13-J, primera vuelta de las primarias

Andalucía abre el ciclo de cambios en el PSOE

  • Sánchez se juega mucho en el duelo de este domingo entre Díaz y Espadas. La previsión es que gane el alcalde de Sevilla, pero por escaso margen

  • Tras el 40º Congreso, en el que se espera una revolución en la ejecutiva, habrá disputa en Madrid y Galicia. Ferraz no tocará a los barones que gobiernan

Los tres candidatos a las primarias del PSOE-A, Susana Díaz, Juan Espadas (i) y Luis Ángel Hierro (d), posan antes del único debate, el pasado 8 de junio en la sede regional del partido, en la calle de San Vicente de Sevilla.

Los tres candidatos a las primarias del PSOE-A, Susana Díaz, Juan Espadas (i) y Luis Ángel Hierro (d), posan antes del único debate, el pasado 8 de junio en la sede regional del partido, en la calle de San Vicente de Sevilla. / EUROPA PRESS / MARÍA JOSÉ LÓPEZ

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Juanma Romero
Juanma Romero

Periodista

Especialista en información de Gobierno y PSOE.

Escribe desde Madrid

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Todo el PSOE mira al sur. A las primeras primarias con urnas para elegir al candidato a la Junta de Andalucía. Un proceso inédito que encara su recta final y que concluirá este domingo, 13 de junio. Al menos, en primera ronda, porque si ninguno de los tres candidatos logra un 50% de los sufragios, habrá una segunda vuelta el día 20. Los pronósticos internos indican que ganará Juan Espadas, el alcalde de Sevilla, aunque con muy poco margen sobre su principal rival, Susana Díaz, la secretaria general de la federación socialista más potente, mientras que el tercer aspirante, el economista Luis Ángel Hierro, no tiene opciones. Pero esas cuentas no son, ni mucho menos, las tablas de la ley. No solo porque los partidarios de la expresidenta de la Junta insisten en que ella ha ido creciéndose durante la campaña y en que por tanto puede imponerse al regidor hispalense. También porque la competición se percibe, en Andalucía y en el conjunto del PSOE, muy reñida. Y no hay referencias reales, más allá de las "sensaciones" que percibe cada equipo. Tras el congreso de 2017, no hay ya guerra de avales ni, por tanto, una mínima orientación del peso de cada ejército.

En la dirección federal no hay dudas de que Espadas vencerá (con en torno a un 55% de los votos), y esperan que le baste una sola ronda para triturar definitivamente a Díaz. Algo que no garantiza tampoco la victoria del alcalde, puesto que ella no ha desvelado si cederá las riendas del PSOE-A en caso de derrota -Ferraz podría apartarla y nombrar una gestora- y si está incluso dispuesta a competir por la secretaría general del partido a finales de año, en el congreso autonómico que sucederá al federal. Un triunfo de Espadas concedería a Pedro Sánchez las llaves de la federación más poderosa, con alrededor de 45.374 militantes, y le otorgaría el control casi absoluto del PSOE. Pero si es Díaz la que se impone, su autoridad se verá mermada: a un derrumbe electoral -el pasado 4 de mayo en los comicios madrileños- habría seguido un cataclismo orgánico, una bofetada de las bases socialistas. El golpe emocional podría desencadenar alguna corrección en la trayectoria del Gobierno, pero sobre todo "ofrecería a la derecha un argumento más para atacar a Sánchez", recuerdan en el equipo del alcalde.

La cúpula cree que Espadas se impondrá por un 55%, pero si Díaz vence será un enorme varapalo a la autoridad del presidente

De cualquier modo, Andalucía solo es la primera parada. El arranque de un ciclo de cambios en el PSOE. A las primarias en el sur sucederá el 40º Congreso Federal, que se celebrará entre el 15 y el 17 de octubre en València. Y, tras él, en cascada, los cónclaves autonómicos -todos habrán de cerrarse antes del 31 de diciembre-, y los provinciales, locales y de distrito. El partido, pues, comienza en Andalucía el proceso de renovación interna que se prolongará hasta los primeros meses de 2022. Pero lo que ocurra este domingo -y el día 20, si hace falta esa segunda vuelta- marcará la pauta. Por la posibilidad de un relevo en el PSOE-A, por el futuro peso de la federación en el proyecto conjunto y hasta por la forma de conducción desde Ferraz de los congresos autonómicos inmediatos. La dirección de Sánchez, medita, por ejemplo, si debe intervenir activamente en los cónclaves de Galicia o Madrid -los dos territorios en los que es muy probable que haya disputa-, señalando un favorito, o bien deja hacer en ambos casos.

Tampoco Zuloaga, Conesa o Tudanca

Sobre el 40º Congreso, hay todavía pocas pistas. Lo convocará el comité federal de mediados de julio, y para entonces tiene que estar lista la ponencia marco, que coordinan Hana Jalloul, portavoz interina del Grupo Socialista en la Asamblea de Madrid, y la eurodiputada andaluza Lina Gálvez. Sánchez trabaja con la idea de reducir la ejecutiva -la actual tiene 47 miembros, dos menos que con los que nació en 2017, por las salidas de José Félix Tezanos al CIS y de Beatriz Corredor a Red Eléctrica de España-, para hacerla más funcional, y conferirle un mayor empaque político. Lo único que se da como bastante seguro es que el núcleo duro del secretario general no cambiará. A su lado continuarían Adriana Lastra, José Luis Ábalos, Carmen Calvo y Santos Cerdán. La principal duda es si Ábalos seguirá al mando de Organización, la cartera más poderosa, o bien asumir otra responsabilidad de primer nivel -como una vicesecretaría general, a la par que Lastra-. En este caso, Cerdán podría ganar las riendas del aparato, que ha manejado de facto desde que su jefe aterrizó en el Gobierno, en 2018.

Se espera que el líder mantenga a su núcleo duro en el partido, que componen Lastra, Ábalos, Calvo y Cerdán

En las federaciones, más allá de Andalucía, habrá cambios, pero también continuidad. Ferraz no prevé "tocar nada" en las comunidades donde hay gobierno. Es decir, que no impulsará candidaturas rivales a las de los barones más incómodos, como sí hizo en 2017, después de que Sánchez reconquistara el poder. De este modo, seguirán como secretarios generales regionales los presidentes de Comunitat Valenciana, Ximo Puig; Extremadura, Guillermo Fernández Vara; Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page; Aragón, Javier Lambán; Asturias, Adrián Barbón; Navarra, María Chivite; Baleares, Francina Armengol, y Canarias, Ángel Víctor Torres. En La Rioja, arrebatada al PP en 2019, está por ver si se presenta la presidenta autonómica, Concha Andreu, contra el actual barón, Paco Ocón, con el que está enfrentada. La cúpula de Sánchez, presumiblemente, respaldaría a Andreu, que además forma parte de la dirección federal. En Cantabria, el líder del partido es Pablo Zuloaga, vicepresidente del Gobierno regional, y también se mantendrá en su puesto.

El 'president' de la Comunitat Valenciana, Ximo Puig, recibe en el Palau a la jefa del Ejecutivo de Baleares, Francina Armengol, el pasado 22 de abril en València. 

/ EUROPA PRESS / JORGE GIL

En Murcia y Castilla y León, el PSOE no gobierna desde hace décadas, y en ambas presentó en marzo una moción de censura contra los presidentes autonómicos, los dos del PP, y en ambas salió trasquilado. No obstante, la cúpula de Sánchez, confirman a EL PERIÓDICO fuentes de Ferraz, confía tanto en el murciano Diego Conesa como en el castellanoleonés Luis Tudanca, vencedores en los comicios regionales de 2019. Este, además, ha cerrado el respaldo de las provincias.

"Mucho ruido" en Galicia

La pugna orgánica, pues, se concentrará en Andalucía, Madrid y Galicia. Si Díaz pierde las primarias, Espadas aspirará a convertirse en el nuevo jefe del PSOE-A, y si ella gana, buscará la reválida. Sánchez milita en el PSOE-M, pero tras el batacazo del 4-M, urnas en las que se certificó el fracaso de una campaña dirigida desde la Moncloa, ya ha advertido a sus compañeros de que no pretende lanzar una señal para el futuro. La dirección, pues, y por ahora, prefiere no interferir en la batalla señalando un favorito. "Vamos a escuchar, pero esta vez sí conviene que el proceso no reciba interferencias del federal. El PSOE-M ha sufrido la larga sombra de Ferraz durante largos años y ahora conviene en todo caso ayudarles para buscar su espacio regional, que siempre es muy complicado por el peso de la dirección federal", sentencian en el equipo del presidente.

En Madrid, Ferraz quiere "escuchar", aunque por ahora prefiere no señalar candidato para que el PSOE-M haga su proceso sin injerencias

Tras la dimisión de José Manuel Franco, gobierna la federación una gestora pilotada por la diputada nacional Isaura Leal. El candidato más obvio sería, por ahora, Juan Lobato, número cuatro de la lista y actual portavoz adjunto en la Asamblea. Pero en las últimas semanas se han movido tres alcaldes -el de Fuenlabrada, Javier Ayala; la de Getafe, Sara Hernández, y la de Alcorcón, Natacha de Andrés- pidiendo un proceso interno "sin tutelas de nadie y construyendo de abajo arriba", y uno de ellos, Ayala, podría dar un paso al frente. Además, ha ganado protagonismo desde marzo la nueva delegada del Gobierno en Madrid, Mercedes González, no solo por parar los pies en público al alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, sino por un lenguaje más fresco y no tan envarado. Ella, no obstante, dicen en su entorno, no piensa competir. En las quinielas podría entrar la portavoz interina, Hana Jalloul. La idea de Ferraz es que esta vez no haya bicefalia entre el líder orgánico (antes, Franco) y el candidato electoral (antes, Ángel Gabilondo): lo "óptimo" sería sumar ambas vertientes, señalan en la cúpula.

La nueva delegada del Gobierno, Mercedes González, toma posesión de su cargo, en presencia de la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, y de su antecesor en el cargo, José Manuel Franco, el pasado 31 de marzo en la capital. 

/ EFE / ZIPI

En Galicia, la dirección de Sánchez se halla "en un proceso de escucha", pues "hay mucho ruido" por el momento. El secretario general, Gonzalo Caballero, está "midiendo sus fuerzas", pero le lastra su pésimo resultado electoral en las autonómicas de julio de 2020, cuando quedó como tercera fuerza, por detrás de PP y BNG. Se está nucleando una alternativa en torno al presidente de la Diputación de A Coruña y alcalde de As Pontes, Valentín González Formoso.

En Euskadi, el resultado del partido apenas mejoró en 2020 respecto a 2016, aunque le sirvió para continuar en el Gobierno autonómico. Idoia Mendia, la secretaria general del PSE y vicelendakari segunda, baraja no presentarse para un nuevo mandato. La sucesión en la federación, pequeña pero muy ordenada, se hallaría en ese caso bastante pautada: el nuevo líder podría ser Eneko Andueza, portavoz socialista en el Parlamento de Vitoria.

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El PSOE comienza un segundo periodo de renovación tras la reconquista de Sánchez de Ferraz. Pero el primer empujón lo necesita en Andalucía. Y no hay garantías totales de que la dirección pueda tumbar a Díaz.

Valores para el futuro

Pedro Sánchez hizo una decisión poco ortodoxa de cara al 40º Congreso. Ninguna de las codirectoras de la ponencia marco, Hana Jalloul y Lina Gálvez, están en la ejecutiva actual. Tampoco los coordinadores de cada área: el eurodiputado asturiano Jonás Fernández (para economía y empleo); la portavoz de la Junta extremeña, Isabel Gil (feminismo); la viceprimera secretaria del PSC, Eva Granados (inclusión social y políticas del bienestar); la delegada del Gobierno en Cantabria, Ainoa Quiñones (ciencia y sanidad); el embajador de España en París, José Manuel Albares (PSOE en Europa, España en Europa y en el mundo), y las delegadas del Ejecutivo en Baleares, Aina Calvo (transición ecológica), y Aragón, Pilar Alegría (educación, universidades, cultura y deportes).


Completan el cuadro la presidenta del Grupo Socialista en el Parlamento canario, Nira Fierro (nuevos derechos y libertades); los delegados del Gobierno en Euskadi, Denis Itxaso (España autonómica y reto demográfico), y en Galicia, José Miñones (España municipal y mundo rural); la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Valladolid, Ana Redondo (regeneración democrática, justicia y memoria histórica), y el secretario general de la Presidencia del Gobierno, el madrileño Félix Bolaños (PSOE 2030). Nombres todos ellos que apuntan a una renovación. Sánchez quiere sacar al banquillo a valores para el futuro.