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PERFIL

María Jesús Montero, la menos 'susanista' del Gobierno andaluz

Pedro Sánchez confía la cartera de más peso a la federación socialista más poderosa

La actual consejera andaluza de Hacienda se ha convertido en azote de Montoro con la reforma del modelo de financiación

Julia Camacho

María Jesús Montero, nueva ministra de Hacienda.

María Jesús Montero, nueva ministra de Hacienda. / JULIO MUÑOZ (EFE)

Los gestos importan mucho en política, y Pedro Sánchez parece haber hecho un acercamiento a su rival de las primarias por el liderazgo del PSOE, Susana Díaz, al incluir en su ejecutivo a uno de los pesos pesados del Gobierno andaluz, María Jesús Montero. Sin embargo, más allá de intentar demostrar que las heridas están cerradas y que el poder es capaz de sanar cualquier brecha interna en un partido político, la elección de Montero no es baladí. La actual consejera de Hacienda es leal a su jefa pero la menos “susanista” del equipo de Díaz, con la que ha mantenido importantes discrepancias provocadas por el fuerte carácter de ambas. Y era uno de los nombres que se barajaban para sustituir a la baronesa andaluza al frente de la Junta de Andalucía si ésta hubiera ganado las primarias socialistas. Con este movimiento, se limitan mucho las posibles aspiraciones que tuviera a ser la delfina.

Nacida en Sevilla en 1966, casada y con dos hijas, es aficionada a las motocicletas, y en sus redes sociales no faltan comentarios acerca de todas las carreras de los grandes premios. Montero es médica de profesión, aunque dejó la práctica como galeno para especializarse en Gestión sanitaria y gerencia hospitalaria, ámbitos donde se ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional. Así, fue subdirectora médica del Hospital Universitario Virgen de Valme de Sevilla entre 1995 y 1998, cuando se pasó al principal hospital de la Ciudad, el complejo sanitario Virgen del Rocío, como subdirectora médica y más tarde como subdirectora gerente.

 En 2002 entró como independiente en los escalones más altos del ejecutivo andaluz de la mano de Francisco Vallejo (imputado después en la pieza política de los ERE por su gestión cuando dio el salto a Innovación y Empleo), de quien se convirtió en viceconsejera de Salud. Su buen papel hizo que Manuel Chaves se fijara en ella y la nombrara después, en 2004, consejera de Salud y Bienestar Social, cartera que cambió con la llegada de José Antonio Griñán para ocuparse del área de Hacienda y Administración Pública desde 2012. Un cargo que mantendría con un tercer presidente socialista, Susana Díaz. Parlamentaria por Sevilla en el parlamento andaluz desde 2008, es por tanto, la consejera más veterana y experimentada del ejecutivo regional, y además de controlar las cuentas públicas conoce bien cómo estas permiten mantener el estado de bienestar social, lo que agrada al nuevo presidente.

Gran capacidad de trabajo y negociación

Montero se inició en la política durante su juventud militando en el Partido Comunista. Después se integraría en la órbita del socialismo andaluz, pero sin afiliarse hasta hace escasos años. Quienes la conocen destacan su gran capacidad de trabajo y de negociación, que demostró al lograr, no sin esfuerzo, cumplir los objetivos de déficit impuestos por Moncloa y al pactar las cuentas autonómicas con los distintos socios políticos del PSOE andaluz en los últimos años: primero IU y en estos tres últimos años con Ciudadanos. Pero sobre todo se ha destacado como una firme defensora de la necesidad de reformar el sistema de financiación autonómica, el principal eje sobre el que Díaz ha articulado su discurso de confrontación con el gobierno conservador y que le ha valido a la consejera de Hacienda sonoros enfrentamientos con Cristóbal Montoro.

De hecho, Montero y su equipo fueron los artífices del documento con la propuesta que el PSOE logró pactar con el resto de fuerzas políticas de la cámara andaluza, incluido PP pero con la excepción de Ciudadanos. En entrevista al diario regional Sur hace unas semanas dejaba clara de nuevo su planteamiento: la reforma de la financiación territorial era la mejor respuesta al desafío soberanista catalán. “El Estado tiene que decirles a los catalanes y al resto de españoles que somos los ciudadanos y que más allá de fronteras y debates territoriales la premisa que hay que poner sobre la mesa es la capacidad de dar respuesta a las personas que han sacado el país adelante”, subrayaba..

Pero más allá de su acreditada gestión, y aunque haya sido la propuesta andaluza al nuevo presidente del Gobierno, Montero no forma parte del núcleo duro de Susana Díaz. Aunque se mantuvo a su lado durante las feroces primarias socialistas, se puso de perfil en cuanto a los ataques frontales a Pedro Sánchez. De fuerte carácter, ha sido de las pocas del ejecutivo que ha chocado con Díaz al atreverse a discrepar con ella. A veces en público, como cuando se contradijeron en 2013 sobre la posibilidad de que los funcionarios públicos recuperaran la paga extra; muchas veces, en privado, lo que hizo que aunque muchos pensaran en ella como posible sustituta de la presidenta andaluza  si había un triunfo andaluz en las primarias socialistas de 2017 la líder del PSOE andaluz lo descartara de raíz. Ahora la tendrá de interlocutora en Madrid para llevar a cabo su principal reclamación de ajustar la financiación autonómica.

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