Continúa la batalla interna a la espera de la reunión

Díaz denuncia que una parte del Gobierno quiere mantener el "statu quo" de la reforma laboral del PP

  • Podemos considera que Calviño "no es la más indicada" para pilotar el desmontaje de la norma del PP porque siempre se ha opuesto a derogar la ley

  • El PSOE insiste: no solo quiere estar informado de la negociación con los agentes sociales, quiere "participar" de ella para alumbrar un nuevo "marco laboral"

Yolanda Díaz admite que el momento en el Gobierno es “delicado”. / EFE / LAVANDEIRA JR. / VÍDEO: EFE

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Miguel Ángel Rodríguez
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Juanma Romero
Juanma Romero

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Especialista en información de Gobierno y PSOE.

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La crisis interna del Gobierno a cuenta de la derogación de la reforma laboral es de calado. El viernes se abrió en la coalición una brecha provocada por la batalla para dirimir quién coordina el desmontaje de la norma que aprobó el PP en 2012. Nadia Calviño o Yolanda Díaz. Pero el conflicto va más allá. La vicepresidenta segunda y líder de Unidas Podemos denunció este lunes que el debate "es de contenidos y no de personas". Según dijo desde Santiago de Compostela, a primera hora de la mañana, en el ala socialista del Ejecutivo hay quienes quieren "que se mantenga el 'statu quo'" de la reforma laboral. Desde el PSOE, su portavoz, Felipe Sicilia, insistió pasado el mediodía en Ferraz en que lo que está en juego es la puesta en marcha de un "nuevo marco" de relaciones en el mercado de trabajo y que la parte mayoritaria del Gabinete tiene que "participar" de las negociaciones.

"Lo que se está suscitando en el seno del Gobierno es un debate sobre los contenidos de la reforma laboral", explicó Díaz, desviando la polémica de las "injerencias" de Calviño en sus competencias hacia un plano más ideológico. Tras la inauguración de un diálogo sobre la España 2050, la vicepresidenta segunda recalcó que "hay una parte del Gobierno que sigue discutiendo a día de hoy los contenidos" de la norma y que, por tanto, el conflicto "no va de quién lidera" sino de qué van a hacer. Esta tarde, en la reunión que exigió Unidas Podemos a sus socios, tendrán que abordar ese debate.

Díaz, que el viernes no se pronunció sobre la polémica surgida a raíz de un mail que envió la vicepresidencia de Calviño a todos los ministerios arrogándose la dirección de los trabajos para desmontar la reforma laboral, no ha querido entrar en esta pugna. "Nunca discuto los puestos", señaló. La líder de Unidas Podemos quiere mantenerse fiel, al menos de cara a la galería, a su rechazo a los egos. Incluso recordó que ella tardó "cinco minutos" en renunciar a la vicepresidencia segunda cuando se marchó Pablo Iglesias.

Líneas rojas

Díaz admite el momento "complicado" que vive ahora el Gobierno y pide al PSOE que "se aclare" sobre si quiere o no acabar con la legislación del PP

A lo que no está dispuesta es a desistir en su empeño por derogar la reforma laboral. "Vamos a derogar la reforma laboral, a pesar de todas las resistencias, que las hay y son muchas", sentenció el pasado sábado en la clausura del 40º Congreso de Comisiones Obreras. El mensaje para Calviño fue claro. Y, por si acaso, este lunes lo volvió a repetir: "Lo que sí que queremos es afrontar la reforma laboral que necesitamos porque no derogar es seguir manteniendo la precariedad en nuestro país". Después, en 'Al rojo vivo' (La Sexta), reconoció el momento "complicado" que vive ahora el Gobierno y pidió a los socialistas que "se aclaren" sobre si quieren o no acabar con la legislación del PP.

La coportavoz de Podemos, Isa Serra, se mostró mucho más tajante respecto al papel que puede jugar la vicepresidenta primera: "Es una persona que se ha mostrado siempre en contra de derogar la reforma laboral. Quizá no es la más indicada para pilotar este proceso". En rueda de prensa en la sede del partido morado, recalcó que Unidas Podemos no va a permitir que Calviño "haga una reforma laboral al servicio y a la medida de la patronal".  

En Ferraz, tras la reunión de la ejecutiva federal del PSOE que presidió Pedro Sánchez, optaban deliberadamente por rebajar la tensión con los socios. El nuevo portavoz, Felipe Sicilia, reiteró la argumentación esgrimida por el partido y por el jefe del Ejecutivo desde el viernes: que la reforma laboral es una ley "estructural", clave en la legislatura, y que ha de ser, como todas, una norma de "todo el Gobierno", como ha sucedido antes con el ingreso mínimo vital, la ley de vivienda o los Presupuestos del Estado. Y "claro que el PSOE quiere participar de esta reforma laboral y de las negociaciones, faltaría más", sostuvo. Es decir, que al socio mayoritario no le basta con estar "informado" de las conversaciones que desde marzo ha venido manteniendo Díaz y su secretario de Estado, Joaquín Pérez Rey, con los agentes sociales. Ahora quiere "participar", "contribuir" a las negociaciones, porque hay ministerios "implicados", además de Trabajo. Lo que no precisó el diputado por Jaén es si a la mesa con empresarios y sindicatos debe sentarse el equipo de Calviño en Economía. Ese detalle, crucial, se deja para la reunión de la tarde.

Acorde con el nuevo contexto

Y, en respuesta a Díaz, Sicilia señaló que "a quienes se empeñan en una terminología", el PSOE responde que lo que pretende el Gobierno es una "nueva reforma laboral y un nuevo marco de relaciones laborales", que "dé calidad y estabilidad al empleo y dinamice la economía" y que se adapte al nuevo contexto económico, que sea "acorde con la revolución tecnológica y laboral". "Un marco laboral adecuado para aprovechar los fondos europeos" y que a la vez "garantice los derechos de los trabajadores", derechos que el PP "quitó" en 2012. Lo cierto es que el mismo PSOE sí ha utilizado la palabra "derogar" en múltiples ocasiones. Es cierto que el presidente la rehúye, no así su número dos, Adriana Lastra. Y ese término, "derogar", está en el acuerdo de coalición de diciembre de 2019.

Sánchez remarca que "todo el Gobierno está comprometido en abordar la modernización de la legislación laboral". No usa la palabra "derogación", igual que hace Calviño

Sánchez, de hecho, unos minutos después, y en la clausura del seminario 'Monitoring the recovery beyond GDP', en la sede del Ministerio de Asuntos Económicos, reiteró que "todo el Gobierno está comprometido en abordar la modernización de la legislación laboral para extirpar, uno, la precariedad laboral; dos, impulsar la competitividad de nuestra economía; y, tres, restablecer el reequilibrio en la negociación entre empresarios y trabajadores.. Una legislación así, con vocación de perdurar, se hará en España como se hace en Europa, con diálogo social y vocación de consenso", apostilló.

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Sicilia, en todo momento, buscó trasladar una sensación de "normalidad" dentro de la coalición. Que si hay "dudas" que aclarar respecto a cuestiones puntuales, se hablan, sin mayor trascendencia. Pero esta es la gran batalla dentro del Gobierno bicolor. No una más. Porque es una materia muy sensible para los morados y porque los socialistas quieren controlar la reforma y evitar que la patrimonialicen sus socios. Y, además, y este no es un detalle menor, la Unión Europea está vigilante.

Las alineaciones de los dos socios: cuatro frente a seis

PSOE y Unidas Podemos mantienen esta tarde su reunión en el Congreso para intentar salir de su última crisis, quizá la más grave desde el arranque de la coalición. Las dos partes evitan confirmar oficialmente la hora exacta por el momento, pero fuentes de la formación mayoritaria indican que será a las 19.30.


Habrá cuatro negociadores socialistas y seis morados. Los primeros, los ministros de la Presidencia y de Hacienda, Félix Bolaños y María Jesús Montero, más la vicesecretaria general del partido, Adriana Lastra, y el portavoz en la Cámara baja, Héctor Gómez. Por parte de Unidas Podemos, acudirán las ministras de Derechos Sociales, Ione Belarra, e Igualdad, Irene Montero; el jefe de Gabinete de Yolanda Díaz, Josep Vendrell, y su secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, y el portavoz parlamentario, Pablo Echenique, y el secretario de Estado para la Agenda 2030, Enrique Santiago.