El laberinto catalán

El PSC se reafirma en no investir a Aragonès y Sánchez pide a ERC su apoyo a Illa

  • Los socialistas quieren consolidarse como alternativa al independentismo, por lo que no se plantean ayudar a los republicanos: "Investir a Aragonès es imposible"

  • El presidente ofrece un "Gobierno de izquierdas" de PSC y comunes encabezado por el exministro de Sanidad, pero no un tripartito entre las tres fuerzas

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su escaño en el Congreso durante la sesión de control al Ejecutivo, este 12 de mayo.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su escaño en el Congreso durante la sesión de control al Ejecutivo, este 12 de mayo. / EUROPA PRESS / R. RUBIO

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Juanma Romero
Juanma Romero

Periodista

Especialista en información de Gobierno y PSOE.

Escribe desde Madrid

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Quince días dan para mucho en política. Puede haber margen para que finalmente el bloque independentista —ERC, Junts per Catalunya y la CUP— se recomponga y firme su alianza. O puede haber elecciones de nuevo en Catalunya. Pero lo que, de entrada, no está sobre la mesa es que Pere Aragonès logre ser investido gracias a la abstención del PSC. Los socialistas no contemplan ese escenario y devuelven la pelota al tejado de los republicanos: les piden, y lo hizo Pedro Sánchez este miércoles en el Congreso, que sean ellos quienes apoyen al exministro Salvador Illa, el vencedor de las autonómicas del 14 de febrero, como futuro 'president'.

"Llegados a este punto, a lo mejor en Cataluña se podría pensar en un Gobierno de izquierdas, porque hay una mayoría parlamentaria en el Parlamento de Catalunya, liderado por quien ganó las elecciones, que es el Partido de los Socialistas Catalanes". Era el final de la réplica del jefe del Ejecutivo al portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián. Justo antes se había comprometido a mantener la política de diálogo con Catalunya —"Le puedo garantizar que, por supuesto, este Gobierno va a cumplir con su hoja de reencuentro entre la sociedad catalana y la sociedad española, no le quepa la menor duda"—, pero la parte central de su discurso era precisamente esa oferta a los de Oriol Junqueras, justo en plena ruptura independentista. Horas antes, también, de que ERC, JxCat y CUP sellaran un pacto de mínimos para reencauzar las negociaciones.

Pero el presidente hacía ese planteamiento aun consciente de que los republicanos no recogerán ese guante. Y no estaba pensando en un tripartito, según refrendaban en la Moncloa, en Ferraz y en el PSC. "Es lo que siempre hemos dicho", insisten a EL PERIÓDICO fuentes muy cercanas a Sánchez. Es decir, que el líder socialista estaba apuntando en la misma dirección que reiteró el exministro de Sanidad en su campaña del 14-F y después de las urnas: un Govern presidido por él mismo, en coalición con los comunes y apoyado desde fuera por ERC. Es decir, el modelo del Ejecutivo central.

"¿Para qué vamos a abstenernos? ¿Para que ERC gobierna sola con los comunes y la CUP? Eso es de aurora boreal", apuntan en el PSC

"Lo que dijo Sánchez a ERC es algo muy simple: que hagan presidente a Illa. Nosotros aspiramos a la presidencia, pero ERC no va a hacer presidente a Illa, como nosotros tampoco vamos a hacer presidente a Aragonès. Pero no hay margen para un Govern independentista si Junts no quiere, ni hay un Govern de izquierdas si ERC no quiere. Lo único que pidió el presidente, por tanto, fue que hagan presidente a quien ganó el 14-F, nada más", abundan fuentes del máximo nivel del PSC. En la Moncloa, en Ferraz y en el partido hermano reiteran que no vale especular, porque un escenario de un tripartito o de un Govern de izquierdas no se producirá, ya que los republicanos "van antes a elecciones que hablar con el PSC". Además, en el disco duro de PSOE y PSC se recuerda con espanto la experiencia de los gobiernos a tres (socialistas, republicanos y la extinta Iniciativa per Catalunya Verds, hoy integrada en los comunes) de Pasqual Maragall y José Montilla: aquella coalición les hizo perder apoyo electoral tanto en Catalunya como sobre todo en el resto de España.

"Fatiga" en el independentismo

Esto explica que los socialistas tampoco contemplen facilitar, con sus 33 votos, la elección del candidato de ERC. "Investir a Aragonès es imposible", sentencian en el círculo de Sánchez. "Ya han dicho que no quieren saber nada de nosotros", rubrican desde las alturas del PSOE, una reflexión que se escucha calcada desde el entorno de Illa y de Miquel Iceta, primer secretario del PSC y ministro de Política Territorial: "¿Para qué vamos a abstenernos? ¿Para que ERC gobierne sola con los comunes y la CUP? Eso es de aurora boreal". Los socialistas catalanes remarcan que su objetivo es consolidarse como alternativa, y esa voluntad chocaría si además ayudaran a Aragonès a acceder a la Generalitat con una hoja de ruta independentista bajo el brazo. "Es que si nos abstuviéramos nos dinamitarían. ¿Abstenernos ante una gente que te insulta y te ningunea? Está fuera de lugar. Si los comunes quieren dar un cheque en blanco a los 'indepes', es su problema. Nosotros no hemos sido invitados ni se nos espera", ilustra gráficamente otro miembro de la ejecutiva del PSC.

Los socialistas creen que una repetición electoral les permitiría rebañar más votos de Cs, pero el tablero no cambiaría de modo sustancial

Tanto en la cúpula de Iceta como en Ferraz niegan, como aduce JxCat, que haya algún tipo de entente secreta con ERC. Los puigdemontistas alegan que los republicanos quieren gobernar solos para sacarles del tablero a cambio de los indultos parciales a los presos del 'procés', y las pruebas serían la colaboración con los socialistas en el Congreso y la buena sintonía con la vicepresidenta tercera, Yolanda Díaz. "Es falso", insisten con rotundidad fuentes próximas tanto al presidente como al ministro de Política Territorial. También desmienten ese supuesto acuerdo en el entorno de Rufián y de la titular de Trabajo.

A falta de que se resuelva la duda de si el último intento de los separatistas cuaja antes de que se cumpla el plazo legal para culminar una investidura, el 26 de mayo, los socialistas prevén que pueda haber elecciones en julio. Y dicen no tener miedo, porque el 'efecto Illa' no se ha "evaporado". En las alturas del PSC consideran que aún pueden rebañar más votos de Cs (que bajó de 36 a seis diputados), aunque el PP (3), probablemente, subirá. Estos meses de negociación infructuosa entre las fuerzas independentistas "producirá fatiga en su electorado", asegura un alto cargo del PSC, si bien ello no se traducirá en un vuelco en la correlación de bloques.

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"Sacaremos más, sí, pero no preveo un cambio muy fuerte. Los más castigados son ellos [ERC y JxCat], porque es la certificación de su fracaso, aunque repetir elecciones nos perjudica a todos. Lo que nosotros buscaremos será ganar más claramente en votos y escaños", añaden desde el círculo de Iceta. Unos comicios en julio permitirán a Illa repetir que su pronóstico antes del 14-F, que ERC y JxCat son incapaces de salvar sus diferencias para compartir el Consell Executiu, era "acertado". En el partido entienden que no se producirá un arrastre de los desastrosos resultados del PSOE en Madrid el 4-M, porque estos obedecen a una realidad territorial específica, distinta a la catalana. "Y se hizo una mala lectura del cuerpo electoral de Cs, que en Catalunya sí simpatiza con la izquierda, como también sucede en Andalucía, pero en Madrid es distinto", explica un veterano cargo del PSC. En público, el mensaje será el que lanzó Sánchez ante Rufián, el mismo que el que dijo la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, el sábado, o el martes la portavoz, María Jesús Montero: "En lo que está el Gobierno es en que haya cuanto antes un Gobierno en Catalunya y podamos retomar el diálogo territorial tan necesario para Catalunya y para el conjunto del país".

Tras el pacto de mínimos alcanzado este miércoles, ERC siguió recalcando que quiere gobernar en solitario. Y esa posición aboca a Catalunya a elecciones, dicen en el PSC: "ERC quiere o bien que Junts ceda o bien ir a elecciones, y parece más bien esto segundo". Huele a urnas. Pero sí, en 15 días puede aún voltearse la situación.