El laberinto catalán

Las razones que aduce Junts para bloquear la investidura de Aragonès

  • JxCat sostiene que ERC busca una pinza con el PSOE para expulsar del tablero a Puigdemont a cambio de los indultos

Carles Puigdemont, en el Parlamento Europeo, el pasado 24 de febrero

Carles Puigdemont, en el Parlamento Europeo, el pasado 24 de febrero / REUTERS / JOHANNA GERON

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Fidel Masreal
Fidel Masreal

Periodista

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Estupor, perplejidad e indignación son los adjetivos más adecuados para definir el estado de ánimo de los dirigentes de Junts per Catalunya ante el escenario abierto por ERC de exigir la investidura de Pere Aragonès para un Govern en solitario. La tesis del partido del 'expresident' Carles Puigdemont sigue, con todo, enrocada en rechazar dar "gratis" los votos al republicano, salvo que las bases digan lo contrario, algo improbable dado el estado de ánimo interno. Pero la posición de JxCat va más allá: acusa a ERC de haber pactado con el PSOE la expulsión de Junts del tablero a cambio de la concesión de indultos parciales a los presos independentistas, medida de la que Puigdemont no se podría beneficiar. Pactar con el PSOE solo a cambio de indultos es, para los puigdemontistas, del todo injustificable para el independentismo.

Los negociadores de JxCat sostienen que ERC ha cometido un error garrafal porque en todo momento se advirtió a los republicanos, en las reuniones negociadoras, de que no podían contar con los votos gratis en la investidura si Aragonès optaba por un Govern alternativo al de la coalición con JxCat. Ese mensaje, insisten, era perfectamente conocido por Esquerra. Sin embargo, el mensaje público de Jordi Sànchez en una conferencia, al inicio de las negociaciones, daba a entender el apoyo de Junts a Aragonès se compartiera o no el Ejecutivo. "Que nadie se equivoque, JxCat no especulará ni jugará al cálculo de nuevas elecciones, ni propondrá un candidato, ni condicionará quién ha de ser el candidato de ERC", fueron las palabras textuales de Sànchez.

Sintonía sospechosa

La indignación de Junts consiste en acusar a ERC de haber logrado transmitir la imagen de que el que rompe la baraja es el partido de Puigdemont. Y ello les lleva al convencimiento de que los republicanos tienen atado un acuerdo de cierta reciprocidad con el PSOE. Los ingredientes de este supuesto pacto son, siempre según esta versión, la colaboración permanente en el Congreso, la buena sintonía de Gabriel Rufián con la ministra y vicepresidenta Yolanda Díaz, de Podemos, y el hecho de que Esquerra tema quedar fuera del tablero de alianzas estatal, dado que, tras las elecciones de Madrid, el PSOE podría volver a lanzar guiños a Ciudadanos. Esta situación llevaría a los republicanos a aceptar la ruptura con Puigdemont.

JxCat sostiene que avisó a ERC de que no habría investidura gratis y admite que repetir elecciones será un fracaso colectivo

Pero JxCat insiste: esta estrategia tiene un punto débil, que no es otro que la investidura, que Aragonès no tiene para nada garantizada. Junts carga y cargará contra un Govern en solitario de ERC asegurando que, en el fondo, se trataría de un pacto con los 'comuns', como indican las negociaciones con los de Jéssica Albiach. Pacto que incluiría --según afirmó Jaume Asens-- renunciar por el momento a la independencia. En este mismo saco sitúan los puigdemontistas el artículo en EL PERIÓDICO del líder de ERC, Oriol Junqueras, al que acusan de no haber citado el objetivo independentista. Se trataba de un artículo en clave económica y social.

La estrategia independentista

En esta batalla ya con aromas preelectorales, Junts define a Esquerra como un partido que se resiste a lanzar un nuevo embate independentista pese a que el secesionismo logró el 52% de los votos el 14 de febrero. Y se queda sola defendiendo que el Consell per la República que lidera Puigdemont no ha de marcar el rumbo estratégico del 'procés' y de su llamado 'estado mayor' (el que forman ERC, JxCat, la CUP, la ANC y Òmnium). En este sentido, citan la reunión de la pasada semana a seis bandas --entre el Consell y estas cinco instancias-- en la que, según Junts, Esquerra se quedó sola y la ANC avaló que el 'procés' sea pilotado desde el Consell. La versión de ERC sobre esa misma reunión es opuesta.

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El único punto de encuentro con los republicanos, hoy por hoy, es la constatación de que repetir elecciones sería "un fracaso colectivo de todo el independentismo" porque lanzar los dados en las urnas puede dejarles por debajo de una hipotética nueva victoria del PSC y con todos los puentes rotos. ¿La solución? Un pacto en el último momento con cesiones mínimas. Con la boca pequeña, Junts deja caer que quizás sería asumible por las bases un apoyo a Aragonès. Pero no a cambio de nada. ¿A cambio de qué? La partida sigue viva, mientras los reproches crecen en decibelios por si finalmente sí son las urnas las que dilucidan esta enésima crisis independentista.