Editorial

Cerco al acoso al transporte

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El pasillo del intercambiador del metro en la estación de Passeig de Gràcia.

El pasillo del intercambiador del metro en la estación de Passeig de Gràcia. / FERRAN NADEU

Todos los espacios deben ser lugares seguros para las mujeres, libres de acoso sexual y de intimidaciones. Pero no es así. Según la encuesta de movilidad de la Autoritat del Transport Metropolità, las mujeres que han sido víctimas de violencia machista señalan el transporte como el lugar público que encabeza este tipo de agresiones, hasta un 21,6% de los casos.

Ante esta realidad, Transports Metropolitans de Barcelona ha presentado un plan de prevención del acoso sexual. Desde un decálogo y un protocolo de actuación hasta una serie de medidas concretas conforman la voluntad de poner fin a cualquier incidente de carácter sexual o de género. Entre las propuestas se incluye una mayor presencia de agentes de seguridad y policiales, sistema de videovigilancia en los convoyes y mejor iluminación.

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También en el bus habrá incremento de agentes y sistema de videovigilancia, además de establecer un sistema de paradas a demanda en aquellas zonas poco pobladas y asegurar la visibilidad en las marquesinas de las paradas. En definitiva, un paso más en el cerco al acoso sexual, incluidas miradas o insinuaciones intimidatorias. Todas ellas minan la seguridad y la tranquilidad de las mujeres y deben ser erradicadas.