Galimatías en Catalunya Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

"Nos estamos independizando mal"

Se trata de aprobar las cuentas y gobernar contando con lo que hay y no con lo que nos gustaría que hubiera

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Pere Aragonès interviene en el debate de política general del Parlament.

Pere Aragonès interviene en el debate de política general del Parlament. / Ferran Nadeu

Cuando tierra de por medio se analice la Catalunya post 1 de Octubre, el galimatías político no tendrá otra explicación que no sea de carácter psicológico. Pues bien, mientras en la tercera institución del país –tal vez la segunda en margen de disposición arbitraria de recursos- Junts per Catalunya da y dará su apoyo incondicional al PSC de Núria Marín y le va a aprobar los presupuestos sin rechistar, en el Govern de la Generalitat (donde Junts tiene la Conselleria d'Economia) declinan no ya contar con el PSC para aprobarlos si no incluso tantearlos. Eso tras la enésima pulla al President Aragonès, con Junts pactando con el PSC la ampliación del aeropuerto del Prat. ¡A Dios rogando y con el mazo dando!

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Cierto que en la vida hay que ser agradecido. Y que en la aún reciente investidura, los anticapitalistas se comprometieron audazmente con Aragonès mientras Junts se enzarzaba en una pugna interna entre los que consideraban que investir a Aragonès era poco más que un acto de rendición (desde Waterloo a la presidencia del Parlament) frente a los posibilistas de Jordi Sànchez, que entienden que más vale levantar una pared en Catalunya que una catedral en Bélgica. Como ya dijeran en sus tiempos Joan Sales y Raimon Galí.

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Lo cierto es que, tras diez años, jamás la CUP ha hecho suyas cuenta alguna. Y nada parece indicar que tras la última intervención de la CUP en el debate de política general se vaya a producir un cambio de tercio. Más bien pareció que los de Carles Riera han vuelto a las andadas.

En su reciente y excelente libro sobre el Scottish National Party, ‘Independència i progrés’, Marc Sanjaume cita un episodio de las disputas internas entre fundamentalistas como Jim Sillars y gradualistas como el exprimer ministro, Alex Salmond. Este último le espeta a Sillars: "A veces pienso que la noche de la independencia, cuando la gente esté de celebración en la calle Princess Street de Edimburgo, tendremos a Jim en un portal chillando 'Nos estamos independizando mal'”. Pues eso. Porque a fin de cuentas se trata, valga la redundancia, de aprobar las cuentas y gobernar contando con lo que hay y no con lo que nos gustaría que hubiera.