En el siglo XXI, volar ya no es cosa de ricos, como venía siendo durante kla mayor parte del siglo pasado. La causa de este profundo cambio es la explosión del turismo de masas, que ha supuesto un progresivo abaratamiento de los vuelos regulares y la aparición de las líneas low cost. Por eso, los ricos han buscado nuevas formas de desplazarse, que suponen la habilitación de zonas exclusivas en ciertas líneas, la proliferación de vuelos premium y el aumento del número de jets privados. 

Hoy por hoy, es más difícil que nunca tropezarse con un famoso o un multimillonario en un vuelo regular, ya sea en clase turista, en ejecutiva o en primera. Todos vuelan en aviones especiales, bien propios o bien ajenos. Pero incluso dentro de esta gran clase existen rangos: a continuación, te presentamos lo más alto, es decir, los aviones privados más sofisticados y lujosos del mundo.

 

1 El Airbus A-340 del sultán de Brunéi

Más que un avión, un palacio volante. Su propietario, el sultán Muda Hassanal Bolkiah, se gastó en él más de 230 millones de euros. Con una longitud de fuselaje de 75’3 metros, puede recorrer 14.820 kilómetros sin hacer escala. En su interior, suntuosas alcobas, largos pasillos, lavabos de oro macizo… Según la CIA, este avión es más seguro que la sala de control de armas nucleares de Estados Unidos.

 

2 El Bombardier Challenger 850 de Beyoncé y Jay-Z

El día del padre, la cantante Beyoncé le regaló a su pareja, el rapero Jay-Z, este flamante avión, que le costó 30 millones de euros. El aeroplano tiene capacidad para 15 pasajeros y, entre sus comodidades, destacan un amplio salón color crema y dos cuartos de baño. Beyoncé declaró que el avión “es un regalo para agradecerle a Jay que sea un padre estupendo; en él puede viajar con toda la familia”.

 

3 El Gulfstream III de Tyler Perry

125 millones de euros, se gastó este actor estadounidense en su impresionante avión, cuyo interior está equipado con las últimas novedades tecnológicas: desde grandes pantallas HD LCD, hasta control electrónico de persianas, pasando por un sistema de iluminación inteligente. La idea de Perry era construir un pequeño oasis del entretenimiento, para no aburrirse durante los vuelos largos.

 

4 El Boeing 747 del príncipe Al-Waleed Bin Talal

Once azafatas de todo el mundo componen la tripulación de este deslumbrante aeroplano, que fue modificado por su propietario, un riquísimo emprendedor e inversor, miembro de la familia real de Arabia Saudita. Destacan sus habitaciones de lujo, su comedor con mesa para catorce comensales y un trono de oro en el salón principal, donde el príncipe se sienta para sentirse el amo del mundo.

 

5 El Boeing 757 de Donald Trump

Aunque se trata de un avión “de segunda mano” –pues anteriormente perteneció al cofundador de Microsoft Paul Allen– Donald Trump se hizo con él y lo personalizó a su estilo. Entre otros caprichos, tiene un dormitorio principal con pantalla de cine, despacho privado, baño con ducha circular y grifos de oro, y enormes letras en el exterior que gritan el apellido de su dueño. Alrededor de 100 millones de dólares, le costó la broma.