PROTAGONISMO ANTE EL PÚBLICO

ERC 'recuperará' a Rovira en campaña para cerrar el paso a Puigdemont

La número 2 republicana contará con gran protagonismo, aunque no se ha planteado que encabece la lista

La sangría de votos en el 'rere-país', el 10-N, obligan a Esquerra a redoblar esfuerzos en los bastiones de Junts

Marta Rovira pasea por Ginebra.

Marta Rovira pasea por Ginebra. / JORDI COTRINA

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Xabi Barrena

Vuelve la ‘jefa’. La ‘jefa’ es la secretaria general de ERC, Marta Rovira, y así es como se la conoce en los pasillos de la sede republicana de la calle de Calàbria. ‘Vuelve’ a ojos del gran público, porque Rovira ha estado en todo momento, desde que emprendió viaje hacia Suiza (el 23 de marzo del 2018), muy activa en la gestión no solo estratégica de ERC, sino también en el día a día, supliendo las obligadas intermitencias de Oriol Junqueras, interno, y ahora sin permisos, en el CP Lledoners.

Tras un silencio mediático roto con cuentagotas, por ejemplo en su entrevista a EL PERIÓDICO, en septiembre del año pasado, o con sucintos mensajes en campaña y en las partes públicas de los congresos internos del partido, Esquerra prevé para la número 2 del partido un papel esencial en la próxima campaña al Parlament.

El antecedente en cuanto al protagonismo que tendrá Rovira hay que buscarlo en las elecciones del 21-D, en que fue la cabeza de lista efectiva, con una ERC en estado de shock por el encarcelamiento de Junqueras. “Veréis la ‘jefa’ por todas partes” explica una fuente del partido.

Preguntado por si ese protagonismo incluye liderar la lista, esta misma fuente afirma que “no está en estudio. El papel protagonista estará, con todo, garantizado”.

¿Por qué reaparece ahora Rovira, con toda la pompa? Ante todo porque es lógico, porque es la líder indiscutida del partido, con Junqueras en la cárcel. En un papel que, curiosamente, el covid-19, en concreto las restricciones de distancia social y confinamiento, como efecto colateral, ha reforzado. En seis meses de popularización de las videoconferencias y las videoreuniones, la distancia entre Ginebra y Barcelona  se ha borrado.

Las elecciones del 10-N

Y, sobre todo, hay una razón táctica: hacer frente a Carles Puigdemont y a su flamante partido, Junts, en aquellas áreas donde el ‘expresident’ es muy fuerte y los republicanos, como se vio en las elecciones generales del 10-N del 2019, se han visto erosionados.

Tanto en los comicios de abril como en los de noviembre, ERC ganó la contienda. Los grandes números ya detectaron la pérdida de dos escaños y, sobre todo, casi 150.000 votos. Hubo menos participación, sí, pero eso no impidió que JxCat ganara 30.000 sufragios.

La posconvergencia naufragó en las zonas metropolitanas, las más pobladas. Eso explica que aunque pasarán del 12,05% (abril) al 14,18% (noviembre) quedarán lejos de los 24,56%-22,56% de ERC. Pero en el ‘rere-pais’ ERC obtuvo un revés que, en clave de Parlament, no se puede permitir.

Frontera volátil

En unas elecciones donde los expertos electorales republicanos afirman que la frontera de ERC con los ‘comuns’ y, sobre todo, con el PSC están más que selladas, toda la incertidumbre de los comicios se juega en el espacio limítrofe entre Esquerra y Junts. Un espacio que, dada la casi explícita renuncia posconvergente a jugar partido en el área metropolitana, tiene un terreno perfectamente delimitado que es el ‘rere-país’, es decir, todo aquello que no huele a región barcelonesa.

Una pugna en que cada voto vale doble, el que pierde uno lo gana el otro. Y en un contexto donde ERC ha abandonado la épica más irredenta y practica un pragmatismo que la posconvergencia puigdemontista critica y ataca.

ERC ya ha tomado nota de todo ello. No es casual la vehemencia, por ejemplo, del siempre moderado Pere Aragonès contra la monarquía de los últimos días. ‘Grosso modo’, y aceptando que todos los actores republicanos comparten todo el credo del partido, Rufián es el símbolo de la ‘E’, de Esquerra; Aragonès de la ‘R’ de República (entendida también como gobierno) y Rovira, la ‘C’ de Catalunya.

Hay que recordar, además, que la ley electoral premia a las tres provincias menos pobladas con respecto a la de Barcelona, motivo por el que los apenas 12.000 votos con que JxCat ganó a ERC en el 2017 se tradujeron en dos escaños que fueron decisivos para determinar, por ejemplo, quién debía ser ‘president’.

 Todos los sectores de ERC coinciden que los comicios del 10-N faltó un contrapeso al discurso en clave más social y metropolitano de Gabriel Rufián. Y ello se notó en el ‘rere-país’.

Cuatro 'botones'

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Cuatro ejemplos lo ilustran. En Berga, ERC aventajó de 14,55 puntos a JxCat. En noviembre, de 1,55; en Manresa se pasó de +12,14 en abril a +6,04 en noviembre, siempre desde la óptica de los republicanos. En Vic, ciudad de Marta Rovira, ERC pasó de dominar de 5,85 puntos en primavera a perder por casi igual cifra (5,88) en otoño. Y también hubo ‘sorpasso’ en Olot, de una ventaja de 4,84 puntos a una desventaja de 1,91.

Rovira reaparece para dar la vuelta a la sangría de votos. Además, en la línea que ERC ha preparado el envite con Puigdemont, que es no buscando el choque directo con él y sí dirigiéndosele como “aliado estratégico”: la secretaria general es, seguramente, el cargo republicano que mejor se lleva con el ‘expresident’. No solo el ‘exilio’ les acerca, sino también el ahínco independentista, cada uno desde su posición ideológica en lo social, que siempre ha distado de ser cercana.