Conferencia en Bruselas

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Carles Puigdemont

Carles Puigdemont / EFE/EPA/OLIVIER HOSLET

Fidel Masreal

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El 'expresident' y líder de Junts, Carles Puigdemont, ha fijado este martes las condiciones previas para iniciar una negociación con el PSOE para la investidura de Pedro Sánchez. En una conferencia pronunciada desde Bruselas, arropado por la cúpula posconvergente y por una delegación de ERC, CUP y las entidades soberanistas, Puigdemont ha expuesta cuáles son sus exigencias a los socialistas, solicitando un "acuerdo histórico" que las incluya. "No hablamos de un parche para sacar adelante la legislatura y parar el paso a la derecha, hablamos de que si hay acuerdo, tiene que ser un acuerdo histórico, un compromiso como el que ningún régimen ni Gobierno español ha sido capaz de hacer realidad, pese a algunos intentos, desde la caída de Barcelona el 11 de septiembre de 1714".

¿A qué se refiere? Estas son sus tres condiciones:

Reconocer la "legitimidad democrática del independentismo"

En este punto es clave subrayar que para negociar o incluso para votar finalmente la investidura de Pedro Sánchez, Puigdemont no exige al PSOE que acepte un referéndum de autodeterminación. Lo que sí reclama es rehabilitar al independentismo como interlocutor (y de paso a Junts, evidentemente). Para Junts, la visita de la vicepresidenta del Gobierno y líder de Sumar, Yolanda Díaz, este lunes a Puigdemont, va exactamente en la línea de este reconocimiento de igual a igual. "No existe una receta autonómica para resolver los problemas de Catalunya. Lo determinante es el reconocimiento nacional de Catalunya y por tanto, su derecho a la autodeterminación", ha descrito Puigdemont, dejando claro que Junts no renunciará a la vía unilateral "como recurso legítimo para hacer valer los intereses del pueblo catalán". Se trataba hoy de marcar posición pero de reclamar concretamente esto, previo a la investidura: "reconocimiento y respeto a la legitimidad democrática del independentismo". Es decir, que se deje de "criminalizar" el "hecho histórico del 1-O", y en este sentido, ha exigido que el independentismo deje de ser "perseguido" judicialmente equiparándolo con el terrorismo.

¿Cómo se concretará este reconocimiento y respeto que reclama el 'expresident'? Puigdemont no lo ha precisado pero aquí caben desde gestos como el de Díaz a pronunciamientos políticos. Cabe recordar que la mesa de diálogo, ya en tiempos del 'president' Torra, elaboró algún documento respecto al reconocimiento del conflicto y la necesidad de abordarlo con diálogo.

Una ley de amnistía

Puigdemont ha exigido que se apruebe una ley de amnistía "que incluya el amplio espectro de la represión iniciada desde antes de la consulta del 9-N de 2014" y ha pedido la actuación del Gobierno del PSOE y Unidas Podemos para que así, incluso a través de la Fiscalía General del Estado y de la Abogacía del Estado. "Se tiene que hacer para reparar una injusticia, no para olvidar ni para poner un punto final ni, por supuesto, para igualar a las víctimas de estas injusticias a sus victimarios", ha precisado, ante el debate que suscita que los policías procesados por su actuación en el 1-O. Es decir, Puigdemont quiere una ley de largo alcance en el tiempo, que no sea justificada en términos de "pasar página" sino de reparación y que incluya no solo la normativa sino una determinada actuación de la fiscalía y la abogacía en contra de la persecución al independentismo.

Es significativo que Puigdemont no haya entrado en detalles sobre qué casos pueden ser beneficiados de esta ley -no ha sido una conferencia de detalles sino de marco político- con lo cual deja margen a la negociación para perfilar exactamente a qué personas y por qué casos beneficia la norma.

 Un mecanismo de verificación del cumplimiento de los acuerdos

"La total falta de confianza entre las partes hace que este mecanismo sea imprescindibles y que deba operar desde el inicio de las negociaciones", ha espetado Puigdemont sobre la tercera condición. "Nuestra experiencia nos impide tener confianza en la palabra que nos den y sería una irresponsabilidad emprender una negociación de futuro que no cuente con este mecanismo", ha apuntado el expresidente, en alusión a un posible mediador. Esta condición es una de las que hicieron que Junts, al no obtenerla, se borrara de la mesa de diálogo con el Gobierno. Un Ejecutivo que no ha aceptado nunca la idea de la mediación. Conseguirla tiene un doble valor para Puigdemont: insistir en la idea del reconocimiento del independentismo -porque un mediador implica la existencia dos partes al mismo nivel- y conseguir más réditos que ERC en el terreno del marco negociador.