El suicidio del emblemático vocalista de The Prodigy ha recorrido el mundo de la música como una descarga tan eléctrica como el punk que practicaba la banda británica. El de Essex, con solo 49 años, aún tenía mucho que decir, y hacer, encima de un escenario, como absoluto pionero que enseñó al mundo que la electrónica podía mirar de tú a tú a géneros duros aferrados al combo guitarra-bajo-batería, como el hard rock o el post punk. Y ser masiva. Y hacer bailar hasta la extenuación a millones de personas en todo el mundo. Por ejemplo, en el concierto que el grupo iba a dar en nuestro país este verano, dentro del festival Doctor Music.

Aún anonadados y un poco huérfanos, musicalmente hablando, hemos buceado en la hemeroteca para encontrar algunas frases icónicas de Flint, que empezó como bailarín en la banda para terminar ocupando el micrófono y convertirse en uno de los ‘frontmans’ más mesiánicos y explosivos de nuestro tiempo. El de Essex tuvo una infancia procelosa, por un padre maltratador que lo echó de casa cuando era un adolescente. Aunque reconocería más tarde que ese fue el inicio de su libertad.

Maneras de afrontar la vejez

Así lo contó a la edición británica de la revista FHM en 2015, una entrevista en la que el prestigioso periodista Matt Blake le sacó otra declaración aún más asombrosa y tristemente premonitoria: “Me lo estoy cobrando todo ahora, no ahorro nada. Porque siempre he tenido la sensación dentro de mí de que, cuando lo que soy hoy se termine, me voy a matar. Juro por Dios que no es un acto suicida, lo veo como algo positivo. En el momento en que empiece a cagarme en la cama, me verás delante de un autobús”.

 Liam Howlett Y Keith Flint, The Prodigy | Joel Ryan / GTRES

Tal vez Flint pasaba un bache al momento de la entrevista. Porque la plataforma IMDB recoge otras declaraciones suyas en las que se proyectaba hacia la vejez de una forma mucho más constructiva: “Si logro llegar a los 65, me gustaría decir que hice todo lo que quise, todo el lote. Me gustaría pensar que viví hasta mis últimas fantasías sexuales. Me gustaría pensar que mi cabello ha pasado por todos los colores, y mi cuerpo ha sido perforado en todos los lugares donde podía hacerlo. Incluso si todos mis amados tatuajes se han vuelto flojos para entonces, al menos poder levantarme y decir: lo hice”. Ojalá hubiera optado por esta segunda opción.