NUEVO TABLERO DE JUEGO

Pedro Sánchez dobla la apuesta del 28-A

El PSOE intenta ensancharse con votantes de Cs para ser el único gran partido

Los socialistas dan por hecha la movilización de la izquierda y apuntan al centro

Cristina Narbona, Pedro Sánchez y Adriana Lastra, este lunes en la sede del PSOE. 

Cristina Narbona, Pedro Sánchez y Adriana Lastra, este lunes en la sede del PSOE.  / DAVID CASTRO

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Iolanda Mármol

El PSOE ha llegado a la conclusión de que el 28 de abril se juega28 de abril no solo la próxima presidencia del Gobierno sino, la hegemonía del ciclo político que se abre en España tras la ruptura del sistema post-Transición: en una arena donde ahora hay cinco en disputa, los socialistas arriesgan en la campaña para salir de las urnas convertidos en el único gran partido del tablero, a distancia de PP, Ciudadanos, Unidos Podemos y Vox.

La ventana de oportunidad se la ha abierto el giro a la derecha de Albert Rivera. El equipo de Pedro Sánchez considera que ya tiene a la izquierda razonablemente movilizada y dobla la apuesta para ensanchar su base electoral por el centro, atrayendo a votantes liberales que han quedado desconcertados con el veto de Cs a pactar con el PSOE. ¿Por qué? En el nuevo tablero político los socialistas saben que no les vale con ganar los comicios, se arriesgan a crecer por los dos extremos: izquierda y centro. En un asalto o dos, dependiendo de si hay bloqueo que obligue a la repetición electoral, el colmo tras una legislatura llena de sacudidas que Sánchez despedirá este miércoles con un pleno en el Congreso que será también el pistoletazo de salida de la precampaña.

Encuestas en mano, los socialistas dan por hecho que el miedo a un tridente de derechas ha despertado ya al votante progresista. Las elecciones andaluzas y el simbolismo de la imagen de la manifestación de la plaza de Colón les ha permitido, creen, reenganchar a un simpatizante histórico que con el desencanto engrosó las urnas de Podemos y la abstención.

Progresistas activados

El PSOE da por recuperada la mayor parte de las fugas que se llevó Pablo Iglesias. Según los sondeos, casi un millón de personas que eligieron a Unidos Podemos en el 2016 se quedaría ahora con la papeleta de Sánchez. Fuentes socialistas indican que el débil liderazgo del jefe de los podemistas y sus “incongruencias” no permiten crecer al partido.

Con el flanco izquierdo reactivado -a expensas de amarrar ese voto en campaña- el PSOE mira ahora al centro para ensanchar su base electoral desde el otro polo, convencido de que el cordón sanitario que Rivera ha impuesto al “sanchismo” ha descolocado a un nicho importante: el de los moderados.

Lo explicó este lunes el secretario de Organización, José Luis Ábalos: “Somos un partido de centro-izquierda, que nos va a tocar asumir un espacio mayor del que a lo mejor nos corresponde”.

Urbano, moderado, decepcionado

Antes de que Rivera activase el veto a pactar con el PSOE las encuestas ya detectaban que en torno a un 8% de su electorado prefiere ahora al PSOE, unos 250.000 votantes. Después de establecer el polémico cordón sanitario, creen los socialistas, esa transferencia aumentará: el perfil moderado, de centro, urbano, que apostó por la regeneración democrática y que no se siente  cómodo con la cercanía de Vox. Saben los socialistas la disyuntiva en la que se encuentra Rivera. Santiago Abascal no suscita rechazo en la mitad de los votantes naranjas, pero hay un tercio que no quiere verlo cerca. 

La carta que la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, envió este lunes a Ribera llamándole a recapacitar sobre el veto buscaba, justamente, subrayar el escoramiento de los liberales.

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La respuesta del líder de Cs alegando que el PSOE no le merece “ningún respeto” alimentó todavía más la táctica de los socialistas.

Los liberales, sin embargo, se dicen sentirse satisfechos por haber logrado su objetivo táctico: que la campaña se centre en la pugna PSOE-Cs, lo que desplazaría al PP del foco de la campaña.