LA ENCRUCIJADA DEL SOCIALISMO

El PSOE andaluz ya defiende a las claras la abstención con Rajoy

La mano derecha de Susana Díaz defiende por vez primera la continuidad del líder del PP como mal menor

Casi todo el partido cree que quienes piden abstenerse son mayoría en el comité federal, pero no entre las bases

Susana Díaz, en el Palacio de Congresos de Granada.

Susana Díaz, en el Palacio de Congresos de Granada. / MIGUEL ÁNGEL MOLINA (EFE)

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Julia Camacho
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Juan Ruiz Sierra
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Los abstencionistas del PSOE empiezan a quitarse la careta. Muy pocos en el partido habían abogado hasta ahora por permitir la continuidad de Mariano Rajoy para evitar unas terceras elecciones, pero desde que el sector crítico con Pedro Sánchez logró forzar su dimisión como secretario general, el pasado 1 de octubre, las piezas van colocándose. A poco más de 10 de días del probable intento de investidura del líder del PP, el movimiento de este lunes fue el más relevante de todos. Los socialistas andaluces dijeron por primera vez que los 85 diputados del partido deberían abstenerse.

 “A mí no me produce urticaria la palabra 'abstención'. El PSOE de Andalucía está diciendo que no se bloque la formación de gobierno si no hay alternativa”, dijo su número dos, Juan Cornejo, que también descartó fórmulas, planteadas por algunos dirigentes, como la abstención de solo 11 diputados socialistas, el mínimo necesario para permitir la reelección de Rajoy. “A mí no me gusta lo que no sea ir de frente”, añadió.

EL EQUILIBRIO DE FUERZAS 

De todas las federaciones del PSOE, la andaluza, que dio el paso a la abstención de forma unánime en su ejecutiva, es la más numerosa e importante. Su líder, Susana Díaz, fue la cabeza visible de la rebelión contra Sánchez, y ahora que ha ganado el pulso, tras meses de enfrentamiento más o menos soterrado entre ambos, quiere pilotar el partido a través de una gestora cuyo portavoz, Mario Jiménez, es también andaluz y uno de sus dirigentes de confianza. Díaz, a quien muchos ven como la próxima secretaria general, nunca ha sido clara sobre lo que debería hacer el PSOE ante la compleja gobernabilidad de España, más allá de subrayar que no podría plantearse alcanzar el Ejecutivo con solo 85 escaños. La semana pasada, por ejemplo, durante la recepción organizada por los Reyes con motivo de la Fiesta Nacional, se limitó a señalar que el comité federal aprobaría una decisión a través de una “mayoría sólida”, sin concretar qué salida defendía.

Casi todos los mandos socialistas, tanto quienes abogan por la abstención como quienes insisten en votar en contra de Rajoy y acudir de nuevo a elecciones, dan por hecho que entre los cerca de 250 miembros del comité federal, que en principio se reunirá el próximo domingo, son más quienes consideran que hay que permitir la continuidad del PP como inevitable mal menor. Los principales territorios defienden esta posición, mientras que en el otro bando, más allá del PSC, las federaciones son pequeñas (caso de la vasca y la cántabra, que ayer renovaron su rechazo al PP) o están muy divididas, como la madrileña.  

LOS MOTIVOS DE LA REVUELTA

Pero en las bases socialistas ocurre lo contrario. El ‘no’ es abrumador entre la militancia. También en Andalucía. Dos de las agrupaciones socialistas más potentes en esta autonomía, Dos Hermanas y Alcalá de Guadaira, han votado en los últimos días a favor de consultar a los afiliados y mantener el voto en contra de Rajoy. De ahí que Díaz decidiera, a través de Cornejo, trasladar la necesidad de la abstención, una tesis que se volverá a defender este martes, durante la reunión que mantendrá el presidente de la gestora, Javier Fernández, con los parlamentarios del partido.

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Todos estos movimientos cargan de razones a los defensores de Sánchez, que ven aquí la prueba de que toda la revuelta se debió a su acérrima defensa del rechazo a Rajoy. Sus críticos, en cambio, añaden otros tres motivos: las derrotas electorales, el ejercicio “arbitrario” del poder y su presunto intento de alcanzar la Moncloa con la ayuda de los independentistas.