24 oct 2020

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Dos miradas

Heribert Barrera, en un acto en marzo del 2011.

ALBERT BERTRAN

Mezquindad

Emma Riverola

Las declaraciones insoportablemente xenófobas de Heribert Barrera, de las que nunca se retractó, no dejan resquicios a la duda

Barcelona retirará la Medalla de Oro de la Ciudad a Heribert Barrera, primer presidente del Parlament tras la restauración de la Generalitat y líder de ERC en las décadas de los 80. Un personaje de fuertes claroscuros y con unas sombras incompatibles con los valores democráticos. Sus declaraciones insoportablemente xenófobas, de las que nunca se retractó, no dejan resquicios a la duda. La revisión del reconocimiento a Barrera es similar al proceso que sufren otros personajes de la historia y la cultura. Podemos admirar la obra de un creador, pero abominar de los actos o ideología de su autor. Reconocer la obra de los monstruos no nos obliga a salvarlos.

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Quim Torra afirma sentir “vergüenza inmensa por todos aquellos que habéis votado a favor de retirarle la medalla de oro. La capital de Catalunya se empequeñece hoy, convertida en una capital provinciana y mezquina”. Solo el peor nacionalismo, el que no atiende a la mínima humanidad, es capaz de justificar lo injustificable. Es la semilla que germinó en los horrores del siglo XX. Dejemos descansar la memoria de Barrera y librémonos de la verdadera mezquindad.