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La única ventaja de ERC

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Pere Aragonès y Oriol Junqueras, en videoconferencia desde la prisión, durante el acto de celebración del 90º aniversario de la fundación de ERC.

Pere Aragonès y Oriol Junqueras, en videoconferencia desde la prisión, durante el acto de celebración del 90º aniversario de la fundación de ERC. / Alberto Estévez / Efe

ERC ha celebrado su 90º aniversario. En domingo, suponemos que con 'tortell' incluido, como corresponde a las grandes conmemoraciones. Reseñemos dos intervenciones. En primer lugar la de Marta Vilalta, diputada y portavoz de los republicanos, trayendo a colación en su discurso los cinco presidentes de la Generalitat que su formación atesora -Francesc Macià, Lluís Companys, Josep Irla y Josep Tarradellas- con la voluntad de acentuar el hecho de que el partido está a las puertas de sumar el quinto a la colección: Pere Aragonès.

La segunda, la del mismo Pere Aragonés pidiendo a JXCAT y a la CUP que las negociaciones aceleren y que el gobierno que él ha de presidir se forme de inmediato y que además no sea tan solo una cosa para ir tirando. Su deseo, expresado en la celebración del cumpleaños republicano, es que el gobierno que está por nacer no sea un gobierno cualquiera, sino que responda a los atributos de un ejecutivo sólido, pétreo y cohesionado. Según afirman los que asistieron al festejo y presenciaron cómo se soplaban las velas, todas estas cosas Pere Aragonès las dijo sin reír.

ERC tendrá su quinto presidente y podrá lucir ante su público un repóquer. Hasta ahí las verdades del aniversario. Sobre el resto de deseos, no hace falta ser un lince para afirmar que no pasarán de buenas intenciones exclamadas en un desierto en el que nadie, ni tan siquiera el que las proclama, escucha. Ni las negociaciones acelerarán, ni el gobierno será pétreo, sólido y mucho menos transformador.

Segundo plato de la actualidad

A ERC, JXCAT y la CUP les ha tocado la lotería sin comprar ni un solo boleto. Con los focos de la actualidad desplazados al simulacro de guerra civil con epicentro en Madrid, las negociaciones entre los partidos soberanistas han quedado relegadas a un segundo plato de la actualidad (o tercero).

Y eso permite perder o ganar más tiempo, según se mire, en negociaciones que bajo presión -sin Ayuso e Iglesias distrayendo- podrían cerrarse en una tarde. Porque nadie espera que la relación entre ERC y JXCAT en la próxima legislatura vaya más allá del sexo sin compromiso y, además, insatisfactorio. Así que, queriendo, con una tarde y un hotel -incluso una pensión- por horas sería más que suficiente si estuviesen por la labor para cerrar un acuerdo de inmediato. Todo el teatrillo de los plazos al que asistimos desde hace días tiene que ver únicamente con el reparto del presupuesto entre partidos y la construcción de divergencias y posiciones diferenciadas a partir del minuto uno de la legislatura.

El pescado está vendido. La CUP estará fuera del ejecutivo, aunque avalará sin entusiasmo su puesta en marcha. Una vez que el gobierno se ponga a andar, tal y como fija la estrategia de los anticapitalistas para los nuevos tiempos, lo acusará de flojo en el terreno independentista y de carca en el ámbito de las políticas sectoriales, a la vez que intentará presionarlo con su gente en la calle. Hasta aquí la hoja de ruta de la CUP para la próxima legislatura.

Golpear el hígado de ERC

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JXCAT, por su parte, ha cumplido con su ala más antisistema o activista, como prefieran, regalando una cárcel de oro en forma de presidencia del Parlament a la sección torrista que capitanea Laura Borràs. En la cámara saldrá a relucir su versión más hardcore e impaciente -tenemos prisa, mandato del 1-O, etc- mientras que en el gobierno intentarán recuperar su versión más -oh sorpresa- convergente con piezas menos histriónicas que apuntalen un discurso que -¡oh, sorpresa!- recupere atributos convergentes para frenar las veleidades excesivamente izquierdistas de los republicanos cuando las haya. Se trata, a fin de cuentas, de golpear el hígado de ERC con la derecha y con la izquierda: por no ser suficientemente independentistas en el Parlament y por no saber lo que le conviene al país en el terreno de las políticas sectoriales desde el Govern.

Y ERC, paradójicamente, empezará a pagar la factura de ser el primero de la clase de los independentistas. Hay que ir con cuidado con los sueños, porque a veces se cumplen. Tanto tiempo deseando ir en cabeza y liderar las facciones soberanistas para descubrir, llegado el momento, que no es oro todo lo que reluce y que como segundón tampoco se vivía tan mal. La estrategia de ERC para la próxima legislatura no puede ser otra que la de no acabar devorada por las contradicciones que sacarán a relucir la CUP por un lado y desde fuera del gobierno, y JXCAt por el otro y en calidad de socio en el ejecutivo. Bonito regalo de aniversario para los republicanos. Anotamos, eso sí, una ventaja para Pere Aragonés. Por muy similar al anterior que pueda parecer el nuevo gobierno que acabe formándose al frente no estará Quim Torra. El libro que acaba de publicar el expresidente es la demostración palmaria de cuán difícil será -al menos estadísticamente- que alguien con tan pocas cualidades políticas -y después del libro es razonable pensar que también personales- ocupe de nuevo el sillón presidencial. Esa sí es una ventaja para ERC.