23 feb 2020

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La borrasca 'Gloria'

Espigón engullido por las olas en L’Ampolla (Baix Ebre)

JOAN REVILLAS

Después del temporal

Narcís Prat

Se califica el evento de "suceso extraordinario" sugiriendo que esto es algo que no pasará en los próximos años. Esto es falso

'Gloria' está dejando una huella importante en la península Ibérica. Las crecidas de los ríos, las nevadas imponentes y vientos intensos nos han sorprendido por su duración e intensidad. Vidas truncadas, casas y campos inundados, infraestructuras dañadas, playas sin arena, el delta del Ebro, que aparentemente ha desaparecido...

Se califica el evento de “suceso extraordinario” sugiriendo que esto es algo que no pasará en los próximos años. Esto es falso. Un episodio como este se podría repetir en la costa mediterránea en pocos meses o el próximo año. Cuando se dice que algo es “extraordinario” es porque con los datos que tenemos la probabilidad de que esto ocurra de nuevo es muy baja. Pero en el futuro seguirá aumentando la temperatura, el clima cambiará, las tormentas como 'Gloria' pueden hacerse más frecuentes y también más intensas, el cambio climático está aquí para quedarse. ¿Cómo responderemos a este reto?

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“Somos una especie poderosa, seguro que nos adaptaremos”. ¿Seguro? Si tenemos uno o más 'Glorias' cada año, ¿tendremos los medios para protegernos y el dinero suficiente como para recuperarnos? Por más que pongamos más bomberos, guardias urbanos y otros profesionales no podremos controlar los embates de los futuros temporales. Sus efectos se verán magnificados por nuestro modelo económico del “siempre más”, lo importante es que crezca el PIB, con esto ya arreglaremos los desperfectos.

Se requiere un cambio en la manera como ordenamos el territorio, dónde ponemos las urbanizaciones, cómo diseñamos los puentes de ferrocarriles y carreteras y qué tipo de agricultura queremos. Tenemos que sacar nuestras infraestructuras y viviendas del territorio del río, buscar otro modelo de conservación de la costa, cambiar nuestra agricultura por otros modelos más sostenibles. Si un puente se cae no es por culpa del río que baja sucio, es porque alguien lo diseñó mal. El río no es solo agua, en crecida siempre llevará troncos cañas, piedras y fango. La culpa es del puente no del río.

¿Cómo cambiamos?

Lo mismo se aplica a la línea de la costa, el mar sube de nivel, no llega suficiente arena al mar, protegemos las costas con diques y piedras, construimos en zonas inundables. Tenemos miles de kilómetros de paseos marítimos que van a seguir destruyéndose en cada nuevo temporal. ¿Qué haremos ahora? ¿Los reconstruimos para que los destruya el próximo temporal “extraordinario”? Tenemos joyas de la corona como el delta del Ebro o el mar Muerto que pueden llegar a desaparecer. ¿Seguiremos como hasta ahora? ¿Pretendemos destruir la costa Brava con más chalets?

Después del temporal oiremos de nuevo a los que quieren solucionar los problemas causados de “forma rápida y definitiva”, airadas voces de alcaldes exigiendo a los políticos soluciones. Los responsables políticos se acusarán unos a otros de no hacer las inversiones millonarias que se necesitan para proteger a las personas, bienes y medioambiente (por este orden).

Si un puente se cae no es por culpa del río que baja sucio, es porque alguien lo diseñó mal

Si les hacemos caso iremos directos al desastre. Necesitamos otra manera de convivir con la naturaleza. Y la tenemos. Por ejemplo, sabemos qué hay que hacer en el delta del Ebro: sacar los sedimentos de los embalses y regenerar las playas de forma natural. Tenemos incluso los presupuestos para hacerlo. ¿Por qué no se hace? Porque es incompatible con tener más regadíos en la cuenca del Ebro, reducir al mínimo su caudal ambiental o maximizar la producción hidroeléctrica como objetivo. Alguien tiene que cambiar el Plan de Cuenca del Ebro, que imposibilita que se puedan trasladar los sedimentos de los embalses al delta (lo podemos aplicar al Júcar, al Segura y muchos otros ríos).

Pero, aunque cambiemos nuestra manera de ordenar el territorio, el cambio climático puede que haga imposible esta recuperación. Hay que cambiar la economía del carbono por otra que disminuya de forma drástica la concentración de CO2 en la atmosfera. No hacer nada o poco puede llevarnos a un punto de no retorno, de cambio definitivo del clima en la mayoría de rincones de la Tierra. Sin descarbonización no hay manera de impedir que tengamos más temporales como el 'Gloria' y más frecuentes.

¿Cómo cambiamos? La próxima vez que votemos pensemos en estas prioridades y no en la simplicidad de los argumentos de aquellos que quieren dividirnos en buenos y malos. Si no cambiamos, todos seremos los malos de la película. Exijamos a nuestros políticos y gestores un cambio radical en las políticas económicas.