Desde febrero de 2014, Barcelona tiene su propio festival de cine independiente norteamericano. Y no una cualquiera, sino uno de los más sólidos y solventes que se celebran fuera de los Estados Unidos. Se llama Americana, y su primera edición, fruto del esfuerzo de un grupo de irreductibles galos del cine raro y a la contra, proyectó solo diez películas en cuatro días, de jueves a domingo.

Cinco años después, esos irredutibles galos a los que lideran Xavier Lezcano y Josep Maria Machado, coodirectores de Americana, han conseguido consolidar un evento ambicioso, con personalidad diferenciada y un cartel impecable. Entre el 5 martes y el domingo 10, van a exhibir más de 50 películas, entre largometrajes de ficción, documentales y cortos, en tres secciones oficiales (Tops, Next y Docs) y otras tres paralelas.

La suya es una muestra de cine de vocación hasta cierto punto minoritaria, pero que va a traer a Barcelona películas inéditas protagonizadas por grandes estrellas como Chloë Grace Moretz, Elisabeth Moss, Maggie Gyllenhal o Robert Pattinson y dirigidas por Ethan Hawke, Debra Granik, Andrew Bujalski, los hermanos Zellner o Alex Ross Perry. Abre fuego The Miseducation of Cameron Post, una de las cintas más destacadas de la sección Tops, que se presenta en la sesión inaugural (solo para invitados) de mañana martes a las 20 horas.

 

Todos los que están

Para Lezcano y Machado, a los que entrevistamos en el salón en penumbra de una cafetería modernista del centro de Barcelona mientras se toman, cómo no, sendas coca-colas en botella de vidrio, Americana ha conseguido ser “una panorámica razonablemente amplia del cine independiente que se hace ahora mismo en Estados Unidos, el que pasa por el circuito Sundance, Independent Spirits Awards y South by Southwest”. Se ha resistido alguna película que les habría gustado poder traerse, pero han sido “muy pocas”, según apunta Lezcano. En su selección están representados “muchos de los principales directores, la mayoría de la tendencias y las grandes temáticas” que definen ahora mismo esa etiqueta indie, forjada en los 60 y consolidada en décadas posteriores por pioneros del calibre de John Cassavettes, Jim Jarmusch, David Lynch o John Sayles.

Los coodirectores han visto, según nos cuentan, un total de alrededor de 200 películas de las que ha salido una selección final muy ecléctica, con notable presencia de cintas dirigidas por debutantes, mujeres y jóvenes. Repasando con Lezcano y Machado los títulos que vamos a poder ver a partir de mañana, encontramos no solo cine de autor vanguardista y de alta exigencia, sino también comedias, melodramas, películas que han ganado el Oscar, actrices y actores que forman parte del star system holliwoodense más rutilante y desacomplejado, producciones de majors, presupuestos medios e incluso películas que serían superproducciones para cualquier cinematografía del planeta que no fuese la de Estados Unidos.

¿No se habrá convertido el indie en una de esas etiquetas culturales tan mutantes y elásticas que pretenden abarcarlo todo y acaban no abarcando casi nada?

Para Lezcano, aún se puede hablar de “una estética y una ética” común a todas las películas que ellos han querido traer a Barcelona: “Son obras que quieren jugar con el lenguaje cinematográfico, que cuentan historias poco convencionales y que dan visibilidad a colectivos a los que el gran cine convencional de Hollywood excluye”. Machado puntualiza que “más que el presupuesto, o la falta de él, lo que creo que define en marzo de 2019 a una película indie es esa vocación de contar historias distintas y hacerlo de una manera diferente”. David Amorós, crítico de cine y miembro del equipo de Americana, añade que “el indie es, ahora mismo, una actitud y una sensibilidad”, una manera de hacer las cosas que pasa por “centrarse en la vida cotidiana, en las historias mínimas y los personajes al margen del discurso cinematográfico dominante”.

Amorós, Machado y Lezcano acceden a ayudarnos a elaborar una guía de uso de esta sexta edición de Americana. Para empezar, poniendo énfasis en las películas más asequibles, las que pueden captar la atención del cinéfilo más o menos casual que sienta curiosidad por lo que está dando de sí el cine independiente estadounidense ahora mismo. Por último, han pasado revista también a las películas más exigentes, las que entusiasmarán sobre todo a cinéfilos de paladar muy curtido y con muchas horas de cine distinto en la retina.

 

Indie apto para (casi) todos los públicos

Leave No Trace, de Debra Granik

El tercer largometraje de ficción de Debra Granik, directora de Winter’s Bone (2010), la película que dio a conocer a Jennifer Lawrence, es, tal y como explica Amorós “la historia de un padre y una hija que se retiran a un cabaña en el bosque para vivir de manera más auténtica, al margen de las convenciones sociales”. Protagonizada por Ben Foster y filmada casi integramente en un espectacular bosque de cedros de los alrededores de Portland, Oregón, Leave No Trace se basa en un libro estupendo, a juicio de Amorós [My Abandonment, de Peter Rock] y es un ejemplo de cine “poco convencional pero apto para todo tipo de sensibilidades”, según Machado. Para lectores de Walden, la novela manifiesto ecologista y pacifista de Henry David Thoreau, y amantes de la naturaleza.

Sección Tops.
Pases: Miércoles 6 a las 19:45 y sábado 9 a las 22:30 (Cinemes Girona, sala 1).

 

Support the Girls, de Andrew Bujalski

Comedia feminista, según la describe Amorós, película “amable y en apariencia liviana, pero con su carga de profundidad”, según Lezcano, es la historia de un grupo de chicas de clase obrera que se ganan la vida en un modesto bar de copas en el que se ven forzadas a vestir de forma provocativa. Su supervisora, Lisa (Regina Hall, nominada a un Spirit Awards) se esfuerza por hacer compatible la descarnadamente sexista política del local con el buen ambiente en el grupo y la dignidad de sus trabajadoras, entre las que destaca, en un papel secundario pero de una cierta enjundia, la modelo y actriz Brooklyn Decker. Dirige Andrew Bujalski, máximo representante del subgénero conocido como mumblecore y autor de discretas gemas como Funny Ha Ha (2002).

Sección Tops.
Pases: Miércoles 6 a las 19:45 (Cinemes Girona, sala 3) y viernes 08 a las 22:15 (Cinemes Girona, sala 1).

 

The Miseducation of Cameron Post, de Desiree Akhavan

La Cameron Post del título no es otra que Chloë Grace Moretz, una de las a jóvenes actrices con mayor proyección en Hollywood a la que vemos aquí “en un registro sorprendente, mucho más crudo y auténtico de lo que es habitual en ella”, tal y como cuenta David Amorós. Cameron es descubierta haciendo el amor con otra chica durante el baile fin de curso y enviada a un campamento de reedución sexual, un (no del todo siniestro) internado en el que terapeutas de mente estrecha pero buenas intenciones intentan enderezar a adolescentes con tendencias homosexuales. Allí conoce a otros jóvenes descarriados, como Sasha Lane, protagonista de la espléndida American Honey. Para Lezcano y Machado, la que dirige Desiree Akhavan, neoyorquina de 34 años, es “una película de temática LGTBI que aborda un tema de una cierta crudeza”, el de la represión contra el que piensa y siente de manera distinta, y lo hace con amabilidad, pero sin por ello dejar de resultar “auténtica y honesta”.

Sección Tops.
Pases: Domingo 10 a las 16:00 (Cinemes Girona, sala 1).

 

Free Solo, de Jimmy Chin y Elizabeth Chai Vasaheyli

Jimmy Chin

Qué mejor carta de presentación que insistir, como hace Lezcano, en que esta epopeya deportiva aún inédita en España acaba de ganar el Oscar al Mejor Documental. Esta espectacular producción de National Geographic es la crónica del asalto del escalador a Alex Honnold a El Capitán, una pared vertical situada en el extremo norte del parque natural de Yosemite, cerca de San Francisco. Preguntado por la directora qué ocurriría si diese un paso en falso en plena escalada, Honnold contesta con sencillez desarmante: “Pues nada, que caería al vacío y moriría”. Machado puntualiza que se trata de un documental “con la tensión dramática, la espectacularidad y la dosis de adrenalina de las mejores ficciones”. También es el retrato pormenorizado de una obsesión que roza lo patológico, la de un recolector de experiencias extremas que ama la vida, pero no se siente capaz de vivirla con plenitud si no la arriesga. Para Amorós, “se trata de la principal favorita al premio del público, pocas películas tienen tantas posibilidades de gustar a casi todo tipo de especadores”.

Sección Docs.
Pases: Sábado 9 a las 16:15 y domingo 10 a las 18:00 (Cinemes Girona, sala 3).

 

We Used to Know Each Other, de Robert G. Putka

Una apuesta personal de Amorós (que en su perfil de Twitter se define como “cinéfilo anarquista”) es esta historia de un joven portugués y su novia estadounidense que deciden irse a vivir juntos en un suburbio de Las Vegas después de tres años de relación a distancia. “Es una crónica realista y amarga del deterioro de una fantasía compartida que no resiste bien el contacto con la realidad”. Historias de celos, desencuentros cotidianos, conflictos larvados y demás tenues accidentes del corazón, la de Robert G. Putka es, en opinión de Amorós, “cine indie genuino, sin adulterar, de una honestidad y una frescura casi dolorosas”. Y además, esta vez sí, resuelto con muy poco dinero: apenas un par de personajes al servicio de un notable guion y de una puesta en escena seca y precisa.

Sección Next.
Pases: Miércoles 6 a las 21:45 y sábado 9 a las 18:30 (Cinemes Girona, sala 3).

 

Bonus Tracks
Más perlas indies aptas para profanos

AKOORIS

Americana ha apostado también por la crónica del brusco aterrizaje en el infierno urbano de Los Ángeles de una pareja de jóvenes idealistas (Morgan Saylor y McCaul Lombardi) que es We the Coyotes. O por la estética ultramoderna y casi youtubera que se respira en la efervescente Skate Kitchen, de Crystal Moselle. También vale mucho la pena reencontrarse con una Maggie Gyllenhaal pleórica, como de costumbre, en The Kindergarten Teacher, historia de la (cruelmente malinterpretada) fascinación que una profesora con inquietudes literarias siente por uno de sus alumnos, un poeta de solo cuatro años.

 

La Americana más hardcore

Los que quieren sumergirse en la más exigente trastienda de este festival con múltiples capas, pueden empezar por Her Smell, de Alex Ross Perry, brillante disección del delirio de una cantante punk (Elisabeth Moss). Una película de una belleza abrupta y sin concesiones, que se basa en largos planos secuencia de una textura pesadillesca. Y eso que cuenta con un reparto francamente VIP, en el que la cada vez más popular Moss (Mad Men, El cuento de la criada) vuelve a sus raíces indie secundada por Amber Heard o Cara Delevingne.

También Damsel, de los hermanos Zellner, apuesta por un par de actores de popularidad creciente y contrastada, Mia Wasikowska y Robert Pattinson, para sumergirlos en un western de una excentricidad desbocada. En cuanto a Friday’s Child, decir que este segundo largometraje como director de de A. J. Edwards, curtido como montador a las órdenes de Terrence Malick, es cine de muy alta escuela, de una insobornable exigencia estética y con un guion elíptico que sugiere mucho más que cuenta.

Pero la película que lleva al extremo la estética (y la ética) del indie, tal vez sea Relaxer, de Joel Potrykus, comedia marciana sobre un tipo que se embarca en una serie de situaciones absurdas sin moverse de su sofá, en el que consume con parsimonia exasperante litros de leche mientras juega a videojuegos y se deja arrastrar por sus delirios. Existencialista y escatológica, en palabras de Amorós, Relaxer es la prueba de la desconcertante amplitud del espectro indie, en el que siguen cabiendo a día de hoy películas tan extravagantes y extremas (además de fascinantes, todo sea dicho) como esta.