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Y ahora, Argelia

El cierre de uno de los gasoductos que nos aprovisiona es un grave problema para España cuando el precio del gas preocupa a toda Europa

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Instalaciones del gasoducto Magreb-Europa.

Instalaciones del gasoducto Magreb-Europa.

A José Manuel Albares, nuevo ministro de Exteriores, los problemas se le acumulan. Una clave de su nombramiento fue intentar normalizar las relaciones con Marruecos, muy perturbadas desde la acogida, por razones humanitarias y a petición de Argel, de Brahim Gali, presidente de la República Saharaui, y el posterior desbordamiento por inmigrantes de la frontera de Ceuta.

La situación ha mejorado -ahí está el discurso de Mohamed VI el pasado 21 de agosto a favor de las buenas relaciones-, pero la embajadora marroquí no ha vuelto a Madrid y el ministro de Exteriores, Naser Burita, sigue en su puesto en el Gobierno que se acaba de formar. El reconocimiento por Trump de la soberanía sobre el Sáhara ha reforzado mucho a Marruecos y alterado el equilibrio del Magreb.

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Y cuando la crisis con Marruecos puede ir camino de ser superada, ahora es Argelia, el otro gran vecino del norte de África, el que pone a España en una situación comprometida. Y la causa es precisamente la ruptura de las relaciones diplomáticas entre Marruecos y Argelia.

Para España, Marruecos es clave por las relaciones económicas, la lucha contra el terrorismo, la inmigración y las reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla. Pero Argelia es también muy relevante porque es el primer proveedor del gas natural que importamos, con una cuota cercana al 40%, que es imprescindible para la producción de energía eléctrica. Y esto es más importante todavía en estos momentos, cuando el precio del gas natural se ha multiplicado por cinco en un año y -por la tensión entre la UE y Putin- no se puede descartar, además del precio exorbitante, la posibilidad de una escasez de gas.

España se aprovisiona del gas argelino a través de dos gasoductos. El de mayor volumen, promovido por Pere Duran Farell, data de 1994 -momento bueno en las relaciones Argelia-Marruecos- y atraviesa territorio marroquí. El otro, el Medgaz, es posterior y une directamente Argelia con Almería, pero tiene una capacidad bastante menor.

Y tras la ruptura de relaciones con Marruecos, Argelia ha anunciado que el 31 de octubre no enviará más gas a través de ese país, lo que perjudicará el aprovisionamiento marroquí y, además, reducirá sus ingresos, el peaje que cobra por el gas que atraviesa su territorio.

Lo muy preocupante para España es que en este momento de fuerte tensión en el mercado mundial del gas y en el precio de la electricidad -varias fábricas españolas, la última, Sidenor, han cesado su actividad por unos días porque al precio actual pierden dinero- nos enfrentamos no solo con los graves problemas de precio, una de las grandes preocupaciones del Gobierno, sino también a un sensible recorte del suministro del combustible. Si el invierno es frío… 

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Las autoridades argelinas dijeron a Albares -vio al presidente y a los ministros de Exteriores y de Energía- que harían todo lo posible para garantizar el suministro. Pero la capacidad del Medgaz es bastante más reducida que la del gasoducto que atraviesa Marruecos y el conflicto entre los dos países del Magreb no se va a solucionar a corto. La actitud sobre el Sáhara de Estados Unidos, e Israel, ha irritado a Argelia y enerva sus relaciones diplomáticas. Lo último ha sido un choque con Francia -por unas frases de Macron sobre el periodo colonial- que ha llevado a la prohibición de vuelos franceses hacia África. 

A España, el resurgir de fuertes tensiones en el Magreb le plantea muchos y graves problemas. Y el gas natural es, hoy por hoy, una materia muy inflamable.