El menos rico en recursos naturales de los siete reinos que forman parte de Emiratos Árabes Unidos (el único, para entendernos, que no alberga en su territorio inmensos yacimientos de petróleo) es también el más orientado al turismo, los servicios, el sector inmobiliario, la innovación y las tecnologías.

Esta apuesta por una modernidad íntimamente conectada con Occidente ha transformado su capital (que hasta hace apenas unas décadas era una simple aldea de pescadores de perlas en un remoto rincón a orillas del Golfo Pérsico) en una de las ciudades más visitadas de Asia. Existen múltiples razones para hacer una visita de al menos un par de días al emirato, pero nosotros hemos decidido darle prioridad a estas cinco.

DANIEL SCHOENEN

1 Porque en Dubái es verano todo el año

En realidad, el emirato tiene dos estaciones distintas: un verano suave de alrededor de seis meses y otro tórrido que dura el resto del año. Eso hace que visitar este rincón del mundo entre finales de mayo y octubre sea poco menos que un suicidio, ya que las temperaturas superan con regularidad los 40 grados. De octubre a primeros de mayo, sin embargo, se disfruta de temperaturas mucho más agradables (entre 25 y 30 grados, con lluvias muy poco frecuentes) que, además, contrastan con el rigor de los veranos europeos.

Eso sí, conviene meter en la maleta algún que otro jersey, porque los hoteles, centros comerciales y hasta las paradas de autobús hacen un uso poco o nada prudente de los aires acondicionados, llegando en ocasiones a niveles de congelación. No parece que el emirato se esté tomando del todo en serio la lucha contra el cambio climático.

Las altas temperaturas, sumadas al hecho de Emiratos Árabes Unidos sea un país pequeño con muchos kilómetros de costa, lo ha convertido también en un gran destino playero. Y es que en toda la franja que va de Abu Dhabi, la capital histórica, y Dubái, el emirato rico y moderno, se extienden enormes extensiones de arena blanca, aguas cristalinas (incluso en la ciudad) y unos beach clubs que ni en Ibiza. Lo que nos lleva al siguiente punto.

Kamran Jebreili

 

2 Dubái se ha propuesto ser la nueva Ibiza

Así es. Aunque suene a broma delirante, por la distancia geográfica y cultural que separa a ibicencos de emiratíes, Dubai está apostando fuertemente por disputarle a la Isla Blanca el cetro de gran destino internacional para clubbers e incondicionales de la música de baile. Además de una cierta similitud con Ibiza en cuanto a clima e incluso paisajes, al emirato le favorece su probada capacidad para comportarse de manera muy flexible cuando hay mucho dinero en juego.

En un país conservador en muchos sentidos y en el que el consumo de alcohol está prohibido en casi todas partes, están empezando a proliferar clubs para clientela occidental en los que la norma son las botellas mágnum de Belvedere, Moët And Chandon y demás licores de lujo. Hablamos de Blue Marlin Ibiza UAE, que lleva ya siete temporadas trayendo a la realeza del techno, el Buddha Bar parisino y hasta el Armani/Privé, ubicado en la torre más alta del mundo, el Burj Khalifa.

beatrice preve

 

3 Dubái es el paraíso internacional del shopping

Justo al lado del Burj Khalifa se encuentra el Dubai Mall, el segundo centro comercial más grande del mundo, con 350.000 metros cuadrados y más de 1.200 tiendas. Está ubicado en el corazón del downtown de la capital, no hay firma de lujo que no tenga un local ahí y hasta cuenta con salas de cine, pista de patinaje sobre hielo y un acuario central que te permite hacer tus compras rodeado de tiburones.

Y esta no es la única instalación desproporcionada y ostentosa que ofrece la ciudad, dotada también de una pista de ski a cubierto en otro de sus centros comerciales, el Mall of the Emirates. El emirato también cuenta con outlets en medio del desierto y otros centros igualmente fastuosos en su puerto deportivo y en su barrio de negocios y entretenimiento, el Dubai Festival City.

Kamran Jebreili

 

4 Abu Dhabi está a tiro de piedra

Si Dubái ya es una ciudad de contrastes (solo hay que ir al casco antiguo y el barrio indio para comprobarlo), ya no digamos el emirato vecino, que cuenta con una capital histórica algo más tradicional. Ambas ciudades están separadas por un viaje de hora y media en coche, lo que presenta la oportunidad de pasar un día ahí y poder disfrutar de la fastuosa mezquita Sheikh Zayed, la más grande de todo el país con capacidad para 40.000 personas. Además, es gratuita y los occidentales pueden entrar sin problemas. La capital también cuenta con su propio Louvre, inaugurado hace tan solo año y medio, y un parque de atracciones Ferrari World.

5 Dubái es la puerta (aérea) de todo Oriente

Y esta es una de las claves por las que el emirato está creciendo tanto en los últimos años. Emirates es, hoy por hoy, la aerolínea líder en los viajes transcontinentales hacia el extremo oriente, por lo que muchos viajeros que hacen escala en Dubái deciden hacer un stopover de dos o tres días en la metrópolis más cosmopolita del mundo.

Es tiempo más que suficiente para visitar los enclaves más interesantes de la zona y no va a encarecer necesariamente tus vacaciones: hay abundantes hoteles de cinco estrellas en torno a los 100 euros la noche y las opciones gastronómicas van de lo más económico a lo más costoso. Es el reflejo de una ciudad diversa, abierta y vibrante.

Yan daming