26 oct 2020

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La presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie.

EFE / QUIQUE GARCÍA (EFE)

Las purgas de Paluzie

Luis Mauri

Tras 40 años de democracia, llama la atención que alguien que se empecina en sorprender a Franco emboscado a la vuelta de cada esquina sugiera una nueva depuración universitaria

El general Franco tenía una idea más o menos clara acerca de la universidad. Qué había que hacer y qué no. En 1935, un año antes del golpe militar, la universidad española tenía 505 catedráticos. En 1946, más de 300 de ellos habían sido represaliados, según datos citados por el catedrático de Historia Contemporánea Miguel Gómez Oliver en El movimiento estudiantil español durante el franquismo (RCCS, Universidad de Coimbra, 2008).

La información de la época contabilizaba 97 catedráticos expulsados de la universidad, 100 muertos (no discriminaba entre fusilados, fallecidos en prisión y de muerte natural), 93 jubilados (tampoco precisaba cuántos habían sido forzados al retiro) y 21 que habían retornado a la universidad después de haber sido sancionados. Son datos proporcionados en 1946 por las autoridades franquistas. No es aventurado suponer que estaban endulzados. Incluso así, el espanto  de las purgas académicas reverbera todavía hoy en esos números antiguos.

Hay controversia histórica acerca de si Millán Astray gritó “¡Muera la inteligencia!” ante Miguel de Unamuno en el paraninfo de la Universidad de Salamanca en octubre de 1936 y si un grupo de falangistas remachó con un “¡Viva la muerte!”. Con grito o sin él, la suerte de más de la mitad de los rectores y catedráticos estaba echada: paredón, cárcel, expulsión. Un dato significativo: cada destitución comportaba una prebenda para un adepto al régimen: cátedra al canto.

Dedo purificador

La presidenta de la ANCElisenda Paluzie, también parece tener una idea clara acerca de la universidad catalana. Y no precisamente respecto al hecho de que sea la más cara de toda España, dudoso emblema del nacionalismo gobernante desde el 2010. Paluzie apunta su dedo purificador hacia los rectores de la UB y la UAB y clama: "¡No podemos permitir rectorados unionistas!"

Tras 40 años de democracia, llama la atención que alguien que se empecina en sorprender hoy a Franco emboscado a la vuelta de cada esquina sugiera una nueva depuración universitaria. La inclinación de Paluzie por las listas de buenos y malos catalanes es más que notable. Hoy son los rectores. Ayer eran las empresas adeptas al independentismo y, en consecuencia, las desafectas. Por falta de perseverancia no será.