Análisis

El regreso del Real Madrid

El resurgir blanco es un contratiempo imprevisto, pero las esperanzas que va generando el equipo que construye Koeman puede minimizarlo

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Benzema lanza un contragolpe contra el Liverpool.

Benzema lanza un contragolpe contra el Liverpool. / Europa Press

Se está produciendo lo peor que le podía pasar esta temporada al Barça. Tras bastantes meses de juego penoso y futbolistas a nivel muy irregular, en el momento decisivo de la temporada el Madrid vuelve a estar bien. Del mismo modo que el buen Barça ha regresado, aunque haya eliminado en la Champions, en la acera de enfrente Zidane ha encontrado una alineación-tipo que le da opciones a disputarle la Liga (de ahí la importancia de este clásico) e incluso al mal trago comparativo de que opte a la Champions. 

Esta vez la tradicional suerte del Madrid no se ha traducido en indulgencias arbitrales o sorteos que pareciesen organizados por Florentino. Ahora está en el calendario. Tras irse clasificando en la Champions por los pelos, con poco fútbol, ante equipos de más bien segunda fila, le ha tocado disputar una eliminatoria trascendente con el Liverpool justo cuando Zidane daba con la buena tecla sobre su plantilla mientras el equipo de Klopp está temporalmente desballestado y a medio renovar. El actual Liverpool además de andar hundido en la Premier en la esfera internacional sería rival muy accesible para cualquier gran conjunto del continente e incluso para cuatro o cinco equipos españoles.

Dos frentes abiertos

En la Liga los madridistas se benefician, junto a los barcelonistas, del desplome del estado de forma del Atlético tras una frenética primera vuelta en la que consiguió una ventaja de diez puntos en la tabla. Ante esas dos bazas todavía abiertas en el decisivo mes de abril la eliminación casi ridícula que sufrió en la Copa queda muy atrás y está casi olvidada.

Para el Barça es un contratiempo la puesta a punto goleadora de Benzema, la seguridad de Courtois y el que los dos veteranos decisivos del equipo blanco, Modric y Kroos, estén tan bien de fuerzas como el recuperado Busquets. El Madrid ha resuelto igualmente su crisis de centrales como los barcelonistas, y llega a este tramo fundamental de la temporada con unos imprevistos laterales -Lucas Vázquez y Mendy- desplegando un juego tan ofensivamente moderno como los carrileros que tiene Guardiola en el City o como los que consiguió poner Klopp en estado impecable el año pasado, cuando obtuvo la Champions. El descubrimiento de que Vinicius además de correr y regatear también puede conseguir goles es otra mala noticia.

En el duro escenario europeo también juega a favor de los madrileños el destrozo mutuo de fuerzas que protagonizan en su eliminatoria a cara o cruz Bayern y PSG, los dos mejores representantes actuales del fútbol creativo de conjunto y del modelo de llamaradas fulgurantes con capacidad resolutiva en los contragolpes que proporcionan Mbappé y Neymar, que pueden darle por fin la Champions a todo el dinero catarí invertido en París.

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Adelantar la recuperación

Ante ese panorama y con el riesgo especial que vuelve a suponerle el Madrid, el Barça tiene la posibilidad de culminar esta extrañísima temporada que debía ser de transición pero que se ha convertido en la del asentamiento de una nueva generación de jóvenes pese a la inesperada ausencia de Ansu Fati. Si hiciese un brillante doblete Liga/Copa adelantaría un año lo que se esperaba que pudiese lograr la temporada. Eso da un profundo respaldo psicológico y deportivo a la misión casi imposible que debe efectuar Laporta para recuperar económica y socialmente la entidad. El regreso del Madrid es un contratiempo imprevisto, pero las esperanzas que va generando poco a poco el equipo que construye Koeman puede minimizarlo.