínica y el cirujano, por la seguridad y por un trato cercano. 

 

¿El verano es el mejor momento?

Aprovechar las vacaciones de verano para viajar a Turquía quizá no sea una buena idea. Un comportamiento inadecuado durante el post operatorio, podría tener consecuencias negativas en el resultado y esto se complica en la época estival, ya que durante el primer mes “debes evitar el sol y los rayos ultravioleta con lo que hay que tener especial cuidado en cubrir bien la parte intervenida con gorros o pañuelos”, recomienda la doctora María del Mar Naranjo, directora de la Unidad Médica de Man Medical Institute.

Además, tras la operación y durante las primeras 24 horas hay que llevar un vendaje apretado (algo nada apetecible en meses de mucho calor) para minimizar la formación de edemas: “Si el vendaje se mueve, es importante no intentar recolocarlo, para no perjudicar a los injertos”, advierte la doctora. Otras precauciones que lo hacen menos compatible con la época de verano o vacaciones, es que no se puede practicar deporte de contacto al menos durante un mes y medio, ni tomar nada de alcohol durante los primeros días, por no hablar de que al principio hay que dormir semisentado, mantener la cabeza erguida y ser cauto con la presión de la ducha los primeros 15 días.