29 oct 2020

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Ángel Gabilondo, portavoz del PSOE en la Asamblea de Madrid, el pasado 1 de octubre en el pleno de la Cámara regional.

EFE / CHEMA MOYA

LA ZONA CERO DEL COVID, EN ALARMA

Gabilondo, a la espera

Los socialistas, presionados por sus bases y Errejón, dejan la moción de censura para más adelante: la alarma "no cambia nada"

Los alcaldes metropolitanos alzan la voz y piden ser tenidos en cuenta por el partido y erigirse en el contramodelo de Ayuso

Juanma Romero

"Esperar y ver". De momento, el PSOE no dará un paso más en Madrid. Pese a la presión ambiental, el estado de alarma y el empuje del partido de Íñigo Errejón, Más Madrid, no presentará una moción de censura contra Isabel Díaz Ayuso. No por ahora. Y ese matiz es clave, porque en la formación de Pedro Sánchez, en la cúpula federal y en la regional, se asume que más pronto que tarde la reprobación a la presidenta autonómica llegará. Pero cuando pase lo peor de la pandemia del covid. Y queda tiempo para entonces: la prioridad, insisten todos los interlocutores consultados, es doblegar la curva del virus y afrontar la recuperación. Solo entonces se barajará realmente la moción contra Ayuso, aunque los números no den. Porque para que prospere es necesario el concurso de Ciudadanos, y el partido de Inés Arrimadas no se plantea —también de momento— ni salir del Ejecutivo ni unirse a la oposición de izquierdas para derribar a la dirigente popular. Y eso que las diferencias con ella ya son constantes e indisimulables

La federación socialista madrileña (PSOE-M), liderada por José Manuel Franco, a su vez delegado del Gobierno en la comunidad, vive un momento de tranquilidad orgánica pero también de cierta angustia interior. Se halla, convienen distintos cuadros, atrapada. Hasta "ausente", deploran algunos. Con el freno de mano puesto porque Sánchez y Ferraz han insistido en que no es "el momento" de una moción de censura —este lunes lo volvió a reiterar Santos Cerdán, quien lleva el día a día de las riendas del aparato federal—, pero sin hallar el tono justo del combate contra la jefa de un Gobierno que motejan como "fallido" e "incapaz".

Ferraz prefiere "esperar y ver", e insiste en que no es momento de mociones

Una posición complicada, una rueda de hámster —porque no se atisba un desenlace ni sencillo ni inminente—, que algunos dirigentes en el PSOE-M piden afrontar reivindicando la labor de los alcaldes socialistas. Ellos se ven como el modelo opuesto al de Ayuso. "Hay mucha gente esperándonos y no sé por qué no llegamos. No quiero hacer crítica interna, solo abrir debates", reflexiona con desazón uno de los regidores de la corona metropolitana, el cinturón rojo que es la única fuente de poder institucional del partido en la comunidad, ya que el Gobierno regional está en manos del PP desde 1995 —y desde 2019 en coalición con Cs—, y la capital, perdida desde 1989. 

La consigna de Ferraz es clara. Aguantar. Ese "esperar y ver" que resumen en la cúpula federal. Esperar a que la pandemia se controle con el estado de alarma y se aprueben los Presupuestos del 2021 (la principal empresa política de Sánchez y cuyo camino está aún sin despejar). En teoría, Cs sigue siendo socio potencial, pero el Gobierno está más cerca de atar los apoyos con la mayoría de la investidura. Si se produjera un pacto con los naranjas, el clima de entendimiento entre las dos fuerzas cambiaría sustancialmente y, como admiten en Ferraz, abriría la perspectiva de ampliar los acuerdos a ayuntamientos y comunidades, tal vez deshaciendo gobiernos de PP-Cs. Y, en esa hipótesis, el tesoro más preciado es la Comunidad de Madrid. 

Que se "queme" Cs

Pero, por el momento, coinciden en el cuartel general y en el PSOE-M, no hay conversaciones con la formación liberal que puedan desembocar en un apoyo de estos a una moción de censura. Y "nada cambia" con la aprobación de alarma, el pasado viernes, apuntan en Ferraz. Un golpe en la mesa de Sánchez celebrado por el partido pero que también es una operación de alto riesgo si hubiera que buscar el apoyo del Congreso para la prórroga. Por eso, y por la arquitectura jurídica del real decreto, hubo dudas y debate en el Consejo de Ministros del viernes, que se alargó dos horas

El canal de diálogo con Cs se ciñe a la relación cotidiana del secretario general de la Presidencia del Gobierno, Félix Bolaños, con el vicesecretario primero liberal, Carlos Cuadrado, además de la que mantienen la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, con el portavoz adjunto naranja, Edmundo Bal. No hay, por ahora, puentes orgánicos. La estrategia es que "Cs siga quemándose, humillándose ante Ayuso". La relación de los dos socios en el Ejecutivo autonómico va a peor cada día, y la esperanza del PSOE es que, en algún momento, Cs rompa la baraja. 

Por ahora no hay puentes orgánicos tendidos con Cs, y dependerá de qué pase con las cuentas

Franco llegó a plantear hace semanas que una salida podría ser una moción que, en lugar de ser encabezada por Ángel Gabilondo, el portavoz socialista en Asamblea —y ganador de las autonómicas de 2019, la primera victoria del partido en 32 años—, fuese liderada por el hoy vicepresidente regional, Ignacio Aguado, de Cs.

El secretario de Organización, José Luis Ábalosdesautorizó ese movimiento, pero lo cierto es que la pega es la misma siempre. El momento, el ahora. Porque el PSOE, indica una fuente de Ferraz, estaría dispuesto a negociar todo si se reabre el mapa de los pactos territoriales. Y el propio Gabilondo ya advirtió de que él no sería ningún obstáculo para el acuerdo. No obstante, aunque esa puerta quede abierta, la primera opción que el PSOE defendería es la de que su candidato a la presidencia fuera Gabilondo, todavía su mejor activo y con un perfil institucional inequívoco. Él sería también, por cierto, el cabeza de cartel en unas hipotéticas elecciones anticipadas que convocara Ayuso. Que sea Gabilondo el número uno en unos comicios que se celebren cuando tocan, en mayo del 2023, ya es más improbable. Quizá antes haya llegado a su destino tantas veces barajado: el Defensor del Pueblo. 

La pugna Ayuso-Sánchez

"Hasta que no pase la pandemia, no podemos hacer nada. El covid nos hace ser responsables. Y no podemos lanzar la caña a Cs", señala un máximo dirigente del PSOE-M. "Es cierto que no es el momento de una moción de censura, pero sí que creo que debemos elevar el tiro, trasladar la presión hacia Inés Arrimadas", opina uno de los alcaldes metropolitanos. Este regidor también se muestra preocupado, como otros dirigentes, por si se percibe una "falta de iniciativa" del partido frente a Más Madrid, que considera que la moción es urgente. Y entiende que la federación ha de ser más proactiva en la defensa del Gobierno de Sánchez, dado que Ayuso confronta directamente con él. 

El alineamiento del PSOE-M con el Ejecutivo central es inequívoco, aunque generó "sorpresa", cuando no "malestar", que el presidente "diera oxígeno" a la jefa del Gabinete regional con el acto en la Puerta del Sol de hace dos semanas, el de la inflación de banderas españolas y de la Comunidad. Pero en la Moncloa defienden que lo que se pretendía era "matar a besos a Ayuso", no acudir en su auxilio (político). 

En el PSOE sorprendió la foto de las banderas y algunos insisten en que hace falta una oposición más dura

Al final, como concluye otro regidor de peso, la pelea "se centra entre Ayuso y Sánchez", porque Madrid es el ariete de Génova contra el Ejecutivo y al tiempo el contramodelo de las políticas del PP son las del líder socialista. Ese foco en Sánchez —e incluso en Salvador Illa— y el estilo de oposición de Gabilondo, que rehúye el choque directo, hacen que a veces el PSOE-M se vea eclipsado, con dificultades para sacar la cabeza, como aprecian distintos dirigentes. "En los momentos más duros, Ayuso estaba desenfrenada y Ángel, desaparecido. Él solo ha salido casi de manera crepuscular, y la sensación es de ausencia", valora un parlamentario. En el círculo de Gabilondo defienden que su talante no ha cambiado, y es el que los madrileños conocen y con el que ganó en 2019. "Hay que preguntar en Cs: ellos tienen que decidir si siguen apostando por un Gobierno errático u otro liderado por Gabilondo", remachan.

Precisamente el tono diplomático del portavoz obligó a Ferraz y a la cúpula regional a nombrarle un escudero con más colmillo, el senador y diputado autonómico José Cepeda, un político correoso con muchísimos trienios (aunque poco conocido por la opinión pública) y que está funcionando "bien para la afición de las bases", señala un alcalde. Esa fórmula de tándem también la ha seguido Más Madrid, que añade a la figura de su portavoz, Pablo Gómez Perpinyà, la de su adjunta (y quizá candidata a la moción), Mónica García, que como admiten en el PSOE ha sabido explotar su faceta de médica en primera línea de frente —es anestesista en el Doce de Octubre, uno de los grandes hospitales madrileños—. 

Ejercer "presión"

La lejana hipótesis de que una censura a Ayuso triunfe fuerza al PSOE, para algunos dirigentes consultados, a reenfocar su estrategia de combate. "Que se hable de la moción tanto ahora es consecuencia de que no hemos sabido liderar la oposición. Y los números no dan. Jugar a ella sabiendo que Cs no se va a salir siquiera del Gobierno... al final generas más insatisfacción. Yo me habría centrado en hacer una oposición más dura, en morder. La especulación sobre moción sí o no nos mete en un bucle y nos distrae a la hora de hablar de las carencias de este Gobierno fallido", sentencia un integrante de la cúpula regional, que cree que se da la "oportunidad de desmontar el modelo de sociedad del PP", porque se le han visto "sus debilidades". Como es una "oportunidad", añade, que en la capital, que concentra el mayor porcentaje de votos, ya no esté Manuela Carmena en la competencia de la izquierda. 

El partido mira a Cs y cree que esta es una "oportunidad" para "desmontar" el modelo de sociedad del PP

Franco pudo comprobar la desazón de sus líderes locales hace casi tres semanas. Algunos incluso pedían una intervención, incluso un 155 en Madrid, por la "incompetencia" de Ayuso. Pero el partido está, por ahora, tranquilo, expectante. Lo que sí ha marcado estas semanas es la mano alzada de los alcaldes de las grandes ciudades (Alcorcón, Getafe, Leganés, Alcalá, Fuenlabrada...), que han reclamado a la presidenta que les reciba y han protestado contra la "discriminación" de sus vecinos. El primer edil de Fuenlabrada, Javier Ayala, bastión inexpugnable del PSOE, incluso llevó a Ayuso al Tribunal Superior de Justicia de Madrid por el "agravio comparativo" con el sur. 

Pero los regidores piden que la federación les reivindique. "El PSOE-M tiene que decir que sus políticas las que aplica en sus ayuntamientos. Que los contraponga a lo que hace la Comunidad", señala un alcalde. "Tenemos capacidad de ejercer presión", sostiene otro. 

En el medio plazo, la moción llegará, asume el PSOE. "Y una vez que tiras la piedra, no sabes qué pasa. Puede que caiga en el barro o bien genera una onda que todo lo mueve", advierte un cargo destacado de la federación. "No me atrevería a poner fechas. Debemos esperar acontecimientos, estar al lado de la ciudadanía e insistir en que ella no puede seguir al frente del Gobierno", abunda una alcaldesa. ¿Y si Ayuso convoca elecciones? Los dirigentes consultados dicen no temer las urnas, porque no tienen "nada" que perder, pero deslizan que "antes de que el PP se exponga a perder" su joya territorial, cambiaría de candidato y sacrificaría a la presidenta. 

Los socialistas intuyen que la legislatura puede dar muchas vueltas, y la clave, para ellos, es "si Cs aguantará el tirón", porque tienen la llave de la gobernabilidad. Si romperá con el PP o si cambiará de aliados. "Y esta es la batalla gorda de las próximas elecciones —culmina un alcalde—. Madrid. Este es el reducto para la reconquista". 

Cuestión de números

En las elecciones de mayo de 2019, el PSOE ganó las elecciones, por primera vez desde 1987. Con un 27,31% de los votos, logró 37 escaños, los mismos que en 2015. Pero la suma con Más Madrid (20) y Podemos-IU (7), llegó a 64 actas, a tres de la mayoría absoluta. El PP, que tenía 48 asientos, bajó a 30, por los 26 de Cs y los 12 de Vox. Para derribar a Isabel Díaz Ayuso, haría falta sumar PSOE, Más Madrid, Podemos-IU y al menos tres diputados naranjas.