Movimientos en la posconvergencia

Jordi Sànchez gana peso político en Junts per Catalunya

  • El secretario general del partido y Puigdemont tienen la capacidad de imponerse a sus rivales con maniobras discretas, pero difieren en su procedencia ideológica y en el estilo de trabajo

Jordi Sànchez, secretario general de Junts per Catalunya, en el Parlament

Jordi Sànchez, secretario general de Junts per Catalunya, en el Parlament / MONICA TUDELA

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Las cumbres negociadoras que han tenido lugar en la cárcel de Lledoners han servido para hacer visible un proceso interno progresivo y trascendente en el espacio de Junts: el liderazgo de Jordi Sànchez, procedente de la ANC, y ahora secretario general del partido. Un liderato indiscutido en relación a la estrategia y la táctica de la formación y que se relaciona en clave de lealtad, pero con diferencias políticas respecto al gran icono de esta fuerza política: el 'expresident' Carles Puigdemont. Ambos viven una situación personal excepcional -cárcel y residencia en el extranjero- que condiciona la gestión del día a día.

Quienes conocen bien a Sànchez subrayan la gran capacidad de diseño a largo plazo y lo definen como un animal político. No en vano, se trata de un dirigente procedente de posiciones progresistas que expresó en La Crida a la Solidaritat, en la Fundació Jaume Bofill y junto al Síndic de Greuges; y que posteriormente trabajó en el espacio soberanista de la ANC.

Sànchez y Puigdemont tienen mucho en común, como su capacidad implacable de imponerse a sus rivales con maniobras discretas. En la ANC, Sànchez superó a la candidata a la presidencia de la entidad más votada inicialmente, Liz Castro. En la operación para formar la candidatura independentista unitaria -que tomó el nombre de Junts pel Sí- Sànchez tuvo un papel clave para doblegar la voluntad de Oriol Junqueras, líder de ERC, en una cumbre en el Palau de la Generalitat. Y en los días clave previos a la declaración unilateral de independencia (DUI), ya desde la cárcel, trasladó al Govern de Puigdemont, a través del Síndic de Greuges, Rafael Ribó, el mensaje de que se debían convocar elecciones. Puigdemont estuvo de acuerdo, pero finalmente proclamó la DUI.

Las diferencias

Su entorno describe al secretario general de Junts, citando algunos de estos momentos clave de su trayectoria, como alguien con una gran capacidad de visión a largo plazo y con un mensaje sobre todo de transversalidad independentista, procedente de posiciones de izquierdas, para lograr posiciones mayoritarias. Pocas veces Sànchez ha desplegado una retórica desafiante respecto al Estado como sí mantiene a menudo Puigdemont. Se trata de discrepancias no frontales, pero que muestran que se trata de dos perfiles distintos. El 'expresident' cede a Sànchez el timón del partido, entre otras cuestiones porque, desde Waterloo, no puede ejercer esta función ejecutiva y prioriza su papel en clave internacional y su condición de eurodiputado.

Repasando las intervenciones del secretario general, se observa en especial un discurso que cita la amenaza de un nuevo desacato, pero que siempre lo vincula a procedimientos democráticos. En una entrevista a EL PERIÓDICO desde la cárcel de Lledoners en octubre de 2020, Sànchez apelaba a que "la combinación de desobediencia, derecho a la protesta y las urnas suma, seguro, apoyo social a una causa justa". "El 'procés' lo ha demostrado", decía.

También subraya, en varias de sus intervenciones, una toma de posición detallada sobre la agenda gubernamental, reclamando "buen gobierno, reanudación económica, redistribución efectiva para combatir la crisis social a través de políticas públicas y que no se encoja ante la confrontación a la que nos aboca el Estado". Puigdemont, en cambio, prioriza en sus comunicaciones la confrontación identitaria y, como explica su entorno, el 'expresident' difícilmente es superable en independentismo.

La lealtad

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Otra diferencia obvia es su procedencia ideológica y el estilo de trabajo político. Puigdemont es más explosivo a la hora de parir proyectos y arrastrar apoyos multitudinarios, mientras que Sànchez se centra más en el diseño de planes. Todo ello, sin duda, con una comunicación constante entre ambos en la que exponen sus diferencias.

El tiempo y las posibilidades de uno y otro de hacer política efectiva marcarán la evolución del liderazgo de Sànchez en un partido de reciente creación y en el que conviven almas de procedencia dispar.