CAMINO DE LAS URNAS

Rabell entra en el cuerpo a cuerpo con Mas en su debut como candidato

«Lidero la lista porque yo sí quiero ser 'president'», proclama el aspirante de Catalunya Sí que es pot

Se erige en voz de las «clases populares» y figura de consenso entre independentistas y federalistas

Lluís Rabell charla con Joan Coscubiela (ICV), Albano Dante Fachin (Podem) y Núria Lozano (EUiA), ayer en el Convent de Sant Agustí de Barcelona.

Lluís Rabell charla con Joan Coscubiela (ICV), Albano Dante Fachin (Podem) y Núria Lozano (EUiA), ayer en el Convent de Sant Agustí de Barcelona. / EFE / MARTA PÉREZ

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JOSE RICO / HELENA LÓPEZ / BARCELONA

El nombre de Lluís Rabell pasa desapercibido para muchos fuera de Barcelona. De ahí que el hombre que dirigía la Federació d'Associacions de Veïns de Barcelona (FAVB) y ahora ha aceptado el reto de encabezar la confluencia de la izquierda alternativa para el 27-S no pueda perder ni un minuto de los dos meses que restan hasta las elecciones para darse a conocer en toda Catalunya. En su puesta de largo como candidato de Catalunya Sí que es pot, Rabell entró sin arredrarse en el cuerpo a cuerpo con la lista de Junts pel Sí, en su intento de polarizar la campaña y competir a cara de perro con el presidente de la Generalitat, Artur Mas. Ese fue su primer ataque: denunciar la estrategia de la lista independentista de «esconder» a su candidato a 'president'. «Yo sí que soy el candidato a la Generalitat», espetó en lo que fue un doble dardo, contra Mas y contra el cabeza de lista de Junts pel Sí y ahora adversario, Raül Romeva.

En busca del efecto contagio por el exitoso experimento de Barcelona en Comú, Rabell afirmó que Catalunya sí que es pot -nacida de la confluencia entre ICV-EUiA y Podem, a la espera que Procés Constituent decida hoy si se suma- no aspira a seguir cavando la trinchera en la oposición, sino a salir de ella para «conquistar» el Govern y dar una sonora campanada ante la ola secesionista. El aspirante, elegido tras varias ofertas fallidas (como la del economista Arcadi Oliveres) diseccionó los dos puntos fuertes de su perfil: sus ligazones con los movimientos sociales y las clases populares y su capacidad de «aglutinar a las distintas sensibilidades» en el debate soberanista: independentistas, federalistas y confederalistas.

VOTÓ 'SÍ-SÍ', PERO...

En esta carpeta, el candidato tuvo que hacer varios eslálones que recordaron a los que recurrrió en su día la actual alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Primero reveló que el 9-N votó 'sí-sí' en respuesta al «anticatalanismo casi racista» del PP, pero evitó definirse como independentista y apostó por exprimir todas las opciones de hallar un mejor encaje de Catalunya en España. Para salir del paso se aferró al terreno común en el que se mueven todas las fuerzas que integran la coalición: la reivindicación de un referéndum soberanista. Y defendió que esta vía, por difícil que parezca, resultará más plausible que la hoja de ruta de Junts pel Sí. «Tenemos amigos fiables en el resto de España», zanjó en alusión a Podemos.

Afiliado a EUiA hasta el 2008, cuando dejó el partido junto a los compañeros de la plataforma Revolta Global, Rabell explicó que ha aceptado la candidatura por el «momento excepcional» que vive Catalunya, pese a que en septiembre pasado afirmó, en la web de la FAVB, que no formaría parte «de ninguna lista en ninguna contienda» electoral. En conversación con este diario, Rabell explicó este viernes que hace más de un año que el líder de CCOO en Catalunya, Joan Carles Gallego, le propuso entrar en la lista y él se negó. «Pero la situación se tensó mucho con lo de Romeva», aduce.

«Yo hice campaña por Romeva para que fuera eurodiputado [de ICV]. Colgué muchos carteles con su cara», recuerda el flamante candidato, que también estuvo en las primeras reuniones «subterráneas» en las que se fraguó Barcelona en Comú, «intentando que la FAVB quedará al margen».

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VÍCTIMA DE LA CRISIS

A Romeva le dejó claro este viernes que piensa hablar de políticas sociales, de recortes y de corrupción, además del derecho a decidir, de aquí a las elecciones. No se considera como tal, pero Rabell también ha sido víctima de la crisis. «Trabajaba en una pequeña empresa familiar [Talleres Franco] que hacía recubrimientos de piedra natural. Como miles de pequeños talleres, tuvimos que cerrar por la crisis del sector», relata. En sus años como presidente de la FAVB, el exalcalde Xavier Trias le reprochó varias veces que hiciera política, algo de lo que él siempre ha hecho bandera: «El activismo es política».