04 jun 2020

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LA CLAVE

Varias mujeres intentado hacer frente al fuerte viento.

Examen al machismo

Carol Álvarez

Llega otra vez el Día de la Mujer, y cada logro nuevo e imprescindible lleva consigo el regusto amargo de aquello que llega injustamente tarde

Cuando en 24 horas mueren asesinadas tres mujeres en España en un ejercicio máximo de violencia machista, como ha pasado esta semana, la lucha feminista suena a quimera. Hay tanto que recorrer...que si ni siquiera la vida está a salvo, parece de otra galaxia el abordaje de la reducción de la brecha salarial o el debate sereno sobre los micromachismos mainstream. 
Si aún estamos discutiendo los límites de la violencia sexual y Plácido Domingo solo recibe la reprobación unánime de la sociedad cuando él mismo confiesa que fue un abusón con las mujeres, las posiciones del movimiento feminista no están tan avanzadas en el tablero estratégico que quiere finiquitar la discriminación por razón de género. Llega otra vez el Día de la Mujer, ese examen que pone nota a nuestra evolución democrática, igual que el Año Nuevo nos lleva a hacer balance vital o las Navidades a pensar en los seres queridos. Y ese chequeo lleva a pensar en el estado de ánimo que encaja más con nuestro ahora. ¿Hartazgo? ¿Indignación? ¿Reivindicación? Lo que no podemos es estar satisfechos. Que el Gobierno haya anunciado por fin en el Congreso que rebajará el IVA a los productos de higiene femenina del 10 al 4%, la escandalosa tasa rosa, debería llenar de vergüenza a Ejecutivo tras Ejecutivo, en su incapacidad por suprimirla o ni siquiera haberla aprobado nunca. En Escocia han aprobado en las mismas fechas que estos productos sean gratuitos. No puede ser un triunfo. 

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Tampoco lo es que las futbolistas hayan logrado ratificar su primer convenio colectivo este 2020. Es histórico: el primero en Europa, reconoce un salario mínimo y una jornada laboral.  Bienvenidas al primer mundo, pero esa travesía por el desierto de miles de mujeres deportistas aún nos ha dejado arena en los dobladillos de los pantalones. Y no solo en España vamos atrasados: el 8 de marzo del año pasado fue el mismísimo equipo femenino de fútbol de EEUU el que llevó a los tribunales su reivindicación de igualdad de salario con los futbolistas...y a día de hoy sigue la batalla en los tribunales. De todo el mundo, solo Nueva Zelanda, Noruega y recientemente Australia han conseguido que se les reconozca ese derecho.

Hace demasiado que no hay razón objetiva para que en infinidad de campos y asuntos no se haya legitimado la posición de la mujer. No hay excusa, y cada logro nuevo e imprescindible lleva consigo el regusto amargo de aquello que llega injustamente tarde.