02 abr 2020

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LA ENDIABLADA INVESTIDURA

JxCat da por hecho el apoyo de ERC a la investidura de Sánchez

Los posconvergentes y Esquerra plantean una reunión para pactar las condiciones de la investidura

Ambos piden unidad de acción pero se mantienen los recelos mutuos

Fidel Masreal

La portavoz de JxCat en el Congreso, Laura Borràs y el president Quim Torra.

La portavoz de JxCat en el Congreso, Laura Borràs y el president Quim Torra. / BERNAT VILARO ACN

Los dirigentes de Junts per Catalunya (JxCat) están convencidos de que ERC apoyará la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. Es más, dan por hecho que la operación incluye la aprobación de los próximos presupuestos del Estado y, de forma recíproca, de las cuentas de la Generalitat para el 2020. El acuerdo debería incluir también la recupeación del diálogo entre gobiernos iniciado en la reunión de Pedralbes del pasado diciembre. Ante este escenario JxCat ha iniciado ya la presión sobre Esquerra, que a su vez también ha pedido una reunión a los posconvergentes.

El escenario de la investidura en el Congreso de nuevo pone de manifiesto la inexistente unidad de acción del independentismo. Mientras en ERC siguen los mensajes en favor de la negociación, Junts per Catalunya mantiene el listón mucho más alto. Y no hace falta recordar que la CUP se mantiene en su apuesta por la ingobernabilidad española. Es decir, ni se plantea la abstención a Sánchez.

Así las cosas, cabe interpretar la reunión entre independentistas que ha propuesto Laura Borràs, de JxCat, como un ejercicio de presión a los republicanos. La cabeza de cartel posconvergente reclama una "unidad estratégica" a republicanos y cupaires ya que ambos han rechazado constituir un solo grupo parlamentario en el Congreso. Borràs reclama una "cumbre" para fijar las condiciones a Sánchez.

Pero ERC no pierde tiempo. Por un lado, ha respondido a esta propuesta con una carta firmada por Gabriel Rufián y dirigida a JxCat pidiendo un encuentro para consensuar una "unidad de acción". Pero en paralelo, los republicanos van tejiendo el pacto con las izquierdas estatales. Este viernes el vicepresidente del Govern y 'conseller' de Economía, Pere Aragonès, ha anunciado que el proyecto de presupuestos incluirà una demanda de los 'comuns' (aprobada por cierto en el Parlament en el reciente debate de política general con la abstención de JxCat y ERC) de rebajar las tasas universitarias en un 30%.

JxCat, en el No

Mientras, JxCat trabaja en la hipótesis de convertirse, como en abril, en un invitado de piedra de las negociaciones para la investidura. De tal modo que lo previsible es que los posconvergentes vuelvan a votar en contra del aspirante socialista y lo hagan con un discurso muy crítico con el PSOE respecto a la "represión" al independentismo. De hecho, los ocho escaños de JxCat no son decisivos en la tarea de Sánchez de lograr la mayoría de votos. Dirigentes del entorno del 'expresident' Carles Puigdemont no solo ven seguro que Esquerra estará al lado del PSOE sino que intrepretan los gestos de los republicanos en favor de la tramitación de los presupuestos del ayuntamiento de Barcelona como un indicio del intento de recuperar el tripartito en Catalunya.

Otra cosa es que si el candidato socialista logra su objetivo, la actitud de JxCat durante la legislatura sea voluntad negociadora en los distintos ámbitos sectoriales que se discuten en las Cortes. Una estrategia que ya aplicó en la anterior legislatura hasta que el veto a las cuentas de Sánchez, exigido por el 'president' Quim Torra, hizo saltar casi todos los puentes. Y precipitó el avance electoral.

Torra no fijará posición

Respecto a la investidura, Torra, no prevé un pronunciamiento explícito en favor del no a Sánchez, como hizo con el proyecto de presupuestos del Estado. El 'president' mantiene que es necesario recuperar la mesa de diálogo de Pedralbes. Y presiona a los 'comuns' para que defiendan ante el PSOE la autodeterminación y la libertad de los presos. También se ha mostrado muy crítico con el preacuerdo entre los socialistas y Unidas Podemos porque describe un problema de convivencia en Catalunya.