La nueva coalición del PSOE y Sumar

El Gobierno de Sánchez: los ministros seguros, los probables y el dilema de Calviño

Sánchez arranca un incierto mandato marcado por la dependencia de ERC y Junts

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Pedro Sánchez, Yolanda Díaz y Teresa Ribera celebran la investidura en el Congreso.

Pedro Sánchez, Yolanda Díaz y Teresa Ribera celebran la investidura en el Congreso. / JOSÉ LUIS ROCA

Juan Ruiz Sierra

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Cuando Pedro Sánchez fue investido este jueves presidente del Gobierno con 179 votos a favor, una ministra salió del hemiciclo del Congreso y dijo: “Qué sensación de alivio. Mañana ya veremos, pero hoy es un día para relajarnos y disfrutar”. Atrás quedaban varios meses dominados por la tensión. Primero por las malas expectativas ante los comicios del 23 de julio. Después, cuando se comprobó que el PP y Vox no sumaban mayoría, por la incertidumbre que suponía la negociación con Junts per Catalunya y el riesgo de repetición electoral. Pero “mañana” ya ha llegado. Tras prometer este martes el cargo ante el Rey en el palacio de la Zarzuela, Sánchez empieza a abordar en serio el nuevo Ejecutivo de coalición con Sumar.

Su composición total, sin embargo, no se conocerá como pronto hasta el lunes. El jefe del Ejecutivo, según fuentes de la Moncloa, ha decidido tomarse el fin de semana con calma para analizar todas las opciones, mientras los actuales ministros y los aspirantes a sucederlos no se despegan del teléfono.

“La verdad es que el presidente aún no ha hablado con casi nadie ni ha confirmado nada. Ha tratado el organigrama con sus colaboradores más cercanos, como Félix Bolaños [titular de Presidencia] y Óscar López [su jefe de gabinete], y ha pedido nombres de candidatos. Pero en realidad nadie sabe. En esto es muy hermético”, continuó la ministra. Su caso es una ejemplo de cómo afronta Sánchez la formación del Gobierno. Ella recibió hace unos años la llamada del líder socialista para ofrecerle el puesto solo 15 minutos antes de que trascendiera en los medios de comunicación.  

Entre el mar de apuestas y filtraciones interesadas que recorre estos días el PSOE, sin embargo, hay cierto consenso. Distintas fuentes del partido y de la Moncloa dan por segura la repetición de varios ministros, consideran probable que otros continúen y subrayan el dilema que supone el futuro de Nadia Calviño, la vicepresidenta económica. 

En Sumar, el socio minoritario, las piezas están mucho más encajadas. Yolanda Díaz aspira a contar con cuatro o probablemente cinco departamentos, los mismos que tenía Unidas Podemos. Como avanzó EL PERIÓDICO el pasado martes, Díaz repetirá como vicepresidenta y titular de Trabajo, mientras que en principio Mónica García dirigirá Sanidad. Ernest Urtasun, Cultura. Pablo Bustinduy, Derechos Sociales. Y Sira Rego, uno de nueva creación: Juventud e Infancia.

Ya está casi totalmente descartado que los morados se sienten en el Consejo de Ministros, algo que ha provocado un profundo malestar en el partido que lidera Ione Belarra. En un último intento de calmar las aguas, Díaz ofreció este viernes un ministerio a Podemos, pero con dos condiciones: que cesaran "los ataques públicos e insultos" y que el departamento fuese dirigido por Nacho Álvarez, miembro de Podemos pero muy cercano a Sumar. Belarra rechazó la propuesta, insistiendo en que Irene Montero debía continuar en Igualdad.  

Ribera, Montero y Bolaños

Un Ejecutivo que no cuente de nuevo con Teresa Ribera, vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica; Félix Bolaños, actual titular de Presidencia en funciones, y María Jesús Montero, ahora en Hacienda, supondría una enorme sorpresa. Ribera goza de un protagonismo internacional en ascenso, la lucha contra el calentamiento global es una de las prioridades de Sánchez, según sus propias palabras, y dentro de 15 días se celebrará en Dubai la Cumbre del Clima de la ONU. Será el primer viaje internacional del presidente en este nuevo mandato, explican sus colaboradores. Bolaños es uno de los colaboradores más estrechos del líder socialista y ha sido el principal responsable de las negociaciones con ERC y Junts que han desembocado en la ley de amnistía, pero no está claro si continuará con su cartera o dará el salto a otra. Montero, por último, es también vicesecretaria general del PSOE y uno de los miembros del Consejo de Ministros con mayor peso político. 

Ese es otro de los ejes que según las fuentes consultadas marcará el nuevo Gobierno: su marcado perfil político. Con el PP gobernando 11 de las 17 comunidades autónomas y con un Congreso de los Diputados sin mayoría de izquierdas, en el que cada ley dependerá de la colaboración de los nacionalistas e independentistas catalanes y vascos, los socialistas anticipan que habrá menos figuras técnicas y “experimentos”. La legislatura se presenta “a cara de perro”. 

La recuperación de Igualdad

Tras el enfrentamiento interno con Podemos por la ley del ‘solo sí es sí’ y las rebajas de penas de agresores sexuales, el PSOE tiene claro que recuperará Igualdad. La persona llamada a sustituir a Irene Montero, si es que Sánchez ya la tiene en la cabeza, aún no ha trascendido. En cambio, se da por muy probable que continúen en el Ejecutivo Pilar Alegría, aunque quizá no en Educación como hasta ahora, Diana Morant en Ciencia y José Manuel Albares en Exteriores, con España ostentando hasta finales de año la presidencia rotatoria de la UE y un contexto internacional marcado por las guerras en Ucrania y Oriente Próximo. 

El peso del PSC será otro de los factores a tener en cuenta, después de que los socialistas catalanes, que ya no ostentan la presidencia del Congreso tras la renuncia de Meritxell Batet y la elección de Francina Armengol, obtuvieranun excelente resultado el pasado 23 de julio: 19 escaños y 1.213.006 votos, más que todos las formaciones independentistas juntas. El partido que lidera Salvador Illa aspira a revalidar sus dos puestos en el Gobierno, con Núria Marin, alcaldesa de L’Hospitalet de Llobregat, y Eva Granados, portavoz en el Senado, como posibles fichajes. 

Y por último, Calviño. La vicepresidenta económica es la aspirante española para presidir el Banco Europeo de Inversiones (BEI), pero la elección no tendrá lugar hasta la cita del Consejo de Asuntos Económicos y Financieros (ECOFIN) del próximo 8 de diciembre. Y aunque Calviño, que cuenta con el crucial apoyo de Alemania, venciese a la otra favorita, la danesa Margrethe Vestager, no tomaría posesión hasta el mes de enero. Sánchez se enfrenta aquí a un dilema. Si decide no renovarla en su actual puesto en el Ejecutivo, lanzaría un mensaje que puede perjudicar sus opciones europeas. Y si la mantiene y después es elegida al frente del BEI, tendría que acometer una crisis de Gobierno apenas un mes y medio después de su estreno. 

En cualquier caso, los nombres de posibles sustitutos llevan tiempo circulando: van de los actuales ministros Luis Planas y José Luis Escrivá a Manuel de la Rocha, hasta ahora secretario general de Asuntos Económicos en la Moncloa, pasando por el catalán Maurici Lucena, presidente de AENA, y Alicía García Herrero, alto cargo en el banco de inversión Natixis. Pero el presidente, de momento, no ha emitido ninguna señal.