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La Crida de Puigdemont formaliza su opa al PDECat

El movimiento exhibe músculo en Manresa en ausencia del sector moderado de los posconvergentes

El 'expresident' llama a todo el soberanismo a unirse sin "reproches" en el objetivo de la independencia

Fidel Masreal

Imagen del acto fundacional de la Crida, en el pabellón Nou Congost de Manresa.

Imagen del acto fundacional de la Crida, en el pabellón Nou Congost de Manresa. / MARC VILA

'Sumamos personas, no siglas'. Este es uno de los eslóganes que presidía el escenario en el que la Crida Nacional per la República celebró este sábado su convención constituyente en un acto en Manresa ante más 5.000 personas dentro y fuera del pabellón Nou Congost, en lo que se ha convertido en la confirmación de la opa abierta a la posconvergencia, al PDECat. Sirva como ejemplo la reflexión de un destacado edil posconvergente: se trata de ir a las elecciones con listas lo más transversales posibles y con el menor número de cargos del PDECat.

La Crida nace con más de 10.000 fundadores y unos 51.000 adheridos cara a su congreso constituyente del 19 de enero. Entre los asistentes del PDECat al acto, los diputados Albert BatetMíriam Nogueras (número dos del partido), Lourdes Ciuró, los 'consellers' Miquel Buch y Damià Calvet y numerosos cargos locales. Entre las ausencias más destacadas, la del presidente del partido, David Bonvehí, y las de los dirigentes y diputados en Madrid que representan al sector moderado de la formación, como Carles Campuzano Ferran Bel. Pese a no asistir, Bonvehí "celebró" a través de Twitter el nacimiento de la Crida.

La ponencia organizativa define a la Crida como un "movimiento que cristalice en un instrumento político". Es decir, apela a superar las siglas, pero se registrará como partido y optará a concurrir a las elecciones -no las municipales de mayo salvo, quizás, en Barcelona-, con lo cual el choque con el PDECat está servido, dado que en la posconvergencia, con el paso de los meses, la desconfianza ha crecido respecto a si se diluye en la Crida y le cede los derechos electorales, o no lo hace. Ni ERC ni la CUP tienen intención alguna de disolverse en una Crida con un líder indiscutible, Carles Puigdemont, y una figura clave de futuro, Elsa Artadi, también presente en Manresa.

Transversalidad ideológica

Puigdemont, estrella absoluta del acto, hizo una medida intervención por videoconferencia, evitando toda referencia a los partidos pero apostando por que todos se integren en la Crida "sin que nadie renuncie a carnets ni ideologías". Y sin "hablar mal de ningún compañero de viaje". De hecho, la ponencia política forjada por Jordi Sànchez basa el éxito del independentismo en la transversalidad ideológica y, sobre todo, en la movilización.

En una "movilización activa, sostenida, civil y no violenta" para que actúe como "acelerador" de la negociación con el Estado para un referéndum pactado. De este forma, la ponencia propone, sin más concreción, "un conjunto de acciones coordinadas y unitarias en las instituciones y en la sociedad" con dos reivindicaciones: la libertad de los presos y el retorno de "exiliados", y el referéndum de autodeterminación "efectivo y acordado". La ponencia deja claro que la negociación, que se sigue considerando como una opción, no es la única vía, y defiende la desobediencia civil, citando referentes históricos como el cierre de cajas, la huelga de los tranvías o la lucha contra la mili obligatoria.

Otro aviso a Pedro Sánchez

Por su parte, el 'president' Quim Torra -acompañado de buena parte del Govern- tambíen dedicó su intervención al combate soberanista ("No dejéis de apretarnos", dijo, emulando su polémica frase dirigida a los CDR) y a lanzar otro aviso al Gobierno de Pedro Sánchez: "El crédito político del presidente Sánchez se ha acabado. Así no", proclamó entre un gran abucheo al líder del PSOE por parte de los asistentes, que también le gritaron a Torra: "¡Abramos las cárceles!". Todo en un contexto de emotividad, con gran protagonismo para presos y huidos al extranjero.

En sus textos, y en la intervención por escrito de Jordi Sànchez, se hizo una leve autocrítica sobre lo sucedido ahora hace un año tras el referéndum del 1-O. Se habla de falta de unidad y de confianza entre los partidos, que llevaron a "decisiones estratégicas no exitosas" y pide que las oportunidades para ejercer la independencia "se han de acompañar por que se hagan reales". La Crida apela reiteradamente a la unidad advirtiendo de que si el independentismo hubiera concurrido unido en las elecciones locales en Barcelona ahora ostentaría la alcaldía de la capital catalana. Por eso sostiene que sería "imperdonable" no forjar una candidatura unitaria en Barcelona.

La vía unilateral

En suma, y a falta de una concreción clara en el texto sobre las dos grandes estrategias independentistas -evitar el choque con el Estado para ampliar la mayoría independentista, o bien mantener la confrontación y abrir la puerta de nuevo a la unilateralidad-  el documento apuesta por una "estrategia común" en torno a "acciones republicanas no violentas" entre ciudadanía, entidades soberanistas, partidos e instituciones.

El capítulo ideológico queda reducido a cuestiones genéricas que puedan abrazar a distintas posiciones: "progreso social" para "reducir las causas de la desigualdad social y económica". La estructura de la Crida es simple: una asamblea, con todos los fundadores, más un Govern -con un presidente y secretario general y 19 miembros más-, así como un presidente impulsor, Carles Puigdemont. También se constituirá un consell de representantes. Todo vendido como nueva política para, como dijo en julio Puigdemont, acabar con los "instrumentos caducos".