09 abr 2020

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Los expertos ven anómalo que 'Gloria' ocurra en invierno

Fenómenos de este tipo son más propios del otoño, según los climatólogos

El calentamiento de mar y aire apunta a una vinculación con el cambio climático

Michele Catanzaro

Un grupo de persona observa la fuerza de las olas en la playa de La Barceloneta.

Un grupo de persona observa la fuerza de las olas en la playa de La Barceloneta. / EFE / ENRIC FONTCUBERTA

Borrascas como 'Gloria' no son fenómenos anómalos de por sí. Lo que es insólito es que ocurran en invierno en lugar de en otoño. El hecho de que el mar y el aire sean cada vez más cálidos es una de las causas de esta anomalía. Fenómenos como estos se darán cada vez más, por culpa del cambio climático[Sigue en directo las últimas noticias del temporal en Catalunya]

"Se trata de un mecanismo meteorológico típico, pero no en esta época del año", afirma Jordi Mazón, experto en Meteorología de la Universitat Politècnica de Catalunya. Lo que ha ocurrido es que una lengua de aire frío (gota fría o DANA) ha llegado desde el norte y ha chocado con el aire cálido del Mediterráneo. Eso ha generado una depresión: una especie de remolino de baja presión, que causa fuertes vientos y arrastra la humedad del mar hacia la costa. Cuando el aire cálido y húmedo sube hacia el aire frío, se condensan unas nubes (cumulonimbos) que descargan fuertes lluvias (lluvias convectivas), causando un temporal de levante.

Más propio del otoño

"Esto es más propio del otoño, cuando el mar y el aire son más cálidos, como ocurrió en el temporal del 2001. Pero hoy tanto el mar como el aire tienen más temperatura en invierno, debido al cambio climático", explica Carmen Llasat, catedrática de Física de la Atmósfera en la Universitat de Barcelona.

Tener lluvias continuadas en enero es normal, ya en 1996 hubo un episodio grave de inundaciones. También puede haber crecidas de ríos por la fusión de las nieves. Pero 'Gloria' es excepcional: el aumento de las temperaturas incrementa la evaporación y la energía presente en la atmosfera, que se traducen en lluvias más intensas. Mazón observa que el aire del Norte está más frío en esta época del año, lo que contribuiría a generar el contraste térmico suficiente para desencadenar la tormenta.

El investigador subraya que hay otros ingredientes en juego. Por ejemplo, la crítica situación del delta del Ebro se debe a la gestión del río: pantanos y embalses han reducido la capacidad del río de regenerar las playas.

Eventos extremos

"La comunidad científica lleva desde los años 90 avisando de que uno de los aspectos clave del cambio climático es la intensificación de los extremos", afirma Manola Brunet, directora del Centre de Canvi Climàtic (C3) de la Universitat Rovira i Virgili. "El aumento de concentración de gases de efecto invernadero produce más calor en el aire. Un aire más cálido tiene más capacidad de contener vapor. En consecuencia, cada vez que la atmósfera se desestabiliza, llueve de manera más intensa", resume la investigadora.

En el caso del Mediterráneo, las predicciones climáticas dicen que va a llover menos en conjunto, pero las descargas intensas serán cada vez más frecuentes. En cuanto a los vientos intensos, hay más incertidumbres: los científicos desconocen si el cambio climático aumentará la intensidad de los vientos, afirma Llasat. En el caso de 'Gloria', su fuerza es el resultado de la combinación entre la baja presión en el sur de Europa con la alta presión en el norte. 

Gestión del riesgo

"Hay que reducir nuestras emisiones, es la manera más efectiva y menos costosa para prevenir estos problemas", afirma Brunet. "La gestión del riesgo se debe integrar en las políticas territoriales, coordenando distintos departamentos y distintos niveles de la administración", afirma Annelies Broekman, investigadora en gestión del agua del Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals (CREAF).

Broekman punta el dedo contra la canalización de los ríos, las infraestructuas en zonas inundables, las construcciones en primera línea de playa y los espigones. "Gloria no tendría ni de lejos este impacto si la gestión no se hiciera de espaldas al territorio", concluye.