01 dic 2020

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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el vicepresidente, Ignacio Aguado, el pasado 14 de septiembre, en la Asamblea regional.

JOSÉ LUIS ROCA

LA GESTIÓN DEL CORONAVIRUS

Ciudadanos, atrapado en Madrid

Aguado considera que Ayuso está siendo desleal con él, pero aguanta los desplantes por temor al impacto en su electorado de "entregar la comunidad a la izquierda"

Pilar Santos

"Una coalición no tiene que pensar 100% lo mismo", se defendió este lunes Melisa Rodríguez, portavoz de Ciudadanos, cuando se le recordaron las últimas pullas de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (PP), a su vicepresidente, Ignacio Aguado (Cs). En el partido naranja han optado, por ahora, por mirar hacia otro lado y quitar importancia (en público) a los desplantes de la dirigente madrileña. Ha habido dos relevantes en los últimos cinco días. Primero, la noche del jueves, justo cuando Aguado era entrevistado en TVE y mostraba su rechazo a recurrir ante los tribunales las restricciones impuestas a Madrid por el Gobierno central, el gabinete de Ayuso informó a la prensa que al día siguiente presentaría esa impugnación ante la Audiencia Nacional. Y, segundo, el equipo de la presidenta empezó hace unos días a preparar un acto con empresarios para reactivar la economía madrileña sin contar con el consejero de ese área, que es de Ciudadanos.

Fuentes del equipo de Aguado se quejan en privado de falta de "lealtad" del PP aunque no lo hacen ante los medios de comunicación. Este lunes, la prensa preguntó a Rodríguez tras la reunión de la dirección de Ciudadanos si echaba de menos esa cualidad en los conservadores y prefirió no responder. Lamentó las dificultades que tienen los gobiernos de coalición, excusa que aprovechó para recordar los choques entre el PSOE y Podemos en el Ejecutivo central. Solo mostró su pesar por que el PP sí apoye las restricciones en Castilla y León, donde también gobierna con Cs, y no lo haga en Madrid. Pero esa es otra cuestión y responsabilidad del presidente de esa comunidad, el barón moderado Alfonso Fernández Mañueco, muy distanciado de Ayuso dentro del PP. 

Arrimadas sigue jugando a derecha y a izquierda y queriendo negociar los Presupuestos con Sánchez

Ciudadanos tiene una posición complicada en la guerra entre la Comunidad de Madrid y la Moncloa por la gestión del coronavirus. Apoyar la moción de censura que algunos días defiende el PSOE (partido que ganó las elecciones en esa región) supondría "entregar la comunidad a la izquierda", en expresión de Vox. Fuentes de la dirección de Ciudadanos creen que "la moción es una irresponsabilidad en estos momentos" y, además, la operación con los socialistas les penalizaría en futuros comicios no solo en esa autonomía sino en toda España. El partido liberal llegó el año pasado por primera vez a gobernar en gobiernos regionales gracias a su alianza con el PP y el apoyo externo de Vox.

La polarización

Inés Arrimadas, que cogió las riendas de la formación tras la dimisión de Albert Rivera, está intentando navegar entre esa alianza, simbolizada en la "foto de Colón", y la sintonía que ha logrado con Pedro Sánchez durante el confinamiento, cuando le ayudó a aprobar las sucesivas prórrogas del estado de alarma. La dirigente intenta negociar a izquierda y a derecha para volver a centrar a Ciudadanos ante el electorado, aunque no tiene asegurado que el jefe del Ejecutivo la llame finalmente a la mesa de negociación de los Presupuestos Generales del Estado para el 2021.

Además, en la dirección de Ciudadanos temen que, si Ayuso se ve acorralada por una posible moción de censura, reaccione convocando elecciones anticipadas, una llamada a las urnas que los naranjas no quieren en estos momentos. Con una "polarización" tan grande como la que ha alentado el Gobierno madrileño en su enfrentamiento con Sánchez y el Ministerio de Sanidad a cuenta de la crisis sanitaria, creen que el perfil que se ha labrado Ayuso podría restarle votos a Vox y también a Ciudadanos.