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Casado aviva una revuelta autonómica por el covid que afecta al Gobierno y eclipsa a Ayuso

  • El PP bendice la rebelión de su barón en Castilla y León y le quita foco a la ultramediática Ayuso

  • Sanidad anuncia recurso contra Mañueco por modificar el toque de queda sin esperar a un pacto

  • El debate sobre cierre de comercios y bares toma peso mientras algunas CCAA piden confinamientos

  • Moncloa se prepara para la erosión a Illa tras un aplazamiento electoral que puede ser impugnado

Casado aviva una revuelta autonómica por el covid que afecta al Gobierno y eclipsa a Ayuso

DAVID CASTRO

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Conviene prepararse para una semana negra con los datos del covid. Muy muy negra. Estamos en otra ola. La tercera, en la frente. Inevitablemente el empoderamiento del virus y las distintas visiones sobre cómo combatirlo dominará la actualidad de los próximos días y se mezclará, sin disimulos, con otro asunto que sobrevuela la política nacional: la decisión de fulminar las elecciones en Catalunya del 14-F.

Es lo que tiene mantener como ministro de Sanidad a quien es al tiempo flamante candidato del PSC, Salvador Illa, y que le llueva sobre la cabeza por decreto una precampaña que se antoja larguísima. Ojo, que ya hay organizaciones ligadas a la economía que sopesan oponerse al aplazamiento de comicios en los tribunales, lo que no evitará en todo caso un intento de desgaste sobre la figura socialista con cartera ministerial que va a ser intenso, extenso y transversal.       

El primero en sumarse a esta partida es el líder del PP, Pablo Casado, apoyando rebeliones como la de Castilla y León este fin de semana, al marcar el toque de queda a las ocho de la noche a sabiendas de que legalmente el tope está en la 10. Casado ha olfateado la posibilidad de erosionar al Gobierno -que ya ha anunciado recurso contra Castilla y León- y, sobre todo, a Illa.

Los incontestables números coronavíricos; la saturación de las ucis en determinados territorios y la resistencia de cada vez más comunidades a tomar solas medidas de contención que rozan el drama, aunque antaño pidieran exactamente eso, juegan a favor del jefe popular si se habla en términos de opinión pública. Y le complican la vida a Pedro Sánchez y a su titular de Sanidad, que además de cometer errores de gestión, como los demás, caerían en otro si cuentan con que una ciudadanía agotada detecta continuamente el cinismo de algunas posturas autonómicas o está al detalle del reparto competencial o la letra pequeña de los decretos.

Además, el camino de crítica que ha tomado Casado, y que subirá de decibelios desde este momento hasta la celebración del consejo interterritorial del próximo miércoles, puede darle seguridad como líder del PP. Sí, porque bendecir la supuesta estrategia de resistencia de uno de sus barones moderados, como es el castellanoleonés Alfonso Fernández Mañueco (aplaudido además por su socio naranja), le quita algo de foco a la ultramediática y madrileña Isabel Díaz Ayuso, quien hasta ahora capitaneaba la confrontación con Moncloa por el covid. Y que, en más de una ocasión, ha eclipsado al propio Casado.

Obligar a llegar antes a casa

Además, el respaldo a Mañueco, aunque suponga subirse al incumplimiento de la legislación vigente sin esperar a que se modifique, no le saldrá demasiado caro al PP. No, porque el Gobierno es consciente de que tiene que estudiar sin perder excesivo tiempo ese cambio en los horarios de toques de queda que no solo le demanda Castilla y León (aunque en este caso Illa pretenda dar un escarmiento judicial por no haber esperado a una decisión oficial), sino más comunidades. Y porque la coyuntura vírica invita a flexibilizar esa medida para estar antes en casa, por más que suponga modificar un decreto ya aprobado.

Pero el Ejecutivo sabe que no es en este punto en el que está el principal punto de fricción con las autonomías -las del PP pero también con alguna socialista-sino en quién le pone el cascabel al gato de un pseudocierre económico, con comercios y bares a la cabeza, para frenar la dramática expansión del covid.

Recurrir al hermano mayor

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Ningún territorio quiere asumir unilateralmente semejante iniciativa, porque saben lo que significa social y económicamente. Pero en paralelo todos saben cuál es el coste sanitario de no hacer nada y, por eso, algunos apuntan hacia arriba, hacia el hermano mayor que en este caso es el Ejecutivo central, para demandarle que sea él el que decrete o permita un confinamiento domiciliario, al que se niega de momento. Ese es el gran debate de fondo. Ese es el gran debate que estará sobre la mesa del consejo interterritorial del miércoles, sobre el que algunos ya dan pistas.

 "Ante la fuerza de la tercera ola hay dos caminos: o restringir la actividad económica para salvar vidas o renunciar a restringir la actividad económica aunque ello suponga, en una comunidad tan envejecida como Asturias, miles de muertos", dejo escrito en redes sociales, este domingo, el presidente de Asturias, el socialista Adrián Barbón, hasta ahora uno de los más insistentes en reclamar capacidad para confinar.